Productos cotidianos de norte a sur

(Por Mónica Gomez)

Hace más de 12 años que vivo fuera de mi ciudad natal. Si bien, en cada lugar que estuve lo disfrute en su totalidad. La mochila del desarraigo está siempre presente. La tristeza de saber que cada  vez que regreso, me siento una turista reencontrándome con sitios que ya conozco con tintes distintos. Actualizándome con el paso del tiempo y los cambios que dejan los años de no verlos. La familia ya no es sinónimo de cotidianeidad. Los largos periodos de no vernos   van zanjando un camino cada vez más distante.

 Las nuevas casas se adaptan junto con nosotros, los recuerdos están desparramados en cada rincón que hemos habitado. La construcción de la añoranza esta esparcido por cada suelo pisado, historias en rutas, caminos, pueblos, gente.

 Todo es una nueva  aventura, entre cajas, diarios y cintas, iconos fundacionales del comienzo de las mudanzas, la travesía se comienza a gestar. Con felicidad, entusiasmo, perspectiva y un manojo de incertidumbre el nuevo destino ya resuena a residencia.  Vamos palpitando el cambio con la mayor expectación de un nuevo comienzo y anhelando los tesoros por descubrir.

No es fácil el apreciar la vida de nómades en tiempos de arraigos, pero la capacidad de asimilar el regalo que te da la vida al descubrir y sentirte propio en distintas partes, es  la herencia que dejo a mis hijas.

La cocina es fundamental en esta etapa de mudanza, la mayor expectativa se da en la riqueza que podemos encontrar en la gastronomía de otros lugares. El placer de conocer en cada zona lo que sale de la tierra con una mirada autóctona. Aprender a diferenciar los ingredientes en la medida que cambia la geografía es sumamente gratificante.  Te enseña de nosotros, de nuestra tierra, de la Argentina.

La tierra que pisamos es la que forma la identidad de cada cultura gastronómica en función a el desempeño de su alrededor. Pero en particular el argentino es propenso a comer en el diario  un plato con carne y guarnición. Y de eso no soy la excepción, cocino con una idea de la dieta variada, pero el producto por elección con un hábito masivo es  por preferencia la guarnición de papa.  Y como no asociar la papa con comidas de mi infancia, si estaba presente en la gran mayoría de las preparaciones.     

Un gran alimento ese tubérculo ya  que se provee en la dieta desde el comienzo de nuestra ingesta, aún con algunas corrientes combativas anti papas, está presente en los platos de muchos argentinos de norte a sur.

La versatilidad que tiene es inmensa  y es un gran aliado para proporcionar textura. Las ideas son variadas a la hora de cocinar una guarnición de papas y con ese mismo ingrediente, podes cambiar la vista de tus platos, desde purés, papas fritas, pizas y hasta preparaciones dulces son las propuestas que se dan para realizar.

La difusión de distintas variedades y la re significación de la papa andina como icono de la cocina del norte de nuestro país hace que hoy se revalorice las grandes propiedades de este tubérculo. Me sumo a esta propuesta con una receta inclusiva y variada donde la papa no falta ni sobra. Matambre con repollitos de Bruselas y papas rejillas. Cocina con papas y agrégale un vegetal de hoja para que tu plato se vea más armonioso y diferente.

Matambre con repollitos de Bruselas y papas rejillas.

Ingredientes     

  • 1 matambre de vaca
  • 2 limones
  • ½ kg. de papas
  • 300 gr. De repollitos de Bruselas
  • 1 diente de ajo
  • 3 anchoas
  • De crema de leche

Preparación: 

Limpiar el matambre, retirando la mayor cantidad de grasa. Disponerlo en una bandeja con paredes altas, condimentarlo y agregarle el jugo de los limones, taparlo y dejarlo en la heladera toda la noche. Llevarlo en la misma asadera con el jugo al horno por 30 minutos tapado con aluminio, retirar el aluminio y cocinarlo hasta que este dorado.

Limpiar los repollito de Bruselas, realizar unos cortes en el tronco en forma de cruz y cocinarlos al vapor hasta que estén tiernos. En una sartén con una nuez de manteca saltear los repollitos agregar el ajo y las anchoas picadas y por ultimo terminar con la crema de leche.

Para las papas rejillas vas a necesitar una mandolina, cortar las papas intercambiando los sentidos para formar el enrejado y freírlas en abundante aceite caliente hasta dorarlas. Debes ser muy cuidadoso con la mandolina y el resultado de tus preparaciones va a tener una presentación digna de restaurant.

Por último presentar una porción de matambre con la salsa de repollitos de Bruselas y papas rejillas. Disfruta de cocinar diferente con los mismos ingredientes estés donde estés.