Los chicos  quieren divertirse

 

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Imagen tomada en Mitre casi Robbio, pleno centro de la ciudad.

Y lo hacen haciendo willis en el centro de la ciudad. A pesar de los continuos controles de tránsito, muchos jóvenes continúan transgrediendo las normas y desafiando a las autoridades.

Su logística muta de acuerdo a como mutan los controles y se trasladan de un lado al otro para evadirlos o burlarlos. Eso mismo justamente sucedió el jueves de la semana pasada en pleno centro de la ciudad  y se puede constatar con imágenes a través de un video casero que se subió a la página de facebook del Semanario EXTRA. Allí se puede ver claramente cómo 4 o 5 motos, en Mitre y Robbio realizan las famosas picadas y willis con total desparpajo.

El nefasto precedente local

El hecho no es novedoso pero sí recurrente. Y Nueve de Julio no hace muchos años tuvo una de sus más grandes tragedias. Fue durante la madrugada del 15 de febrero de 2008 cuando alrededor de las tres de la mañana, en la avenida Agustín Álvarez, tres motos chocaron contra otras tres, al parecer en dos picadas que se realizaron en forma simultánea, pero en sentido contrario, sobre la misma calle, que carecía de iluminación. Allí, frente al autódromo municipal,  perdieron la vida los jóvenes Renzo Javier Blanco, de 19 años; Fabián Alejandro Valbuzzi, de 22 y César Ezequiel Tolosa, de 19.

Por esa época preocupaba la reincidencia con que se practicaban estas picadas. Generalmente eran los jóvenes que realizaban  verdaderas acrobacias arribas de sus motos. Y en las mayores condiciones de riesgo, incluso totalmente acostados boca abajo sobre la estructura del vehículo.

La práctica de picadas es un tema que siempre preocupó a la comunidad de Nueve de Julio y sei bien estos últimos años ha mermado desde aquella gran tragedia, en algunas momentos del año (especialmente durante el período estival) se recrudecen.

 

Tolerancia cero con el tránsito

Desde que asumió el jefe comunal de Cambiemos en 10 de diciembre pasado ha habido muestras fehacientes de que buscan terminar con este flagelo pero, siempre, las autoridades se encuentran ante las suspicacias de los adolescentes para burlar los controles.

La tarea no es fácil más teniendo en cuenta que además de sanción lo más importante es la concientización de los adolescentes y de los padres. Por 2008, y Ante la tragedia que hizo que nuestra ciudad estuviera en boca de todo el país, el intendente de entonces Walter Battistella aseguraba al diario La Nación que era “una lucha que tenemos hace tiempo, tratando de concientizar a adolescentes, a jóvenes y a sus padres”.

También por entonces burlaban los controles. “Permanentemente desde la policía comunal se los persigue, pero van de un sector a otro de la ciudad, a los accesos o frente al autódromo municipal, que está fuera de la planta urbana. A veces se juntan 30 a 40 motos”, indicó al canal Todo Noticias.

A ocho años de esa tragedia no mucho cambió. Y los adolescentes continúan presidiendo las cifras de accidentes viales en el país.  Es sabido que el exceso de velocidad y el alcohol son las principales causas de los accidentes de tránsito que involucran a jóvenes menores de 25 años en todo el mundo. Ni las enfermedades ni la violencia e inseguridad cobran anualmente tantas víctimas como las que se pierden detrás del volante.

Inseguridad vial, la principal causa de muerte

La  inseguridad vial es la principal causa de muerte entre los jóvenes que tienen entre 15 y 24 años en nuestro país. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en 2012 llegaron a los 1.162. Esto demuestra que a pesar de las campañas viales y de las políticas públicas que se aplican, en la década comprendida entre 2002-2012 aumentó un 83% la cantidad de víctimas de tránsito jóvenes.

Los jóvenes son las víctimas de los accidentes viales y también muchas veces los victimarios. Y esto puede interpretarse por la falta de límites de los adultos. Los chicos los piden a gritos pero en la vida cotidiana, intentan una y otra vez como transgredirlos. Y los adultos ceden o no saben cómo imponerlos de manera clara.

Exceso de velocidad e inconsciencia

Que los jóvenes mueran cada vez más en accidente podría obedece también al desconocimiento e irrespeto a las normas sociales como la cortesía; a las leyes de tránsito y a la rebeldía que les caracteriza a muchos de ellos. A esta conducta se le agrega la adicción a los celulares y el ir conduciendo con la música a alto volumen.

Los  jóvenes entre 18 y 25 años se ven involucrados mayoritariamente en accidentes de tránsito por su manera e impericia de conducir, a diferencia de las personas en edades entre los 30 a 45 años. Es sabido que “a los muchachos”  les gusta la velocidad y que su inmadurez hace que su comportamiento sea compulsivo e impulsivo al momento de conducir.

Accidentes y alcohol

La ONG Luchemos por la Vida asegura que “más de la mitad de los accidentes viales con muertos o heridos registrados en la Argentina están asociados al consumo de alcohol”. Y el alcohol está presente en las víctimas o en los conductores que provocan muertes. Quizás por eso, desde la asociación civil Madres del Dolor (conformada por mujeres que perdieron a sus hijos en accidentes viales) promueven desde hace unos años un proyecto de ley  para que los resposnables de accidentes viales mortales sean penados con más años de cumplimiento efectivo. Y que además el exceso de alcohol en sangre y de velocidad se conviertan en agravantes de homicidio culposo.

 

Los principales responsables, siempre los mismos

Padres y adultos son los principales responsables de las acciones que cometen los menores y los adolescentes. Además son actores claves a la hora de concientizar a adolescentes y jóvenes sobre los riesgos de mal conducir un vehículo que puede tornarse, como todo herramienta, en un arma letal, para sí mismo o para un tercero. En una sociedad en donde todos los valores han sido trastocados y en donde se buscan siempre deslindar responsabilidades en los otros es indispensable que sean justamente los adultos que tomen la posta para educar, controlar y, si es necesario, sancionar, a quienes ven el peligro como simple adrenalina y a la muerte como un juego del que es fácil escapar.