DOBLE VIDA

Después del accidente y ya en 9 de Julio, Daniel Felipe encara un año especial entre la recuperación y el básquet.

 

(Por  Juan Manuel Jara)

 

                Le faltan dos escalones para el final de la escalera y es una alegría inmensa ver a Daniel Felipe llegar sonriente a FM Forty para charlar en nuestro programa Un Pan Perfecto. Un gustazo y un honor de que haya aceptado no solo a  venir – siempre dice que le cuesta ponerse frente a un micrófono- sino prestarse a la charla al aire, en un medio. Se lo ve bien. Las muletas son una ayuda temporaria para trasladarse, pero la sonrisa está ahí, en su cara. No hay dudas que la pasó brava. Pero a casi tres meses del accidente que protagonizó en el sur, estar de vuelta en el 9 ayuda y mucho.

                “Día a día estoy un poco mejor”, relata Daniel, “tuve quebradura de fémur, pero ahora estoy haciendo la recuperación con Fernando Rojas”.

                SEMANARIO EXTRA: ¿Qué te cambió con el accidente?

                DANIEL FELIPE: Muchos me lo han preguntado, pero realmente yo no tuve conciencia de lo que me pasó. Quizás ahora me doy cuenta de todo lo que pasó mi familia con esto de la recuperación. Pero todo lo mal que estuve me lo han contado, porque yo estaba inconsciente. No tengo registro de eso. He estado grave, pero no sufrí. No tengo conciencia de eso. Por ahí cuando te pasa y vos sos más consciente de todo eso y lo sufrís, después decís bueno, me cambió la cabeza..Pero no, lamentablemente para algunos (risas) no cambié, mucho no cambié! El carácter es el mismo!!…

                SE: ¿Por ejemplo?

                DF: Me agarro alguna rabieta. Me ven tranquilo pero, cuando arranco, agarrate.

                Ahora está empezando a andar más en la calle, siempre acompañado por su esposa Silvina o alguno de sus hijos u otro familiar, y se sorprende de los saludos que recibe de gente a quien no conocía pero estaba al tanto de su situación. “Gente que me ve, gente con quien tengo una relación de “hola” o “chau”, o de cruzarnos en algún comercio y que se alegra de decirme que me ve bien”, dice Daniel con agradecida sorpresa.

                Importante ha sido, sin dudas, el apoyo de la ciudad. Los partes médicos que Silvina  transmitía diariamente trascendieron mucho mas allá de los grupos de whatsapp a los que iban dirigidos. “Mucha gente me dijo que rezó por nosotros (se refiere a Librandi), más allá de las religiones, todos han orado a su manera por mi y eso lo agradezco mucho. Y eso me mueve a decir que algo bueno habré hecho en estos 50 años”, sentencia Daniel con esa sonrisa que vuelve a asomarse en su rostro.

                Hay algo clave que también lo ayuda para volver al ruedo: el básquet. Y si algo está claro es que el básquet no se va a librar de DF. Recordemos que hace siete años el gimnasio Báncora del Club Atlético estaba cerrado. Sillas apiladas, las “jirafas” (los tableros con los aros) plegadas y acariciando el piso. Y el silencio de un estadio vacío, sin el sonido de una pelota picando. Hoy, la situación es distinta. Piso de madera, muchos chicos en la escuela, varias categorías y una actividad plena y diaria. El resurgimiento de este deporte en 9 de Julio lleva su nombre. Claramente. Con humildad, le gusta rescatar el hecho de que todo se hizo “con el apoyo de mucha gente, y de a poco vamos haciendo lo que nos vamos proponiendo. Tenemos que estar bien parados. Eso es lo importante”.

                Contento con Agustín Ponissi, el head coach del básquet de Atlético (y compañero nuestro en UN PLAN PERFECTO) al que este año le renovaron los votos de confianza merced al gran trabajo realizado la temporada pasada. Llego recomendado por el “Pipa” Gutiérrez, y combina el trabajo y algún que otro choque entre dos personalidades intensas, pero todos con el mismo objetivo, seguir alimentando el crecimiento del básquet local: “La cantidad de chicos en la escuela de básquet siempre va en aumento. El año pasado contratamos a Agustín y crecimos más junto a él. Y este año esperamos crecer un poco más”

                SE: ¿Qué te gustaría lograr esta temporada?

                DF: Siempre está el deseo de competir, aunque en lo deportivo soy muy cauteloso. Si “campeonamos”  voy  a estar muy contento. Pero no soy muy exigente en eso. Yo quiero que el básquet se consolide en la ciudad, que tenga más adeptos, más jugadores, como una vez lo tuvo. Cuando yo era chico varios clubes participaban del básquet y esa es mi ilusión, que haya gente cuando juega la Primera o alguna división del club. Por ahí no sabemos cómo hacer para que la gente  vaya a ver un partido de básquet. Per lo vamos trabajando. Se va sumando gente, se van sumando jugadores, que eso es lo que necesitamos.

                Daniel se muere de ganas de hacer un par de tiros desde la línea de dobles. Aunque dice que “su momento como jugador quedó en el pasado”, también recuerda que de muy chico practicó muchos deportes, reconoce que no era bueno en ninguno, pero lo suyo fue el básquet: “Por eso un día dijimos porque si teniendo jugadores de acá que se destacaban en otros clubes, como 9 de Julio no tenía básquet. Y por eso nos pusimos en campaña para reactivarlo”. Y lo logró. Aunque hoy es vicepresidente del club y delegó el mandato de presidir la subcomisión en Diego Callegaro, puede estar tranquilo que el básquet va a seguir estando. Y cualquier cosa, se va a volver a cargar la tarea sobre sus hombros: “Mientras yo pueda, el básquet va a estar, va a seguir”.

                Claro que si eso llegase a ocurrir no será en estos días, porque está a pleno con su recuperación.

                SE: ¿Para cuánto te queda?

                DF: Unos meses más. Tengo unos cerrojos en la pierna que me los tienen que sacar a los tres meses de operado, y recién van dos. Después ver si puedo asentar bien la pierna. Empezamos con la pileta y  vamos bien.

                Sonríe. Alguna lágrima se le escapa cuando habla de todo lo que su familia tuvo que pasar desde que la noticia del accidente llegó, durante los casi cuarenta días de internación en Neuquén luchando por salir adelante. Porque como bien dijo Daniel, tiene poca consciencia de lo que sucedió, de lo complicado que estuvo.

                Pero hoy si tiene motivos para sonreír. Le metió un doble a la vida, uno de esos milagrosos y acrobáticos como el de Ginóbili a Serbia en Atenas 2004. Y sonríe. El reloj sigue corriendo. El partido de Daniel Felipe aun está lejos de la chicharra final.

 

 

 

 

*************en un recuadro****************

Nobleza Obliga

 

                Fue mucha la repercusión que tuvo la nota de tapa sobre nepotismo de la edición anterior de este semanario. Cabe hacer una corrección en relación a un dato publicado en la misma. Mariana Pianetti no fue nombrada en Desarrollo Social por el entonces intendente Horacio Delgado, sino por su antecesor Martin Callegaro. Agradecemos y reconocemos la corrección con la que la señora Pianetti se comunicó para aclarar ese dato.