Torrado Mosconi celebró la solemnidad de Corpus Christi

El obispo presidió el domingo la celebración de Corpus Christi en la Iglesia Catedral de Nueve de Julio. Después de la ceremonia, encabezó la procesión con el Santísimo Sacramento alrededor de la plaza central. De regreso al templo,  impartió una bendición especial a todos los padres presentes por celebrarse su día.

Monseñor Ariel Torrado Mosconi presidió el domingo la celebración de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Corpus Christi). En esta festividad se conmemora la institución de la Eucaristía que Jesús realizó en la Última Cena y constituye el centro de la liturgia y del culto de la Iglesia católica. 
En la Catedral diocesana, el obispo recordó que, si bien todos los domingos se celebra la eucaristía (el cuerpo y la sangre de Cristo), la Iglesia conmemora de manera peculiar, una vez al año, “la presencia de Jesús en la humilde apariencia de un trozo de pan, que demuestra como Dios no nos ha dejado solos sino que ha querido habitar entre nosotros y se nos entrega y ofrece como alimento para nutrir nuestra vida espiritual. Sin su alimento no podemos tener vida en abundancia, vida verdadera”.

Durante su homilía profundizó este misterio a través de tres conceptos básicos: Dios como alimento espiritual; La Iglesia como misterio de comunión y el mensaje de Cristo como portador de vida. Y pidió que “la eucaristía sea causa de comunión y de unidad en nuestras familias y en nuestra comunidad. Y que aprendamos a descubrir en la eucaristía la fuente de la vida verdadera”.

Tras la celebración se realizó una breve procesión por la plaza central. “Este es un pequeño gesto que demuestra que seguimos fielmente las enseñanzas y deseos del Papa Francisco para que la Iglesia sea verdaderamente una Iglesia que sale a la calle”, opinó el obispo.

Al llegar nuevamente al templo, el prelado convocó a todos los padres presentes a acercarse al altar en donde impartió una bendición especial por celebrarse su día. “Estamos viviendo una crisis muy profunda de paternidad. Hoy hay miles de chicos y jóvenes que crecen y se desarrollan sin su presencia. Y es vital que los padres cumplan con la misión que Dios les ha encomendado. El ha confiado en ellos y junto con el regalo de la vida de un hijo, les ha otorgado la misión insustituible de acompañarnos, guiarlos y orientarlos por el camino de la vida”, puntualizó.