“Como Pironio, vivan la vida como misión”

A 98 AÑOS DE SU NACIMIENTO, SE RECORDÓ AL CARDENAL PIRONIO

 

Mons. Torrado Mosconi exhortó los fieles a agradecer la vida, a descubrir el cometido  que cada uno tiene en ella y a vivirla como  una verdadera misión, al igual que lo hizo  el purpurado.

Con motivo de celebrarse el 98 aniversario del nacimiento del cardenal Eduardo Pironio, se celebró una misa en acción de gracias en su casa natalicia de la ciudad de Nueve de Julio. Fue presidida por el obispo diocesano, Monseñor Ariel Torrado Mosconi y concelebrada por el padre Guillermo Gómez el  lunes 3 de diciembre.

La jornada fue ocasión para pedir por la pronta beatificación del purpurado. “Pidamos hoy, de manera especial por la pronta canonización del más ilustre de todos los nuevejulienses. Y para que sea un modelo para toda la Iglesia”, expresó Monseñor Torrado Mosconi ante la comunidad de fieles.

“¡Qué lindo en vivir!” Esta frase tomada del Testamento espiritual del purpurado nuevejuliense, sirvió al Obispo diocesano para reflexionar sobre el sentido de la vida entendida como toda una misión. Así, durante la homilía, hizo un firme llamado a reconocer la vida como un regalo de Dios y a agradecerla con la misma intensidad con que lo hacía el cardenal. “Aun en medio de nuestras dificultades y sufrimientos debemos dar gracias por la vida. Cada día que Dios nos regala es porque tiene una misión para nosotros. Y debemos aprender a descubrir cada misión en cada etapa de nuestra existencia y a vivirla intensamente”, enfatizó.

Asimismo resaltó que es “providente” que se celebre el natalicio del cardenal Pironio el mismo día de San Francisco Javier, patrono de los misioneros. “Si hay algo que vemos con claridad en la espiritualidad de Pironio es que entendía toda su vida como misión. Desde las más pequeñas hasta las más grandes responsabilidades que ha tenido en la Iglesia, siempre las sintió y las experimentó como misión”.

Por último insistió en que “nunca debemos renegar de nuestras  propias vidas ni aún en los momentos de mayor sufrimiento. “Entendamos que es siempre un regalo y recemos para poder descubrir la misión que Dios nos encomienda en cada una de sus etapas”, finalizó.

Participaron miembros de Acción Católica Argentina (A.C.A.), entre los que se destacó la presencia de Néstor Caruso,  miembro de la Comisión Nacional. 

Luego de la celebración eucarística, los presentes compartieron testimonios de la vida del cardenal, recorrieron la muestra fotográfica y la exposición de objetos.

 

Texto completo de la homilía:

Eduardo Francisco Pironio: la vida como misiónHomilía del Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio, Mons. Ariel Torrado Mosconi,

en la Misa de la memoria litúrgica de San Francisco Javier y

aniversario del nacimiento del cardenal Eduardo Francisco Pironio.

Capilla del Centro Vocacional “Cardenal Pironio”,

Nueve de Julio, 3 de diciembre de 2018

 

 

Providencialmente las lecturas de la Palabra de Dios que se acaban de proclamar iluminan y nos permiten entrelazar las otras dos conmemoraciones que hoy nos reúnen: la memoria litúrgica de San Francisco Javier, patrono de las misiones, y el aniversario del nacimiento de nuestro querido cardenal Pironio, quien hoy hubiese cumplido 98 años. ¡Realmente conmueve estar celebrando la eucaristía en el mismísimo lugar donde fue dado a luz!

Permítanme tomar dos frases del Testamento espiritual del Cardenal que nos ayudan a reflexionar sobre dos realidades: la vida y la misión.

¡Magníficat! Te doy gracias, Padre, por el don de la vida. ¡Qué lindo es vivir! Tú nos hiciste, Señor, para la Vida. La amo, la ofrezco, la espero.

De Eduardo Pironio bien puede decirse que era un enamorado y agradecido de la vida ¡Y se le notaba en la serenidad y placidez radiante de su rostro y su sonrisa! Y esto fue así porque siempre comprendió la vida como don, como regalo. Basta pensar en aquello que contaba frecuentemente sobre las circunstancias del embarazo de su madre y la intercesión de la Virgen de Luján. En estos tiempos de amenazas tan variadas a la vida humana, un modo de defenderla, promoverla y cuidarla es mostrarla siempre como don y regalo. Nos es dada, no podemos manipularla ni malograrla. Y de aquí puede venir el verdadero y sano gusto de vivir. Es un regalo que se atesora sin mezquindad, se cuida viviéndola sana y buenamente, y se comparte dándola, amando y sirviendo.

¡Magnificat! Agradezco al Señor por mi sacerdocio… Doy gracias a Dios por mi ministerio de servicio en el episcopado… el Cardenalato es una vocación al martirio, un llamado al servicio pastoral y una forma más honda de paternidad espiritual…Doy gracias a Dios por haber podido gastar mis pobres fuerzas y talentos en la entrega a los queridos laicos, cuya amistad y testimonio me han enriquecido espiritualmente. He querido mucho a la Acción Católica… Dios me concedió trabajar con los laicos desde la sencillez campesina de Mercedes hasta el Pontificio Consejo para los Laicos. ¡Magníficat!

Es de notar cómo entendió siempre sus distintos destinos y encargos eclesiales como una misión de servicio, un ministerio para y en favor de los demás. En la perspectiva que da la historia, hoy podemos decir que la misión y el ministerio de Pironio fue ancho y dilatado, abarcando realidades eclesiales muy bastas. ¡Su misión llegó lejos en el vasto mundo y alcanzó a muchísimas personas de todo tipo y condición! La raíz, la clave y el “secreto” de todo ello está en que supo comprenderla como “salir de sí y darse a los demás” Donación.

El Papa Francisco llama hoy a la Iglesia toda a una permanente actitud misionera y a un gesto evangelizador especial y significativo. Las lecturas bíblicas de hoy nos muestran el camino: salir e ir, convocar y reunir, para iluminar y sanar. ¡Es la tarea de toda la Iglesia y de cada cristiano en el mundo de hoy!

San Francisco Javier, una apasionado de la misión en tierras lejanas y desconocidas -“periferias geográficas y existenciales” como gusta decir hoy día el Santo Padre- nos asistirá con su ejemplo e intercesión. El cardenal Pironio, con su rico magisterio escrito, su espiritualidad profunda y el testimonio de una vida entregada totalmente a las misiones que se le fueron confiando, nos servirá -sin lugar a dudas- como inspiración, modelo y estímulo. Eduardo Pironio, muy en consonancia con la rica enseñanza del Concilio Vaticano II, no se cansó de predicar sobre la gran e imprescindible misión de los fieles laicos evangelizando la sociedad y consagrando al mundo, por medio de encarnación en las realidades temporales y la fuerza de su testimonio.

Agradecidos por su vida, recemos fervientemente para que la Iglesia reconozca pronto su santidad de vida, proponiéndolo como intercesor y modelo para todos nosotros. Así sea.