Ayuda Aborigen

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José Luis “Paloca” Martín

La otra mirada: “Al Chaco fue el cuerpo de Paloca, pero volvió el alma”. Debió suspenderse por cuestiones climáticas un nuevo viaje que iniciaba Alberto “Toro” Vadillo con su fundación Ayuda Aborigen al Chaco. Uno de los tantos viajes que viene realizando ininterrumpidamente este hombre de 73 años con un solo objetivo: llevar un poco de solidaridad y de asistencia humanitaria a cientos de aborígenes que se encuentran olvidados en el norte argentino.

Con él viajan también numerosas personas de todo el país que en esta casi dos décadas se fueron sumando bajo la coordinación de su hijo Oscar. Una de ellas, es un nuevejuliense, José Luis “Paloca” Martín, que descubrió un mundo nuevo.

“No todo Nueve de Julio sabe qué ha hecho durante 18 años Vadillo. Yo me desayuné (sic)  quién era en el 2011 cuando estuvo nominado por el premio Abanderados Argentina Solidaria en Canal 13. Me dÍ cuenta que viviendo en la misma ciudad no sabía que existía una persona con esas características y esa naturaleza solidaria que hoy por hoy está tan olvidada. No podía entender  cómo estaba totalmente ajeno a ello y que ocurría en mi misma ciudad”. Así explicó su hallazgo y con énfasisante los micrófonos de Un Plan Perfecto (programa radial que se emite de lunes a viernes de 9 a 12 por la 106.9) . Eso lo instigó a acercarse a “El Toro” que le contó “con su humilde dialéctica pero con toda la sensibilidad de su alma” lo que estaba haciendo desde hacía casi dos décadas.

Allí supo que fue comenzò con la empresa de una sola persona cuyo único motor eran las fortalezas de la compasión y de las emociones y el desinterés más llano. Entonces Alberto le contó que comenzó solo, luego con su familia, y  que luego se fueron agregandose otros (muchos otros), de distintas regiones del país hasta llegar a lo que es hoy: una red en donde participaron ya más de 5000 soldados solidarios, de muchas provincias como Santa Fe y Corrientes. Tamibén hay gente de todos los puntos del territorio bonaerense y hasta de Capital federal. “Muchos quedan en el camino pero en el corazón le queda grabado para siempre la experiencia”, explicó Martín.

Tenían el viaje programado para el 27 de abril pero las condiciones climáticas hicieron que se postergara. Este sería el séptimo viaje de Martín. “Todos los viajes son distintos. Personas y personajes que conocés y que muchos también van con vos, muchos que se mantienen otros son gente nueva. Y el 80% es gente joven y eso es lo más importante. Es muy importante que quienes somos más grandes transmitamos a los jóvenes que no solo debemos vivir para nosotros mismos sino para hacer algo por alguien más” -.

Las huellas de su primer viaje fueron indelebles. Pero no se atreve a contar lo que le sucedió. “Mis expectativas eran enormes. Quería saber si era realmente cierto todo lo que El Toro me había contado. Escuchaba que era verdaderamente grandilocuentes la desidia y la falta de acercamiento a esa gente y las carencias … Pero nunca pude contar mi primer viaje, nunca  – reconoció con emoción– porque sentí mucho dolor. Nunca creí que había una postergación tan grande. Ni siquiera me atreví a contárselo a mi esposa. Al Chaco fue el cuerpo de Paloca, pero volvió el alma”, remarcó.

Ese viaje duró tres días y pararon en una escuela. “Dormimos donde pudimos. Allí tenés que olvidarte de todo lo que tenés en tu casa. Llegamos de noche muy tarde. Cuando nos levantamos era un silencio inmenso, algo totalmente diferente. Entonces Oscar (el hijo de El Toro y coordinador) nos empezó a explicar que iba a venir la gente y a dar directivas y a decirnos que no nos asustáramos. Yo no entendía por qué decía eso. Hasta que llegó el momento en que comenzaron a venir las familias de los montes… Primero no venía nadie y de repente, empezó a venir de todos los puntos, desde los montes gente, de una manera indescriptible…Salen de los montes familias enteras, de todo tipo y se van acercando a la escuela, niños de a 500 o 600, ávidos de todo, con carencias de todo tipo. Y muchos del grupo  tuvimos que apartarnos a un rincón para llorar: la vivencia era muy grande. En ese momento me dije a mí mismo, de esto no me aparto nunca más”, remarcó.

 

Por otra parte asegura que participar en Ayuda Aborigen no implica únicamente viajar. “El viaje es todo el año. Durante todo el año se realizan los preparativos. El día después que vos volvés, ya comienza el otro viaje: pensar, invitar, abordar y motivar, sobre todo, a la gente”.

Paloca está seguro que con el primer viaje cambió parte de su vida y que abrió su conciencia a una realidad desconocida hasta el momento. También asegura que “el dolor no desaparece” con los posteriores. “Desaparecería el día que no exista más esa realidad. Pero vamos con una energía diferente, nos vamos curtiendo” remarcó. A pesar de ello, continúa y lo hace fortaleciendo sus emociones y recordando las sensaciones que le dejó su primer viaje.

 

“Sentí la convicción de que tenía que seguir haciéndolo. Y, si a mi edad yo puedo hacer esto, los jóvenes lo deben hacer más. Yo siento que les debo transmitir esto. Porque es necesario que lo sigan haciendo. Hay que salvar a esa gente”, finalizó.