PRO.esperar…

DSC00165Beneficiarios del plan PRO.CRE.AR: Entre el hartazgo y las incertidumbres

 

Tras la última reunión que mantuvieron con el intendente municipal el martes pasado, los beneficiarios del Programa nacional PRO.CRE.AR siguen con incertidumbres. Y manifestaron su hartazgo con sinceridad.

Pasó ya un año, en que la primera camada de las 140 familias fueron sorteadas para acceder a un monto de dinero que le permita comprar su terreno.  Sin posibilidades de obtenerlo en el sector privado ( entre otras causas, por los exorbitantes valores del mercado), la única puerta real se abre en el sector público.

Los más de doscientos lotes que el intendente prometió hace unos años lotear en el ex matadero municipal (y cuyos trámites burocráticos están varados hoy a la espera de ser firmados por el gobernador)  llegaron para dar una luz de esperanza.

Los beneficiarios, apremiados por las circunstancias generales (la inflación que carcome día a día los valores de los montos ofrecidos por el PRO.CRE.AR) y las particulares (como renovación de alquileres, viviendas transitorias, entre otras cosas) hacen que deambulan de un lado a otro, desde hace un año solicitando celeridad en los trámites y respuestas. ANSES y  el municipio, son los dos destinos principales de sus demandas. Pero ni uno ni otro resuelve el problema.

 

La situación del PROCREAR

En octubre del año pasado salió sorteada la primera camada para acceder a créditos del programa nacional PRO. CRE.AR. para comprar un terreno o construir su vivienda única. Se trataba de 98 familias que luego de varios sorteos,  hoy superan las 140. Los montos son variables de acuerdo a las líneas de crédito. Por ejemplo para quienes quieren comprar terreno accedieron a una suma de 100.000 pesos que fue actualizada recientemente a 125.000.

Sin embargo, aún no cuentan con el dinero en mano porque, el requisito previo, es contar con los papeles que avalen la posibilidad de comprar la tierra. La mayoría de los beneficiarios no cuentan con posibilidades de hacerlo a través del sector privado (debido a los exorbitantes valores del mercado y a que no espera los laxos tiempos de la confirmación del crédito del Banco Hipotecario) por lo que debieron recurrir, a la ayuda del estado y las intenciones de la gestión comunal de lotear las tierras donde estaba ubicado el ex matadero municipal, fue una oportunidad concreta para lograrlo. Pero las trabas burocráticas en la provincia de Buenos Aires y la dilatación de los tiempos para aprobar el loteo, hicieron que ya haya pasado casi un año desde que los beneficiarios del PRO.CRE.AR están a la espera.

Una reunión picante

Durante la última reunión con el intendente el martes por la noche, hubieron fuertes enfrentamientos entre las dos posiciones y las partes no pudieron llegar a un punto de conciliación. Por un lado estaban los beneficiarios del PRO.CRE.AR que exigían que el intendente dispusiera más de 100 de los 220 lotes del ex matadero para ellos (puesto que son 140 familias y no 100). Por el otro lado, el jefe comunal, rechazaba de manera rotunda la propuesta argumentando que mucho antes que apareciesen los beneficiarios del PRO.CRE.AR existían anotadas en el municipio  700 familias con demandas habitacionales,  muchas de ellas de pocos recursos y con urgencias más apremiantes, que no cuentan con los requisitos necesarios para acceder a un crédito. Se refería así al censo habitacional que realizó su gestión hace aproximadamente cinco años…

¿Qué pasará con los que queden afuera?

Una de las incertidumbres y de las disidencias más fuertes entre los beneficiarios del programa PRO.CRE.AR y el municipio es que éste está dispuesto a disponer una parcela del ex matadero para venderla al ANSES. El problema consiste en que en esa superficie podrían subdividirse 100 terrenos pero los beneficiarios del programa son 140 familias por lo que 40 familias quedarían excluidas al acceso de la tierra. Y la pregunta inevitable es qué es lo que va a suceder con los demás?

En un principio la idea básica de la gestión comunal era que con los fondos que se recaban de las ventas de los terrenos destinarlos a la compra de más tierras. Sin embargo, hoy el planteo consiste en que gran parte de esos fondos irán destinados a la instalación de los servicios como agua corriente, cloacas y luz, una condición previa para que se realice un loteo. Sin garantías de que los fondos permitirán al gobierno municipal comprar más terrenos y con la escasez de tierras existentes en la ciudad, esos 40 beneficiarios restantes hoy se encuentran en una situación incierta, a la que se suma que de extenderse muchos los plazos el dinero pierde su valor adquisitivo y se licúa a pasos agigantados con la inflación.

Una respuesta stand by

De la reunión surgió la promesa del intendente de reunirse este miércoles con el subsecretario de la Gobernación para acelerar el expediente  que están a la espera  de la firma del gobernador Daniel Scioli (y que entró recién el 7 de octubre) para aprobar el loteo de las tierras del ex matadero. Luego de ese trámite, el intendente estaría en condiciones de vender una parcela entera a la ANSES y ésta de subdividirla en 100 terrenos.

También de la reunión, surgió el compromiso del jefe comunal de solicitar una audiencia para que los mismos beneficiarios del programa PRO.CRE.AR se reúnan con el subsecretario de la Gobernación para manifestar los apremios de su situación.

Más incertidumbres: el futuro de PRO.CRE.AR

A los tiempos que se dilatan y las especulaciones de hasta qué punto esos dilaciones son por cuestiones políticas o meramente burocráticas, se suman varias incertidumbres a los beneficiarios del PRO.CRE.AR . Ya no se reducen simplemente a la cuestión monetaria (si les alcanzará el crédito o no para comprar el terreno) y construir su vivienda. En vísperas a las elecciones generales del 2015 se plantea un nuevo interrogante, quizás el más incierto: cuál será el futuro del programa PRO.CRE.AR y si el nuevo gobierno del 2015 lo mantendrá en vigencia por un tiempo más. Una razón más que hoy causa insomnio a más de 140 familias de la ciudad y que podría derrumbar el sueño de una derecho básico y elemental como es el de poseer una vivienda digna.