El principio de parsimonia o la navaja de Ockham

(por Hugo Merlo)

Cuando mi hijos estaban en edad escolar y la cena era el momento, el único, del día que la familia se reunía a pleno y junto al alimento se armaban grandes “discusiones” sobre diversos temas, colgué un cartel que decía más o menos así “En esta casa a la hora de la cena impera el Principio de Parsimonia, o sea que si algo se puede explicar simple, es preferible a explicar difícil”.

Hoy lo traigo a la memoria ya que por lo menos deberíamos saber que existe, que se llama simplemente el Principio de Parsimonia o la Navaja de Ockham. Parsimonioso, hace mención a tranquilidad en el modo de hablar, sosegado, lento.

Pero que nos dice el Principio, se puede resumir diciendo: “entre dos hipótesis que compiten, la que tiene menor número de supuestos suele ser la correcta. O bien: en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable.

Otra buena explicación de esta misma afirmación la dijo el escritor William J. Hall: “La navaja de Ockham se resume para nuestros propósitos de esta manera: las afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias”.

Guillermo de Ockham fue un fraile Inglés de fines del siglo XIII,  al que se le atribuye una frase que es extraordinaria por lo simple “es vano hacer con  más lo que se puede hacer con menos” en definitiva ante la  incertidumbre debemos ser  prácticos y tomar la solución más sencilla, que la mayoría de las veces es la acertada. 

Por ahí le resulta extraño, pero tómelo y como una herramienta para interpretar por ej los mensajes de campaña que pronto nos invadirán, y va a ver cuántas cosas se simplifican, pero no confunda simple con demagogia, vaya mirando con la luz de la Parsimonia

En otras palabras, debemos evitar la búsqueda de soluciones excesivamente complejas a un problema y centrarnos en lo que funciona, dadas las circunstancias. Se utiliza en una amplia gama de situaciones como un medio para la toma de decisiones rápidas, pero es especialmente útil a la hora de hacer conclusiones iniciales antes de poder obtener la información adecuada y establecer verdades provisionales”

           

Por supuesto, a pesar de que se cumple en muchos campos y situaciones, en otros no. En el método científico, la navaja de Ockham no se considera un principio irrefutable, y ciertamente no es un resultado científico. La explicación más simple y suficiente es la más probable, mas no necesariamente la verdadera. Funciona más bien como método de descarte.

 

La opción más simple puede ser el estándar a tomar en primer lugar o la primera opción a someter a prueba ya que, estadísticamente, tiene más posibilidades. Responde a la pregunta ¿por dónde empezar? Sin embargo, es importante tener en cuenta que como cualquier modelo mental, no es a prueba de fallos y se debe utilizar con cuidado. Esto es especialmente importante cuando se trata de decisiones importantes o de riesgo. Hay excepciones a cualquier regla y nunca se debe seguir ciegamente a un modelo que la lógica, la experiencia o la evidencia empírica contradicen.

Entonces, ¿de qué te sirve para la productividad? Cuando te enfrentás a las pequeñas decisiones del día a día, aquellas que si bien no atañen mucho riesgo han de tomarse y consumen tiempo, se ahorran gastos cognitivos simplemente tomando por defecto la más simple o la que en sí misma contempla menos pasos y complicaciones. Dado que los recursos mentales son

limitados, si por ejemplo te enfrentás a una decisión de bajo impacto frente a otra, toma la de menos pasos porque tiene más probabilidades de ser mejor. Por supuesto, si la experiencia tras el intento demuestra lo contrario, la opción más simple no era en ese caso la mejor y habría que modificarlo.

 

Lic. Hugo Merlo ghs