Taza, taza ¿cada cuál para su casa?

 

(Por Patricia Gorza)

Lo que dejó Palermo, esa parte incómoda de la que nadie quiere hablar.

La Exposición Rural de Palermo dejó una vez más expuesta la situación por la que atraviesa la dirigencia agropecuaria. Todo vuelve a ser como antes y cada cual atiende su juego. Mientras Palermo con su característico glamour mostraba lo mejor de la genética bovina en la pista, Federación Agraria marchaba frente a las puertas del ministerio con los productores porcinos a la cabeza. No es que uno se asombre de estas realidades tan distantes, así es nuestro país, tiene realidades que rozan las antípodas en todos los sectores a lo ancho y a lo largo del territorio. Lo que tal vez algunos no terminamos de comprender es como después de todo lo que pasamos no pudimos evolucionar ni generar una dirigencia acorde a las circunstancias de un país y un mundo que necesita de la integración para salir adelante. La integración real, no la de la foto que es muy linda pero no sirve para nada.

En los distintos rincones de la muestra, la dirigencia ruralista estaba en plena campaña. El problema más importante para estos hombres que se jactan de ¨representar a los  productores¨ es quien va a ser el próximo presidente de la entidad, ya que hay elecciones y 2 listas compiten por el cargo. Claro que no es un dato menor teniendo en cuenta que el actual ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, es ex Presidente de SRA. La lucha por el poder dentro de la entidad proyectando el desembarco en la gestión política ya es tan grosera que no hay ningún esfuerzo por disimularlo.

En el acto de inauguración, televisado en vivo por cuatro canales de noticias, con una cobertura completa, las radios más importantes instaladas en el predio, los medios gráficos, los portales etc… escuchamos al Pte de SRA decir ¨Bienvenidos al Campo…¨ y si bien el discurso rozó algunas palabras para los productores de leche, y algunas alusiones a la carga fiscal, el mensaje dirigido a la ciudad cargado de optimismo me dejó con un sabor amargo. El Campo que se ve en Palermo, es apenas una parte de un entramado mucho más amplio y complejo del que la dirigencia pareciera no querer  hacerse eco a la hora de tomar el micrófono. Trasmitir tan livianamente a un público citadino que el campo es la muestra de Palermo es de una falta de solidaridad y de una irresponsabilidad inmensa, no digna de una dirigencia seria y con visión hacia el futuro.

Una de las preocupaciones constantes del sector productivo es la comunicación. La manera en que se trasmite a lo urbano la forma de producir y las dificultades por las que atraviesan constantemente las producciones ya sean climáticas, económicas o políticas. El sector nunca supo cómo, mucho menos cuando. En el intento hay que rescatar a un grupo de periodistas que intentan una y otra vez explicarle a esta dirigencia que no termina de madurar cual es el camino, pero hasta ahora es una empresa casi en vano.

Argentina tiene la posibilidad de convertirse en el supermercado del mundo. Para que eso suceda, la institucionalidad tiene que ser fuerte y estar coordinada en todas sus áreas, despojada de  conflictos internos históricos y de personalismos que solo pujan por el poder en sí mismo sin ningún proyecto superador. Mientras nuestros dirigentes estén pensando en conseguir un cargo público a modo de empleo, esa posibilidad se va esfumando todos los días un poco.

Los miles de productores agropecuarios del país que salen todas las mañanas a trabajar, pequeños, medianos, grandes que no especulan con el poder ni con salir en alguna foto, los miles que hacen posible que seamos líderes en calidad y en productividad, todos ellos que soportan el frío de este invierno al aire libre y no hacen más que seguir adelante pese a todo, endeudándose  para tener una herramienta mejor, una genética mejor o una infraestructura mejor, merecen una dirigencia a la altura de las circunstancias y si eso no sucede, entonces Argentinos a las cosas. Volver a participar en las instituciones  de forma activa es lo único que nos asegura tener éxito en el conjunto y de ser necesario, cuando de temas puntuales se trata, fundar nuevas organizaciones donde converjan miembros de todas las entidades enfocadas en un objetivo común es una opción a desarrollar, como ejemplo el caso de APAJ en Junín es una muestra de que cuando se quiere se puede,  la organización vence todas las barreras.