Los farmers derrotan a las malezas con la inteligencia artificial

En el ciclo 2017/18, se perdieron U$S 43.000 millones en las cosechas de soja y maíz por la acción incontrolada de 250 especies.

 Las malezas implicaron perdidas por U$S 43.000 millones en las cosechas de maíz y soja de los farmers norteamericanos en el ciclo 2017/2018, debido a la acción incontrolada de 250 especies que han mostrado una completa resistencia a todo tipo de herbicidas, incluso los más adelantados.

Por eso las grandes compañías agrícolas del Medio Oeste se han volcado a la automatización y a la robótica guiadas por la Inteligencia artificial, con el objetivo de enfrentar a las malezas más resistentes a través de una estrategia de prevención de la resistencia a los herbicidas.

Las nuevas tecnologías han logrado eliminar más de 80% de los agroquímicos normalmente utilizados por los farmers, con una reducción de más de 90% en los gastos de herbicidas.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) estima que el agro norteamericano utilizó más de 1.000 millones de kilos de pesticidas en la producción de soja y maíz en 2017. Implica que las ganancias de los farmers por la utilización de las nuevas tecnologías pueden duplicarse en los próximos 5/10 años.

El cambio tecnológico reduce la importancia de la fuerza de trabajo en el agro estadounidense; y esta tendencia se ve multiplicada por la creciente carencia de trabajadores rurales, cuyo número declinaría 6% anual entre 2014 y 2024.

Esta situación se percibe con mayor intensidad en California y Arizona, en los que está situada la mayor parte de la producción de frutas y hortalizas de EE.UU, actividad que se caracteriza por su condición mano de obra intensiva.

La respuesta es un proceso de robotización generalizado. La producción de frutillas perdió más de U$S 15.000 millones el año pasado debido a la falta de trabajadores suficientes.

La utilización de robots específicamente diseñados ha permitido cosechar 5 a 8 hectáreas por día, cubriendo la labor de 30 trabajadores agrícolas. El significado de este proceso lo indica que casi 40% de los costos de producción de la industria de la frutilla corresponden a “salarios y gastos laborales”.

Lo mismo sucede con el problema de la erosión de los suelos del Medio Oeste, que implican -según USDA- un costo anual de más de U$S 44.000 millones. De ahí que se haya creado un sistema de Inteligencia artificial que correlaciona las pautas de producción con los defectos del suelo, y las enfermedades que muestran históricamente las cosechas con los cambios de las superficies labradas.

Esto se realiza a través de su procesamiento en algoritmos instantáneos (en tiempo real) de los sistemas de Inteligencia artificial. Así se previenen las pautas de erosión de los suelos, y se abre paso a la utilización de técnicas de restauración milimétricamente fijadas por los principios de la agricultura de precisión.

USDA estima que estas técnicas permiten una detección de hasta 95% en los procesos de erosión de los suelos, con una ganancia más que proporcional para los productores que modifica significativamente su ecuación de costos en el mediano y largo plazo.

EE.UU está transformando a la vista su producción agroalimentaria en una parte integrante y avanzada de la nueva revolución industrial, en un proceso destinado a culminar en 5/10 años