Caso Sandra Villalba

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Omar Villalba, padre de Sandra

A la espera de la justicia de los hombres…. Llena de incertidumbres y de temor a que la justicia de los hombres no sea equitativa, la familia de Sandra Villalba viajaba hoy viernes a las 2 de la tarde a Mercedes para escuchar la sentencia que dictara la justicia, a su ex marido Marcelo Vicente Gamella,  de 47 años, imputado por el crimen.

Conmoción por el crimen  de la barrendera

El sábado 10 de diciembre de 2011, la joven barrendera municipal, Sandra Villalba fue encontrada muerta por su hijo de 17 años en su casa ubicada en la calle Azcuénaga al 800.    Tenía 40 años de edad y habría fallecido producto de golpes perpetrados por un objeto contundente. La autopsia determinó que había fallecido de un paro cardiorrespiratorio ocasionado por un fuerte traumatismo de cráneo que se presume, fue realizado con un caño en ángulo.

Ese día su padre, Omar, se había levantado a los 8 menos cuarto de la mañana para llevarle un poco de pintura porque Sandra quería pintar la cocina. Pero a los pocos minutos, a las 8:30, sonó el teléfono para la informar sobre la tragedia.

Antecedentes próximos

El caso de Sandra Villalba hace presuponer que habría sido un crimen pasional y recuerda otro caso, no muy lejano en el tiempo a nivel local como fue el crimen de Karina Alejandra Baho, de 37 años de edad que fue asesinada el 22 de abril de 2010 de ocho puñaladas por su marido, Ricardo Germán Campos y que fue tristemente hallada por su hija. Y cuyo, juicio oral fue el primero de esta índole que se realizó en 9 de Julio por fines de junio de 2011. Tras la sentencia del juicio oral, Karina Baho pasó simplemente a ser un número, el  82 de una extensa lista confeccionada por la Red Informativa de Mujeres de Argentina en un informe sobre Femicidios en Argentina. En él se encuentran registradas todas las mujeres del país víctimas fatales de violencia doméstica.

Impotencia, arresto domiciliario y manifestaciones

Durante más de tres años, sus familiares, especialmente su padre Omar y su hija Stefanía, reclamaron justicia y sobre todo, celeridad, tras el sentimiento de impotencia que provocó que el único imputado por el crimen, su esposo, gozara del derecho de arresto domiciliario. Para ello varios fueron las marchas que realizaron en la comunidad solicitando justicia. “Lo que más me puede es la impotencia. Impotencia porque no tenemos respuesta de la justicia, Impotencia porque tenemos al asesino a metros de nuestras casas. Saber que mi mamá no descansa en paz, me genera mucha impotencia”, aseguraba a los dos años de su muerte uno de los dos hijos de Sandra, la adolescente Stefanía Echeverría.

Con las marchas los familiares y amigos de Sandra solicitaban que la justicia realice el juicio lo antes posible y condene al culpable. “Pedimos que esté preso. No es nada descabellado. Pedimos que esté en el lugar donde tiene que estar”, declaró en reiteradas oportunidades Stefanía.

Según el padre de Sandra, Omar Villalba, el arresto domiciliario nunca habría sido efectivo. “Nunca lo pudimos conseguir… Andaba por todos lados. Yo no lo ví, pero hubo gente que sí”.

Tras numerosas de idas y vueltas hoy llega la esperada sentencia pero con muchas incertidumbres para sus familiares.

Denuncian desprolijidades e informalidad judicial

La ansiedad es notoria entre sus familiares, fundamentalmente en su padre, Omar Villalba que asegura “no descansará hasta que se haga justicia”. Sus sospechas sobre el dictamen se basan en que vio “muchas desprolijidades en el juicio, muchísimas”.

Y lo ejemplificó: “En el juicio un día lo llevó la Policía pero lo trajo la hija. Al otro, lo llevó y lo trajo la hija cuando tendría que haber estado detenido…”, declaró. “En los cuartos intermedios salíamos con los abogados para tomar café y el salía, como si nada, con nosotros… Inclusive conversaba con los testigos, que aún no habían declarado todavía, y andaba en la plaza”, agregó.

Asegura que otras irregularidades por ejemplo, “fue el mismo día que terminó el juicio se quedó con su abogado y los jueces, cosa que no puede ser tampoco. Los abogados que son de La Plata nos dijeron que eso no ocurre allá”, agregó.

A pesar de que numerosos testigos testificaron en contra del imputado, Omar Villalba siente desconfianza respecto de cómo será la sentencia: si fallará a favor o en contra del imputado que, se reservó el derecho a no declarar durante el juicio. “El abogado que lo defiende es el Dr. Franco  Rosello es carísimo y no entiendo cómo lo pudo haber pagado”, cuestionó. “Hay muchas cosas que no me cierran. Dios quiera que esté todo bien pero algo raro hay”, aseguró.

¿Perpetua o absolución?

Los temores del padre radican en que la Justicia, a la hora de llegar la sentencia, no andará con medias tintas. Condenará al imputado a cadena perpetua. O lo absolverá.

De ser la segunda opción, Villalba asegura que seguirá “hasta las últimas consecuencias” para que su hija “pueda descansar en paz” y apelará el fallo. “Quiero que mi hija descanse en paz, es lo que más anhelo”, remarcó. Por eso, tiene un plan B. “De quedar absuelto, levantaremos firmas para que no viva más en Nueve de Julio, porque es un peligro para la sociedad. Es una persona joven y se va a enamorar o una chica se va a enamorar de él y le pasará lo mismo que a Sandra. Su ex señora, cuando declaró, dijo que a ella le pegaba continuamente, que la agarraba del cabello y la arrastraba”, agregó.

Omar asegura que tras el crimen de su hija, vio a Gamella una sola vez, cuando iba hacia el cementerio. “Sentí de todo – manifestó con la impotencia de no encontrar la palabra  exacta para explicar esas emociones encontradas -. Se siente un odio, una bronca, una desesperación… Después de la muerte de Sandra me agarró cáncer “, adjudicó así su enfermedad como posible efecto del digusto.

Más allá de la sentencia no cree, sin embargo, que pueda cerrar del todo las heridas.

Persistencia, sentimiento de venganza o…

A pesar de que pasaron tres años, los duelos siguen. “Me repuse gracias a mi mujer… Pasaba dos o tres horas en el bar, con mis amigos, aunque no bebo y eso me ayudó mucho… Pero de la cabeza no te lo sacás nunca. Pegás la cabeza en la almohada y pensás solo en eso…”, aseguró a EXTRA.

Sin embargo queda su voluntad por persistir hasta que se haga justicia para “que Sandra descanse en paz”. Asegura que nunca tuvo deseos de venganza porque está convencido en que Dios se hará cargo del castigo que merece”.

Después de tres años de incertidumbre, Omar está convencido de que llegará en algún momento la justicia divina. Pero mientras tanto, espera hoy con ansiedad, esas horas decisivas para esperar la otra justicia, también necesaria, la de los hombres.

 

 

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VIOLENCIA DOMESTICA

“Sandra nunca me dijo nada…”

Sandra habría tenido indicios de sufrir violencia doméstica. Sin embargo, su padre, no había detectado ninguna irregularidad hasta después del trágico desenlace. Sandra nunca me dijo nada, más que decirme que una vez se había caído de la moto, otra vez le faltaba un diente… Un día, se levantó la remera y tenía todo negro y una de las compañeras le preguntó qué le había pasado. Pero ella le contestó que se había caído”. Pocos minutos después habría aceptado ante su compañera que era víctima de violencia física.

Según Villalba durante el juicio, las pericias psicológicas en La Plata habrían determinado que “es un manipulador, un psicópata…Dijo que no la mató y va a seguir diciendo eso”.