Destinos: La Habana, Cuba

El Museo de la Revolución:

 

Es una de las atracciones turísticas más importantes de La Habana, al menos para aquellos interesados en la historia de Cuba. Si es tu caso, no te pierdas este post sobre el Museo de la Revolución. 

Tiene como principal objetivo exponer los hechos más relevantes y los objetos históricos de la Revolución Cubana, que abarcó desde 1953 hasta 1959, siendo inaugurado en ese último año y creado por un decreto del entonces ministro de Fuerzas Armadas Revolucionarias y luego presidente, Raúl Castro.

 

El museo se encuentra en La Habana Vieja, en diagonal a la Embajada de España. El edificio que lo alberga es el antiguo Palacio Presidencial de Fulgencio Batista, que es sede del museo desde el año 1976. Si lo piensan bien, ganar la revolución y ocupar el lugar desde donde gobernaba el dictador para hacer un museo sobre la victoria, es un gesto bastante simbólico. De hecho, en el techo del palacio todavía se ven los disparos del intento de asesinato a Batista.

 

El edificio, que es anterior a la revolución, fue construido entre 1913 y 1920 por General Contracting Company. Es enorme e imponente, y se nota que tiene la arquitectura más digna de un palacio que de un museo. En ese momento, la decoración interior fue realizada por la tienda Tiffany’s de Nueva York, cuando la Cuba de Batista tenía excelente relación con Estados Unidos.

 

La colección del museo está compuesta por fotos, banderas, documentos, armas y otros objetos relacionados a la lucha revolucionaria contra Batista y la historia de Cuba. La misma está organizada en orden cronológico, que van desde la cultura precolombina de Cuba, ubicada en el último piso, hasta el régimen de gobierno actual.

Entre las exposiciones más destacas, se encuentran objetos relacionados al asalto de Moncada de 1953, la toma del tren de Santa Clara y la vida del Che Guevara, que se muestran en las salas inferiores.

La exhibición desciende cronológicamente, desde el último piso hacia abajo. Al subir por la majestuosa escalera principal, nos encontramos con un enorme busto de José Martí, un héroe nacional cubano que está presente en muchos sitios históricos y turísticos de la ciudad.

En la colección hay muchos objetos que pertenecieron a los revolucionarios, desde Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, hasta los menos conocidos.

También hay muchos elementos de propaganda a favor de la guerrilla, que datan de la década del 50 y los años siguientes.

No obstante, la exhibición no se queda solamente en los eventos que llevaron a la revolución y sus participantes, sino que va continuando en pisos inferiores, contando cómo en la década del 60 y del 70 se fue incrementando la hostilidad entre la isla y el “imperio del norte”, es decir, Estados Unidos.

 

Hay varios lugares destacables del museo: el Salón Dorado, decorado en estilo Luis VI y antiguamente utilizado para banquetes; el despacho presidencial, donde Fidel Castor juró en 1959; y también hay una capilla con una araña de Tiffany’s. También se puede visitar el Consejo de Ministros, donde se juntaron los hermanos Castro, Camilo Cienfuegos, el Che Guevara y los otros revolucionarios todos los martes y viernes de 1959 a 1965 para tomar importantes decisiones políticas.

Afuera del edificio principal, cruzando una callecita que está cerrada, se exhiben vehículos de guerra que pertenecieron tanto a Cuba como al enemigo (Batista y Estados Unidos), así como también una réplica del famoso yate Granma, que llevó a Fidel y otros 81 revolucionarios desde México hasta la isla. Sorprende lo pequeña que era la embarcación para llevar a tanta gente abordo. De este último no se pueden sacar muy buenas fotos, ya que está cerrado en una estructura de vidrio y hay seguridad militar las 24 horas.

Este museo es imprescindible si te interesa la historia, aunque también es interesante para conocer un poco más de la cultura y la idiosincrasia cubana. Lo sucedido en las últimas seis décadas en ese país, en mi opinión, no puede pasar desapercibido para todo aquél que lo visite.

La colección del museo tiene un gran componente bélico. En ese sentido, me hizo acordar al Museo de los Vestigios de Guerra de Vietnam, ubicado en Hanoi.

 

(por Cecilia Lastiri)