French: Inconsciente colectivo

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Tanque principal de la localidad

Situación del agua potable. La planta de abatimiento hace más de diez años que no funciona. Gran parte de la comunidad continúa consumiendo agua de red. Y, muchos, descreen sobre las verdaderas dimensiones de la contaminación con arsénico. French es una de las ciudades pioneras en materia de potabilidad del agua para consumo humano.

Antes de que en Nueve de Julio estallara la concientización masiva sobre los altos contenidos de arsénico que tenía el agua de red, French ya contaba con su propia planta de abatimiento de arsénico. Sin embargo desde el 2003 la planta no funciona. “Funcionó los primeros años pero luego se sacó una pieza, para arreglar otra máquina por 25 de Mayo y desde ahí no se volvió a arreglar más”, denunció una vecina cuyo nombre no quiso dar a conocer.

A pesar de ello, gran parte de su comunidad (que oscila entre los 700 habitantes en planta urbana y supera los 1000 con los del campo) sigue consumiendo agua de sus canillas. Esto obedecería por un lado a una falta de conciencia sobre los riesgos que acarrea para la salud los altos niveles de arsénico en agua  y, por el otro, por la falta de recursos y acceso a las bocas de expendio públicas. También habría cierta incredulidad sobre hasta qué punto la contaminación es real o es una simple “cuestión política”.

“Algunas familias frencheras están incluidas en el amparo de los 2700 nuevejulienses, pero otras no, porque no lo consideraron importante. Otros, en cambio,  creen que el agua contaminada es un cuestión meramente política” –agregó la vecina-. Los amparistas frencheros, tuvieron la suerte hasta hace alrededor de ocho meses, de recibir los bidones gratuitos proporcionados por ABSA tras el fallo judicial a favor de los vecinos. Sin embargo, tras las sucesivas apelaciones de la empresa proveedora del servicio, y a los laxos tiempos de la justicia, el servicio se interrumpió dejando a los frencheros a la deriva, al igual que a los demás amparistas.

La distancia a la ciudad cabecera del partido ( 18 kilómetros por el camino de tierra y 22 kilómetros por ruta) pareciera no ser mucha pero sí se siente para aprovisionarse de agua potable en las bocas de expendio públicas. Por ello, muchos frencheros que no tienen la posibilidad de viajar todos los días y que no cuentan con recursos suficientes para comprar agua, opta por seguir consumiendo de la red.

Pero además la incredulidad y la falta de conciencia también parecerían ser monedas corrientes en suelo frenchero. “Muchos no creen en la contaminación del agua. Creen que es una simple cuestión política y esto  constituye un riesgo para la salud porque cocinan y le dan agua de la red a sus hijos”, advirtió.