Se apagó lo llama

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Juegos Olímpicos

Río despidió al mundo. Lo que nos dejaron estos Juegos Olímpicos. Saldos positivos. (Por Juan M. Jara). Se acabaron los Juegos. Comenzó la Olimpiada. Ese pebetero ornamentado, lindo por cierto, que fue la casa de la llama olímpica en Río de Janeiro, se apagó para

dormir el sueno de casi cuatro años. La próxima vez que despierte será a principios de 2020 para hacer el recorrido mundial hasta la sede olímpica en Tokio.

Fueron dos semanas de disfrutar – aquellos a quienes nos gustan los deportes, claro- a toda hora cualquier disciplina. Nos habíamos acostumbrado rápidamente a estar frente a la tv y seguir no solo a los deportistas argentinos, sino a quien fuera. Una competencia de tiro al plato, las partidas de tenis de mesa, la arquería, por citar algunas, y por supuesto, luego las disciplinas olímpicas en estado puro como el atletismo y la natación. Cualquiera era interesante.

Rio 2016 nos regalo unos Juegos Olimpicos maravillosos desde lo visual, ni que hablar desde lo emotivo. Con propios y ajenos. Momentos inolvidables y personajes pintorescos. Pero por sobre todo, fueron unos juegos que se sobrepusieron a la “mala onda” que los precedía: que las obras no iban a estar a tiempo; que el zika: que el temor de atentados: que la crisis política social de Brasil; la inseguridad de Rio; que el agua de la bahía estaba contaminada….en fin, un largo catalogo de contras y pocos “pro”(nada que ver con la política!!)

Y nada de eso ocurrió. La ciudad se preparo para recibir al mundo. Y el resultado fue una gran fiesta. Por supuesto que tuvo sus puntos grises, pero ninguno de los apocalípticos augurados previamente. Bien la seguridad, no hubo grandes quejas por las instalaciones en la Villa Olimpica (no era un 5 estrellas, claro), el publico se comporto bien.

Y si vamos a los datos deportivos, Rio dejo algunos datos interesantes. Por ejemplo, hubo 27 nuevos récords mundiales. 10.000 atletas participaron en representación de 207 naciones. EEUU se llevo la mayor cantidad de  medallas.

Ademas en Rio de Janeiro entraron a la inmortalidad olímpica Michael Phelps y Usain Bolt. El nadador de Baltimore se quedo con 5 doradas y una de plata, con lo que se convirtió en el deportista con mas medallas en la historia de los Juegos Olímpicos. Anoten: 28 medallas en total, 23 doradas y 5 de plata. Un animal…acuático, claro. El otro, el de tierra se llama Usain Bolt y corre. Y como. Relajado, tranquilo, haciendo su show. Y así repitió dorada en 100 metros, en 200 y en la posta 4×100. Es el tercer juego olímpico en el que el jamaiquino metió el triplete glorioso.

Y en mujeres, la nadadora estadounidense Katie Ledecky se quedo con 4 doradas y una de plata. También clamando por su lugar en el Olimpo olímpico.

Y hubo más. Mucho más. Ni hablar lo que fueron para los argentinos cada una de las medallas que lograron nuestros deportistas y además, el desempeño de aquellos equipos en los que no se logro llegar al podio (básquet, volley, handball, etc). Se vivió como nunca, incluso prescindiendo del fútbol. De hecho logramos salir de la vorágine futbolera miope de “ganar o nada” o “el segundo lugar no vale” y esa sarta de estereotipos de nuestro fútbol (así esta el “mejor fútbol del mundo”!!!!) que lejos nos llevan de todo este espíritu olímpico en el cual cada participación de un deportista argentino fue seguido con entusiasmo y festejado hasta el final, que en la mayoría de los casos fue sin estar cerca siquiera del podio, pero valorando el esfuerzo y el dejarlo todo. Es para celebrar este cambio de “estereotipo” nacional deportivo. Ojala se mantenga y la gran pregunta  es por que no podemos vivir el futbol del mismo modo? Algún día, quizás.

Rio fue una fiesta y lo disfrutamos. Los ojos del mundo estuvieron en la ciudad carioca y basta ver los números para darse cuenta de lo que representan los Juegos Olímpicos que, casi como en la antigüedad, hacen que el mundo se pare. Veamos: la mitad de la población mundial siguió las Olimpiadas de Río a través de la tv, radio, diarios e internet. 350 millones…repito, 350 millones vieron la ceremonia de apertura.

Pero ya esta. El mundo despertó del sueno olímpico y se puso en marcha nuevamente con sus temas diarios. La próxima sede será en cuatro anos en Tokio. Allí, la llama olímpica volverá a arder durante 16 días en los cuales el mundo estará pendiente de lo que ocurra en esta legendaria fiesta del deporte mundial que sigue teniendo ese poder hipnótico de gloria eterna.