Un año antes

Era hora de meternos de nuevo en la arena política. Nos vamos preparando para lo que se viene. Tour exclusivo por el campo de batalla en la que siempre ganan pocos y pierde la mayoría.

 

Por  Juan Manuel Jara

 

            Deacá a un año, para esta época, estaremos votando en las Presidenciales. La carrera para esa disputa electoral ya comenzó. Quien diga que no, miente. Bueno, el 95 por ciento de los que están en política no se pondría colorado si lo tuviera que hacer. La cosa está difícil. La realidad, que es la única verdad, tal cual dejó como una de sus máximas JDPerón, se palpa en la calle, terreno que la administración nacional actual evidentemente desconoce ya de manera probada.

            Será una nueva oportunidad de hacer algo verdaderamente efectivo. Desde el `83 hasta la fecha venimos pifiando lindo. Todos. Y el panorama no parece ser alentador de cara a la oferta de candidatos. Pensemos que Scioli(si, el hombre felpudo) anda declamando que quiere ser candidato a la Presidencia. Su gobernación fue de desastrosa para abajo pero, ahí está, como si nada. Otro que es de amianto como el ex motonauta manco es Felipe Solá, que acaba de saltar de esa chalupa botada como Frente Renovador para surcar las agitadas aguas de la interna justicialista en busca de la bendición para ser candidato a algo y seguir viviendo de la ardua tarea de ser político en Argentina.

            Hablando de Massa, hoy coquetea en el armado de esa triada junto con el salteño Urtubey y Pichetto (si, el mismo que hasta hace poco daba su vida por CFK y ahora la ningunea y le hace frente) que se está preparando como cabeza de lanza de la unidad justicialista para hacerle frente a Cambiemos. Su ex socia, Stolbizer, deshoja la margarita.

            Y nadie la nombra pero el gran problema del Justicialismo es que hacer con CFK, que en silencio y con el puntero de maestra ciruela enfundado, no baja del piso electoral que incomoda al oficialismo. Ese caudal es tentador, aunque suponga colgarse una mochila de plomo…porque las de los dólaressiguen sin aparecer.

            El oficialismo de la buena onda, prolijidad y correctos modales, también demostró ser el de la impericia, la falsa ingenuidad y, en muchos casos, imprudencia en base a las medidas que en estos tres añosvienen tomando en pos de una situación complicadaque, a todas luces, hoy estáclaro que subestimaron y que el mejor equipo de los últimos 50 años, como se jactaba de tener en campaña el Presidente Macri, nunca estuvo para pelear el campeonato y apenas le alcanza la plantilla para no irse al descenso. Abusaron del “nos equivocamos, les pedimos disculpas”, y dejaron en evidencia que no daban la talla.

            Para colmo, las rispideces internas ya son notorias. La Gobernadora Vidal, que según cuentan le encanta el sabor del poder,le mostró las garras al Presidente. Una frase sugestiva dejó Macri la semana pasada cuando se juntó con ella para mostrar que entre ellos estaba todo bien: “Trabajamos como si estuviésemos en el mismo equipo”. Perdón,Mr.President… ¿entonces no eran del mismo equipo?

            Párrafo aparte, Macri quiere hacerse el natural, el hombre común: que alguien de su equipo le avise de una vez por todas que no le sale. De la misma manera que a CFK no le salía hacerse la fina y culta.

            En fin. Y ahí estáaún la UCR, las migas de lo que fue alguna vez uno de los dos grandes partidos del país, en su dilema cada vez más presente de creerse parte importante de la coalición gobernante cuando en realidad sacaron premios consuelo con cargos menores y figuras de poquísimo reconocimiento para el ciudadano común como, amanera de ejemplo, el vicegobernador Salvador. El buque hoy está escorado y no son pocos los que piensan en abandonarlo. Otros sostienen que es mejor mantenerse a bordo porque la otra opción es hundirse en las aguas del olvido.

            Y a nivel local la cosa no es diferente. El peronismo sigue atomizado, aguardando que aclare la interna y se alce una figura que haga pensar en una posible unificación. Según nos decía en una entrevista esta semana Roberto Cambello, están pagando las facturas de varios años de unicato personalista de Horacio Delgado en la Unidad Básica sostenido a fuerza de billetera. Cuando esta se secó, las lealtades y el endeble liderazgo también.

            El foco está en la versión local del matrimonio por conveniencia Cambiemos. La batalla hoy parece centrada,por un lado,en la continuidad del intendente Barroso (cada vez mas empleado municipal categorizado…si alguien lo ve en la calle sáquenle una foto) acarreando la cruz de un segundo mandato. En otro rincón, las apetencias, legitimas por cierto aunque muy lejanas (según datos obtenidos, sigue sin mover la aguja), de Nacho Palacios de competir por la Intendenciaaunque sin animarse a romper, por más que en las últimas semanas tuvo un sugestivo viraje criticando a la gestión municipal… ¡de la cual fue parte! Y tercero,  la presencia amenazante de Walter Battisttella que quiere dar batalla en una interna en Cambiemos, o donde sea.

            Sin el radicalismo, el PRO no llega. Y muchos radicales “enPROizados”, algunos que ya están para la jubilación y otros más jóvenes que le encontraron el gusto a las “bondades” de estar en política “clásica”, pugnan dentro de la coalición por el título de “el radical mas PRO del mes”, un juego alejado totalmente de la gente y solo para mantenerse visible para los niveles superiores…porque hay mandatos que se vencen y no vaya a ser que a esta altura haya que salir a buscar un trabajo en serio.

            Pero esto recién empieza. Estamos calentando motores. Tenemos un año de acá a octubre. Los vamos a seguir. Alguien, conocedor de varias décadas de política argentina, días atrás me dijo que nadie está en política por el bronce, sino por la plata. ¿Será cierto?