DESTINOS

budapest(Por Cecilia Lastiri)

Un paseo por Hungría (Parte I).

 

En el mes de Junio, Extramuros Viajes vuelve a visitar la capital húngara, por lo cual hoy nuestro diario de viaje es acerca de esta.

 

Budapest es la capital de Hungría. Y no sólo es la capital de un gran legendario país, sino una de las ciudades más increíbles de Europa.

Además, es la capital centroeuropea más extensa y la más occidental de la antigua Europa Oriental.

 

Antes que nada, hay algo que merece la pena resaltar: la curiosa historia de la ciudad. La leyenda cuenta que la tradicional Budapest se conformaba por tres ciudades: La isla sumergida Obuda -“antigua Buda” en húngaro-, Buda -“la monumental”- a la izquierda y Pest -“la real”- a la derecha del Danubio.

La villa más antigua era Obuda, ocupada por los celtas hasta que llegaron -¿quiénes si no?– los romanos en el siglo I a.C, que renombraron y fundaron a la ciudad con el seudónimo de “Aquincum” en el año 89. -. Trece siglos más tarde nace Buda, también como colonia romana. La fundación de la ciudad no se produjo hasta 896d.C, año en que los magiares derrotaron a los romanos. El Principado de Transilvania fue un estado independiente de la civilización húngara, el cual mantuvo viva la cultura húngara durante el periodo de decadencia ante la derrota en la batalla de Mohács (1526) contra los turcos. El Puente de las Cadenas es, además de un importante símbolo, el corredor que unió geográficamente a la ciudad de Buda y Pest en 1849. Pero recién en 1873, se unieron definitivamente Obuda, Buda y Pest bajo el nombre actual de Budapest. A partir de allí, el Imperio Austrohúngaro se encontraba gobernando la región. La ciudad húngara crecía en envergadura, convirtiéndose en la segunda ciudad –después de Viena– más importante del imperio. Después de la Primera Guerra Mundial, en 1919, el tratado de Saint-Germain en Laye separa oficialmente al Imperio Austro-Húngaro, a causa de la renuncia a los derechos de la monarquía por parte de Austria. A partir de este momento, se constituyó el Estado Húngaro Independiente. Un año después, se firmó el Tratado de Trianón, acuerdo que impusieron los aliados al país magiar tras la caída del gobernante comunista judío, Bela Kum. En ese mismo momento Hungría, perdió Rutenia, Transilvania, Temesvar, Croacia y Eslovaquia. Esto causó el engrandecimiento de Budapest en un país de repente empequeñecido. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Reino de Hungría fue parte de las Potencias del Eje. Causa, “suficiente”, para ser bombardeada por los aliados. Estos bombardeos aéreos destruyeron tanto a Budapest que, en octubre de 1956, la ciudad se levantó contra el gobierno y la influencia soviética. Casualmente, una de las razones por las cuales cayó la Unión Soviética, en 1989, fue ésta. De este modo,  Hungría abandonó el comunismo y recuperó su autonomía, naciendo así la República Popular de Hungría. El más reciente e importante cambio se produjo en 2004, cuando el país húngaro pasó a formar parte de la Unión Europea.

Dejando de lado las diferenciaciones de nombres, ubicaciones, márgenes y demás, Budapest es monumental por donde se la mire. En mi opinión, una de las ciudades más grandiosas y bellas de Europa. Como núcleo de diferentes civilizaciones, la ciudad reviste diferentes estilos, arquitecturas, monumentos y edificaciones. Sin embargo, lo más llamativo es la alegría, predisposición y buena onda de la gente. A pesar de que el húngaro es más bien un idioma duro, frío y casi inaccesible, la gente te deslumbra siempre con una sonrisa, un inglés casi perfecto y una predisposición verdaderamente remarcable. Desde el primer momento que llegué a la estación, el encargado en la oficina de turismo, o el dueño del puesto de revistas, fueron amables y precisos al responder cualquiera de mis preguntas.

Como la ciudad misma, mi recorrido se divide en dos. El primer día me encargaré de conocer absolutamente todo de Pest. El segundo día, a pesar de que tener menos tiempo, recorreré Buda.