Radioaficionados

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Reunión de camaradería

El lenguaje universal hecho historia. Por Sandra Sueldo (*)

“Delta, Unión, 4, Delta, Lima, Lima”, suena repetidamente una y otra vez en calle Arturo A. Cano 680, Nueve de Julio y a 265 km de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Del otro lado del planeta y en un lugar remoto de Japón se escucha: “Juliett, Romeo, 6, Papa, Golf, Bravo”. ¿Qué es lo que hace que dos personas, de distintas idiosincrasia, edades, idiomas y a miles de kilómetros de distancia puedan entablar un diálogo?…

Pues nada más y nada menos que la radioafición, facilitada por el lenguaje universal del conocido “Código Morse”, que fue desarrollado en 1830 por Alfred Vail mientras colaboraba con Samuel Morse en la invención del telégrafo eléctrico. Morse reconoció la idoneidad de este sistema y lo patento junto con el aparato.

De ese tiempo a esta parte y más allá de todos los avances tecnológicos que puedan seguir apareciendo, nada ha cambiado para este grupo de radioaficionados que apenas con encender sus equipos  y rodar una perilla empiezan a buscar algún contacto.

No importa que estemos en otro siglo, ni que los años hayan transcurrido con la velocidad remota al de un taco de calendario arrancado de cuajo, pues ese mismo ruido de la sintonización  aún sigue remontándonos a las películas de viejas guerras en las que un soldado procuraba establecer contacto con la base.

En 2015 y mientras los avances tecnológicos crecen a un raudo ritmo e Internet lo inunda todo, unos 115 entusiastas radioaficionados nuevejulienses resiste comunicándose con equipos a base de una batería de auto, una antena y pocos cables.

La comunicación y experimentación son las finalidades de la radioafición y las motivaciones por la que gente de todos los niveles sociales se hacen radioaficionados. Jóvenes y mayores, juntos disfrutan de la emoción de encontrar e intercambiar ideas con personas de todo el mundo.

Asimismo, toda estación de radioaficionado dispone de un distintivo o indicativo de llamada con el que se identifica. Los prefijos de estos indicativos han sido atribuidos a nivel mundial por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

 

Nueve de Julio también es un hito

Domingo 8 de marzo de 2015, Nueve de Julio. Mientras en todos los lugares remotos del mundo se conmemoraba el Día Internacional de la Mujer, el abrasivo fuego iba quemando y limpiando la parrilla de la perfecta chimenea del Radio Club de 9 de Julio. El sol de esa mañana pegaba como nunca. Un almuerzo de camaradería los aguardaba ya que se entregarían nuevas licencias a nuevos radioaficionados. Tres de ellos, Eduardo Cubik, Gonzalo Oshiro y Marcos Farías recibirían entusiastas sus licencias, mientras que otros seis esperarían los ascensos de categoría.

Todo este clima de festejos se desarrollaría en las flamantes instalaciones pintadas a nuevas, que como un gran logro describía su Presidente, Gustavo Gernhardt mientras su socio fundador, Alejandro Navone se retiraba lentamente con sus 80 años a cuesta de la misma sede que había conseguido para tal fin. El Radio Club de nuestra ciudad se fundó el 28 de agosto de 1968 y desde 2000 está en su sede propia en Arturo A. Cano 680.

Los nuevos valores

Eduardo Cubik, ahora LU1ECO, es oriundo de Carlos Casares y realizó el curso en otro Radio Club vecino y, por cuestiones laborales, llegó hasta Nueve de Julio. Todos sus conocidos son radioaficionados y es técnico en datos, lo que lo volcó a la actividad. “Fue un punto que tenía pendiente”, aseguró.

“La ventaja fundamental es todas las demás tecnologías de telecomunicaciones como internet surgieron de la radioafición. Este es un sistema que recupera la comunicación, sin señal”, subrayó entusiasta mientras su instructora Marta González lo escucha detenidamente.

Al tiempo que acota que “es más, los radioaficionados tendríamos que tener una red de emergencia que hace años que en Argentina no está. En Chile ya está funcionando, lo hicieron los radioaficionados con el gobierno, y en Perú también”.

El código a base del respeto

Por su parte, Gonzalo Oshiro flamante LU5EPR, eligió ser radioaficionado porque “siempre me interesó”.

Con gran orgullo y entusiasta señala que “mi madre Marta, es radioaficionada y a su vez fue mi instructora y es un espectáculo como tal”.

 

Mientras que de los pagos de la tortuga “Manuelita”, de Pehuajó, llegó Marcos Farías, ahora LU6EIC, quien señala que “ser radioaficionado era una materia pendiente desde chicos porque también tengo familiares”.

Al tiempo que explica que “esto nos da la posibilidad de seguir en radio, hablando y experimentando y sin gastos, porque con una batería y apenas un pedacito de alambre cualquiera puede comunicarse a cualquier parte del mundo”.

En tanto remarca LU6EIC que “además en esta relaciones orales además  del compañerismo que denotan las conversaciones, también debe regirse el  respeto  a diferencia de otras comunicaciones”.

Finalmente y en relación a las ventajas de ser un radioaficionado Farias dice que “podes estar hablando durante un año con una persona, conociendo toda su vida pero sin conocerla personalmente. Queda una amistad de por vida. Y eso es algo de la magia, del éter de la radioafición”.

 

La voz de la mujer

Desde hace dos años Marta González, LU6EGO, se desempeña como instructora del Radio Club de 9 de Julio.

Ella, además de contar como llegó al lugar  explica acerca de los temas que un radioaficionado no debe tocar. “Queda prohibido conversar de temas políticos, religiosos y de fútbol. Esta es una de las reglas básicas de la radioafición, como así también explicarles que  deben hablar con respeto, el tipo de llamados que pueden hacer, como así también respetarse si piden permiso para ingresar en la conversación”.

En cuanto a los requisitos para ser un radioaficionado, marta dice que “además de tener ganas, de que te guste el hobby, de tener a veces tiempo para dedicarle a la radio, te vas preparando para comunicarte con el mundo”.

Finalmente remarca Marta que “para ser radioaficionado tenes que ser solidario. Acá colaboramos con Defensa Civil y estamos preparados, ante una emergencia y para ayudar”.

Los cursos que vienen

El curso se realizará entre mayo y junio. Los interesados deberán acercarse a la sede del Radio Club, ubicada en Arturo A. Cano 680, los martes, jueves y sábado, de 17 a 20 horas.

 

Una materia pendiente detrás de la radioafición

Su historia es muy particular. Estaba haciendo un curso de Guardaparques en Bariloche, mientras sus padres que residían en Nueve de Julio se fueron en bote a remo a Uruguay.

En eso, los tomó una tormenta muy grande y Prefectura Naval les impidió salir. Sin embargo, su padre, confiado en que nada le pasaría, desacató la orden y en un descuido emprendió el viaje. Un viaje con consecuencias nefastas: a los pocos metros, el bote se llenó de agua, los dos ocupantes se tiraron con salvavidas, pero murieron por paro cardiorrespiratorio producto de la hipotermia.

Entonces el comando de la Marina- recuerda que fue Prefectura de Paranacito, quien le aviso del deceso de sus padres, pudo llegar a tiempo al velorio y darle cristiana sepultura en el cementerio de nuestra ciudad.

Esta es la historia del Radioaficionado Gustavo Gernhardt,  quien por esa decisión del destino hoy es el Presidente del Radio Club 9 de Julio.

 

Fuente: (*) Directora de Diario Digital Infonueve. Periodista Freelance e independiente – Fotoperiodista. Integrante de la Red de Periodistas Solidarios de Argentina.