Entrevistas: De Berazategui al campo sin escalas, Silvina Mari: una ingeniera de pura vocación.

Entrevistamos a Silvina Mari, Ingeniera Agrónoma,  oriunda de Berazategui, zona sur del conurbano bonaerense que, desde hace casi 20 años, eligió 9 de Julio. Pionera en la zona por ser de las pocas mujeres que empezó haciendo trabajo de campo, y en honor a eso, como no podía ser de otra manera,  nos subió a la camioneta para hacer la nota mientras nos dirigíamos rumbo a Fauzón donde está realizando ensayos de Trigo.

Tranqueras Abiertas: Silvina, ¿de dónde sos?

Silvina Mari: Mi familia es de Berazategui, ninguna relación con el agro, papá bioquímico, mamá farmacéutica ya jubilada, hermana bioquímica, y yo agrónoma. Siempre supe que iba a estudiar una rama de la biología y que no era la rama de las exactas,  me gustaba mucho la parte aplicada ósea que no podía estudiar biología marina, no podía estudiar esas cosas, tenía que ser algo aplicado, ejecutivo, que uno tome decisiones continuamente y la parte de producción siempre me gusto, no sé qué antepasados tuve pero en algún punto algo quedo ahí, algo quedo. Y arranque con esto, tanto que mi familia nunca pensó que iba a terminar la carrera, porque no me veían, no había nada cercano. Termine bien, me recibí, me mude, empecé a trabajar y me encanta. Pero conexión familiar con el agro nada soy la nueva en la familia. Feliz de lo que hago.

TA: Cómo fue venir al interior, nacida y criada en Berazategui a una localidad netamente agropecuaria, muy distinta.

SM: Mi marido es de acá, también ingeniero Agrónomo y estábamos con trabajo en la facultad y como que perder un trabajo y arrancar de cero es todo una decisión, entonces estábamos que íbamos y veníamos tratando de arrancar acá para no perder los trabajos que teníamos allá en la Facultad de La Plata como becarios o docentes hasta que llegó 2000/2001 y dijimos bueno basta, para vivir con poca calidad de vida, vivimos con mejor calidad de vida y menos ingresos en el interior. Fue como la crisis del país que uno también la tiene, en algún momento tenés que tomar la decisión y fue venirse para acá, así que fue en un contexto medio efervescente, fue una decisión tomada en ese contexto.  Veníamos de complicaciones sociales muy grandes viviendo en el conurbano que se sienten más a buscar principalmente calidad de vida y un proyecto de trabajo a futuro pero en ese momento fue como una decisión más de que estamos haciendo acá con esta efervescencia si nuestro trabajo y misión está en el interior, y bueno ahí nos vinimos. Obviamente con un cambio de rutina y horario pero ganando en calidad de vida así que siempre en la balanza estaba superada esa decisión del minuto uno. Y bueno ya después adaptados por completo, estamos acá.

TA: ¿Cómo es ser mujer y trabajar de Ingeniera Agrónoma?

SM: Calculo que cualquier mujer profesional tendrá sus trabas en todos los aspectos, no creo que sea exclusivo del área, es una generalidad lo que pasa es que hay áreas que hay más mujeres y áreas que hay menos mujeres, ahora cambio bastante, hace 4 o 5 años hay muchas más chicas, no tanto a campo pero si en la rama comercial, no sé cómo evolucionarán pero cambió, cambió mucho. La verdad, la llegada desde que tenés más mujeres del otro lado es más fácil, los primeros años no había nadie yo sola y nada… cuesta el doble como todo, cuesta pero se hace, trabajando bien y siendo constante se hace.

TA: ¿Cuesta más con los colegas o con los clientes?

SM: Cuesta con todos, obviamente vos de los clientes como estas buscando trabajo estas más ansioso de tener una llegada, uno vive de esto y quiere trabajar, trabajar bien, trabajar más para tener un mejor nivel de vida y para progresar uno profesionalmente uno cada vez que tiene un trabajo nuevo, es un desafío nuevo, una empresa distinta, una forma de trabajar distinta y ahí está muy piola ir cambiando, ir teniendo diferentes empresas. Desde el punto de vista laboral por ahí te llega más que desde el punto de vista profesional porque en la profesión somos pocos y no tenemos conflictos de laburo, trabajamos bastante bien y con cualquiera de los colegas podemos charlar y preguntar sobre situaciones que nos están pasando es un ambiente de trabajo bastante sano.

TA: Estás haciendo ensayos de trigo. ¿Qué nos podés contar de eso?

SM: Los ensayos se hacen para estudiar el comportamiento del cultivo, donde vamos probando diferentes cosas. En este caso comienzan con tratamiento curasemillasy arriba se le aplica la paleta de fungicidas de esa empresa y se están probando diferentes productos, diferentes combinaciones, diferentes momentos, hay una gran combinación de factores y todo eso a parte de las observaciones que se hacen semanalmente del avance de la enfermedad se mide rendimiento a ver que combinación en este caso anduvo mejor. El punto inicial es primero ver la problemática que estamos queriendo analizar, qué queremos analizar, primer punto tener el objetivo claro. En este caso por ejemplo,es analizar el efecto de disminución de rendimiento por enfermedades foliares, hay diferentes tipos de enfermedades y ese es el foco del ensayo, que quiero estudiar. En segunda instancia plantearte qué técnicas de manejo estás usando, qué técnicas de manejo pensás podrías mejorar o te parece que podrían ser mejores y en tercera instancia con qué productos puedo trabajar para llevar acabo eso, productos de mercado que todo el mundo consiga. Después hay toda una gama de experimentales que esta genial, pero que no son de llegada directa a tu asesorado. Y luego, obviamente, ser muy consciente en cómo lo hacés y lo conducís para que el resultado sea fiel repetible y que tenga importancia y relevancia para la zona que uno este seguro de lo que está planteando, por eso uno lo repite en cada campaña porque en algunos casos como en herbicidas que llevan más años haciendo en ensayo en nuestra zona hay técnicas que vamos sacando de lado y vamos incorporando otras, por ahí si tiene eficacia pero no tienen eficacia desde el punto de vista económico porque es muy caro.

TA: El tema fitosanitarios siempre está en boca de muchos. ¿Cómo ves este tema, con toda la polémica que se genera y la desinformación que hay? ¿Cuál es la salida?

SM: Hay que seguir produciendo, nuestro país vive en gran parte de nuestras exportaciones, hoy en día cuando analizás la situación económica lo primero que te dicen es hubo sequía y hay tantos millones menos de toneladas de soja, antes eso en este país parecía que no existíamos, que éramos parte de un contexto general pero que no aportábamos mucho, la producción para el país es importante y para los pueblos también, hay que hacerlo de una manera muy responsable. No hay que dejar librado al azar qué aplicamos, cuándo aplicamos, cómo aplicamos, con que deriva lo estamos aplicando, esto es importante, que la gente entienda que nosotros estamos preocupados, que estamos capacitando a nuestros aplicadores. Es importante que sepan que no nos da lo mismo aplicar cualquier tipo de productos en cualquier momento, con cualquier dirección del viento, con cualquier velocidad del viento, eso no nos da lo mismo.Pero de todas maneras me parece que falta mucha capacitación de los dos lados, tanto de la gente que está preocupada por el efecto de la salud ambiental y también el productor, porque al productor también le falta capacitación. Es importante comunicar lo que uno hace, es importante comunicar cómo uno está capacitando y es importante que desde reglamentaciones provinciales la línea baje pareja, en cada distrito aplicas con una reglamentación periurbana distinta, en algunos no hay en otros tenés gestión. Se necesita una normativa provincial que sea seria, que este echa por gente responsable y que todos entiendan como tenemos que trabajar, los mejores productores de trigo del mundo, los franceses o los alemanes aplican a menos de 4 metros del pueblo es decir que eso se puede hacer, y están medidos los impactos ambientales quiere decir que se puede lograr el tema es como lograrlo y que todo el mundo este seguro de lo que cada uno hace para lo cual hace falta la normativa provincial, un veedor que no sea un empleado públicomás si no que sea alguien que esté capacitado, que esté presente donde tenga que estar y que cobre la multa que tenga que cobrar y que todos crean en eso, si no, no sirve para nada. Ese es el desafío para adelante.

TA: ¿crees que falta mucho para lograrlo?

SM: Si, una vida. Pero de todos los sectores, falta que el sector productivo se organice, se reglamente y le quede claro cómo hacer las cosas y del resto de la sociedad también sepa cuáles son los riesgos reales, cuáles no son reales donde hay que hacer el foco. Todos tenemos que aprender, todos, los que aplicamos y los que no aplican, pero seriamente. En estos puntos los fundamentalistas de cada sector no están piolas, no está piola ser fundamentalista del no aplicar ni tampoco de aplico lo que quiero, como quiero, cuando quiero. Eso no sirve, hay que ser serios, realistas, entender las implicancias y los riesgos y las perturbaciones que uno puede lograr y tratar de convivir de la manera más sanamente posible sin dejar de producir porque nuestro país tiene que producir, el planteo orgánico 100% no se puede sostener ni desde el punto de vista de la logística, hay que producir organizadamente.

TA: Desde tu lugar como mujer, profesional dedicada a la producción, ¿qué mensaje querés dejar?

SM: Que trabajamos todos los días como cualquier persona que trabaja, contentos, felices y responsables de los que hacemos. Somos muy conscientes de nuestra actividad, somos muy conscientes de lo que estamos realizando y también somos responsables de obtener una producción que yo llamo sustentable. Sustentable no es solo que se aplique o no se aplique si no que se rote, que los campos mantengan su fertilidad, que nosotros podamos seguir produciendo y los nietos de nuestros clientes puedan seguir produciendo sobre el mismo campo, que nos sucedan las generaciones. Para adelante con responsabilidad y manteniendo la calidad de nuestros suelos.

TA: Gracias Silvina.

SM: A ustedes.