JUGANDO CON FUEGO

            Medidas, política, proyectos con zonas grises, apuros y el incidente vial de cada día. Una vez más metemos el dedo en la llaga de la problemática del tránsito. Sin soluciones de fondo y con accidentes casi a diario. ¿Hay voluntad real de solucionar el tema?.

(Por Juan Manuel Jara)

 

                No pasó mucho tiempo. Tan solo poco más de un mes desde que en estas mismas páginas  escribimos  sobre el tránsito en nuestra ciudad (LA BESTIA INDOMABLE, 12 DE MAYO), problemática caliente que, como ya dijimos, involucra a todos los actores de la Comunidad.  Siempre resalto que el tema de tránsito no tiene color político, o por lo menos el tratamiento que le damos tiene ese enfoque. Pero claro, tiene que haber una política de tránsito, en lo posible, definida, clara, contundente, enfocada a dar una solución definitiva. Hasta ahora, con este gobierno y con los anteriores nunca pareció ser así. Lo vemos  a diario con los titulares. Accidentes de moto con auto, de moto con moto, de auto con auto, vuelcos, pónganle la combinación que más les guste. Es casi diaria la aparición de estos hechos en las noticias locales. Evidentemente, el mensaje no llega, o no se transmite bien, o quizás no hay mensaje…o es tiempo de pasar a una etapa superior. A algo más contundente.  Porque así, evidentemente, más allá de los esfuerzos, la realidad, el día a día, nos indica que, como dijimos en la nota anterior, aun la moneda sigue cayendo del lado de la suerte, es decir, hasta ahora no empezamos a contar muertos.  Pero ¿hasta cuándo?

               

Seguí mi Honorable Concejo

 

                Dos semanas atrás, la sesión del Concejo Deliberante se puso picante con el tema tránsito. ¿Por qué? Esa noche se aprobó el proyecto que habilita al Municipio a poner en marcha la Fase 2 de la colocación de mas reductores de velocidad, zócalos, “tortugas” y otros implementos destinados, supuestamente, a  encauzar el tránsito.

                En esa sesión  hubo discusiones acaloradas, algunos apuros y parches de último momento, mas alguna cuadra sacada de la galera para agregar al listado del proyecto. La bancada del  (por ahora) FPV- PJ planteó unas cuestiones al respecto que, ciertamente, no carecen de sentido común. Para ello, dialogamos  con Julia Crespo, concejal de ese espacio, quien explicó algunos datos interesantes.

SEMANARIO EXTRA: ¿Qué diferencia hubo entre la primera implementación de reductores y esta segunda?

JULIA  CRESPO: La primera implementación no pasó por el Consejo. El Ejecutivo no informó al Legislativo que lo iba a hacer. Hay una normativa que dice que cualquier intervención sobre calles de la ciudad tiene que ser autorizada por el HCD. Este año, en mayo, entró un proyecto del Ejecutivo para autorizar la compra de material tendiente al ordenamiento del tránsito. Nosotros solicitamos saber cuál era el estudio realizado para la implementación de estos recursos, si había un mapa accidentológico, o estadísticas de las esquinas más peligrosas.  Nos reunimos con “Tito” Fons (Secretario de Vivienda y Urbanismo) y  “Pelusa”  Zotti (Subsecretario de Seguridad) y allí nos dijeron que no hay plan accidentológico. Nos llevaron un informe policial que ya sabemos cómo es eso, dijeron que no hay estadísticas, que hacen algunas acciones de un plan de educación vial con charlas de seguridad en los colegios. Nuestra idea era citar a distintos actores de la Comunidad como bomberos, ambulancias, remises, que necesitan un tránsito más fluido.

SE: ¿Y qué respuesta tuvieron a estas sugerencias?

JC: En la comisión, en una tercera reunión, nos dijeron que no, que lo mandaban así al recinto, con la firma de  la UCR y Cambiemos (sic). Nosotros  no firmamos el dictamen, pero  hicieron uso de su mayoría y lo pasaron al recinto.

SE: ¿Cuál es su principal objeción a esta metodología?

JC: Creemos que para hacer alguna intervención debe estar fundamentada la necesidad. Cuando preguntamos porque se decidieron  esas esquinas, dijeron que la mayoría fue a pedido de los vecinos. Lo cual nos parece una liviandad. Pensamos que por cada vecino que pide una solución a un problema de tránsito que detecta en su esquina o cuadra, hay otro que no lo quiere. Entonces, ¿a quien le damos bolilla?

                Y la verdad que razón no le falta a la concejal Crespo. Si cada vecino va al Municipio y pide tortugas o moderadores en la esquina de su casa, y sin un análisis de algún especialista  que diga si es viable o no, la verdad es que, como mínimo, no es serio.

                Para Crespo, este tipo de medidas “altera la circulación de aquellos que conducen correctamente y creemos que debería haber otras formas”. Lo cierto es  que las “tortugas” detienen a los vehículos de menor porte, pero a la vez está comprobando que los autos de gran porte los pasan como alambre caído. Y la queja principal suena en boca de los ciclistas y motociclistas.

 Crespo aclara que “no era nuestra intención votar en contra sino que se vuelva a tratar un proyecto más amplio”.

                Según datos que nos llegaron, esa noche en el recinto hubo cierto, como decirlo,…apuro en que se aprobase el dictamen. Y se lo consultamos a la concejal: “Si, había mucho apuro en la aprobación, tanto que, ni bien se empezó a tratar, el presidente del bloque oficialista (Paolo Barbieri) pidió modificar el texto del proyecto. Además, la UCR pidió incorporar otra cuadra más a las que ya estaban en el proyecto. Preguntamos por qué. La respuesta fue, una vez más, porque los vecinos lo pidieron.

Nos hace mucho ruido el apuro en la aprobación.

SE: ¿A que lo atribuís vos o el bloque?

JC: No se…solo te digo que me llama la atención el apuro.

                Sumándole mas condimento a este caldo que por ahora no tiene nada de rico y que no ayuda a mejorar el tránsito, sea  lento o rápido, existe el rumor, comentario callejero o, si se quiere, mito urbano de que el fabricante de estos implementos viales sería el Intendente de Vicente López Jorge Macri o una de una persona vinculada a él. Pero la pregunta que surge es si este tipo de medidas no se podrían haber hecho con mano de obra o alguna empresa local (ejemplo, la CEyS hace obras viales) tal como se hizo en Pehuajó, por ejemplo. Sobre esto, Crespo indicó que “sobre el tema de si el único fabricante del país de estos implementos es del intendente de Vicente López, no puedo decir nada. Lo que me llama la atención es la rapidez de la aprobación de este proyecto. Nosotros les presentamos los costos de la ciudad de Pehuajó donde se hace con mano de obra local, y la diferencia es 10 a 1”.

               

Hijos del rigor

 

                Predicar con el ejemplo es la mejor manera de que el mensaje tenga la fuerza necesaria. Están muy bien las charlas sobre educación vial que se dan en las escuelas. Pero con que seriedad se las puede tomar si el inspector que da la charla y explica por qué hay que cruzar por las sendas peatonales, después está a la salida del colegio cortando el tránsito a mitad de cuadra para que crucen los alumnos. A ver, mínimamente seamos coherentes.  Y en esto coincide Cristina Durán, funcionaria policial retirada, especialista en la problemática vial, que fue convocada por el GEN de 9 de Julio para brindar su visión y experiencia. “Hay que exigir, hay que echar la culpa, que la tenemos casi todos,  pero es el gobierno el que tiene las herramientas y tiene que tomar las riendas en el asunto, hay que exigirle, hay que echarle la culpa y hay que hacer cosas, no campañas, los proyectos son muy lindos pero son un papel, hay que ir a la práctica. Hacer cumplir a rajatabla, uno tiene que ser templo de lo que dice”, dice Durán.

                En 9 de Julio se han probado varios sistemas y hoy el tránsito está al límite, es una bomba de tiempo. Quizás es hora de empezar con sanciones ejemplificadoras, atacar en el único lugar que parece dolernos: el bolsillo. Pero de forma contundente. Y además quitar el registro. Situaciones extremas requieren medidas acorde a ellas.

                Y por una vez en nuestro país, hacer algo que nunca se hace: prevenir. No tapar el pozo después de que un chico cayó dentro, tal como ejemplifica la ex funcionaria policial: “Es fundamental. Pero hacer las cosas bien. Hay que  hacer más operativos “lancheo” (de recorrido por toda la ciudad) que dé imagen (los fijos en “la vuelta del perro”). Tener a los móviles bien identificados, los municipales  y los policiales, recorriendo la ciudad en toda su extensión incluidos los accesos. Y capacitar a todo el personal. Me acerqué a un móvil policial y les pregunté por una calle y no sabían donde quedaba.  Si no conocés donde quedan las calles, como llegás si te avisan de un incidente”.

                Tarea ardua, difícil, que exige medidas muchas veces antipáticas y duras. Pero más duro es llorar a un muerto. Como venimos sosteniendo, el problema del tránsito atañe a toda la Comunidad. Pero es el  gobierno, el de turno, el responsable y el que tiene las herramientas y la espalda para hacer algo, para hacer lo que haga falta. Voluntad y decisión o esperemos ver de qué lado caerá la moneda la próxima vez.