Piloto con nombre propio

Tomás Cingolani sigue escribiendo su historia en el automovilismo. Una charla a fondo con el joven piloto nuevejuliense, en una nueva etapa, siempre en busca del podio.

(Por Juan Manuel Jara)

Viene de correr en Rosario en un fin de semana que arrancó con buenas perspectivas y mejor clasificación para la final. Cuestiones de carrera, lo dejaron afuera promediando la competencia. Pero más allá de la bronca, Tomás Cingolani está enfocado en hacer su propio camino dentro del automovilismo. “Me siento con todas las fuerzas, siempre peleando y dando lo mejor para llevar a 9 de Julio lo más alto posible”, repite confiado. Parece renovado luego de que hace casi un año, con su padre Daniel, decidieran por cuestiones presupuestarias sacar al Team Cingolani de las pistas. Pero no faltaron ofertas ni opciones. Y así llegó la chance de ser parte de otro equipo y seguir en carrera.

SEMANARIO EXTRA: ¿Cuáles son tus sensaciones en relación a pasar de tener equipo propio a ser piloto de otro?
TOMAS CINGOLANI: En realidad, con este equipo me siento como si fuese propio. Con la familia Fineschi compartimos muchos valores y la misma manera de ver al automovilismo y eso hace que yo me sienta cómodo, que mi viejo se sienta cómodo, que pueda participar que para mí es importante. Y eso es fundamental en los resultados, en las ganas para ir en busca de los objetivos. Porque si uno no se siente cómodo en su lugar de trabajo es muy difícil que las cosas salgan bien.
SE: Imagino también en el trabajo en equipo.
TC: Si, la confianza, la motivación, la seguridad que tenemos que tener arriba del auto. Imaginate que vamos a 200 o a 250 kilómetros por hora y uno tiene que tener confianza en quien te arma el auto, en los mecánicos, en la configuración que establecés junto con tu ingeniero que en este caso es Damián, que es el dueño del equipo. Así que requiere de mucha confianza, de mucha concentración también y bueno, en este caso, la motivación es fundamental, tanto de la gente que siempre acompaña, que siempre está ahí, que manda mensaje arengando para que uno siempre esté ahí con la motivación siempre allá arriba.

Por regla general, los pilotos del TC 2000 no pueden hacer entrenamientos en pista, no pueden girar en circuitos. Es un reglamento que se tomó ya hace unos años para bajar un poco los costos, pero para nivelar la categoría y buscar esa paridad que se necesita para garantizar el espectáculo. De hecho, los motores son todos iguales. ¿Dónde se hace la diferencia? En la puesta a punto.
SE: Si no podés practicar en pista ¿cómo te entrenás?
TC: Tengo un entrenamiento muy intenso. Cuatro veces por semana. En mi caso yo estoy estudiando así que me reparto entre el estudio, el entrenamiento y el trabajo, porque también trabajo.
SE: Cuando hablás de entrenamiento te referís a la parte de manejo, pero también a una parte física ¿no es así?
TC: Si, entrenamos en simulador y uno siempre trata de obtener la perfección en ese sentido, de analizar cámaras y de utilizar todos los medios al alcance de la mano para llegar de la mejor manera al circuito. En mi caso, tengo un simulador en casa. Son circuitos reales, y los provee V Racing, que tiene mucha realidad y eso es una ventaja. Pero cuando uno llega a la pista hay que acomodar todas las cosas para que el auto ande bien. El simulador muchas veces sirve más que nada para la parte cognitiva, para la concentración, para los reflejos. Parte de mi entrenamiento físico es arriba del simulador con mi entrenador al lado y haciendo cosas para entrenar los reflejos que son muy necesarios para nosotros durante toda la carrera.

La electrónica está cada vez más presente en nuestras vidas en distintos ámbitos y el automovilismo no es la excepción. “Aunque para los nostálgicos eso es una marcha atrás”, explica Tomás, “Muchos critican eso, porque de alguna manera hoy se suplantó el trabajo del piloto porque mucho tiene que ver la adquisición de datos. Uno se baja del auto y, más allá de lo que el piloto interprete o siente, después vas y lo corroborás en la adquisición de datos que ahí tenés volante, los grados de volante, cuanto lo movés, es tan específico que lo que diga el piloto es secundario. Muchas veces el piloto puede sentir y opinar pero hoy se le da mucha bolilla a la adquisición de datos y se confía mucho en ello. Por eso el rol del piloto quizás bajó un poco y es lo que critican muchos veteranos del automovilismo”.
SE: ¿Y qué opina tu viejo?
TC: Lo que dije es un poco lo que opina mi viejo. También lo ha dicho Juan María Traverso y muchos históricos. Como han cambiado muchas disciplinas, también ha cambiado el automovilismo en general. Pero bueno, uno tampoco puede vivir del pasado, hay que adaptarse a las reglas actuales. Estaría buenísimo que siguiera siendo como fue antes, pero hoy es así y uno se tiene que adaptar, dar lo mejor, trabajar y buscarle la vuelta para obtener resultados. Una cosa es la opinión, lo que nos gustaría y otra es lo que se está barajando en estos momentos y uno tiene que estar disponible para hacer eso.
SE: ¿Analizás tus carreras? ¿Sós crítico de vos mismo?
TC: Yo hago coaching. Tuve un accidente muy grande en 2013 y a partir de ahí tomé conciencia de lo que estaba haciendo. Hasta que a uno no le pasa, no tiene conciencia de lo que hace, de la velocidad que maneja y uno se cree inmune. Entonces dije si yo quiero seguir corriendo tengo que hacer algo más, y arranqué coaching. Es analizarse uno, interpretarse a uno mismo y generar cambios en busca de algo mejor.
SE: En una entrevista anterior habías marcado que había buena onda entre los pilotos de la categoría. ¿Esto se mantiene?
TC: Se mantiene, si. Hay competencia porque somos pilotos, todos queremos ganar. Con algunos pilotos tenemos mucho respeto, siempre hay alguno que se pasa un poco de la raya, que no está bien, pero rescato que es una categoría muy transparente en ese sentido. Cuando pasa algo lo charlamos con ese piloto, volvemos a charlarlo, porque a la otra carrera nos tenemos que ver de nuevo así que eso tiene que estar bien aceitado. Y si la cosa no está cerrada imaginate que nos vamos a encontrar en alguna parte del circuito.
SE: ¿Te ha pasado eso?
TC: Y, siempre pasa, con uno más que con otro. Y también, a medida que van pasando años dentro del automovilismo, te vas dando cuenta si podés tener amigos dentro de este deporte y…
SE: ¿Se puede?
TC: De algunos sí. Pocos. Pero si, se puede.

A pesar de la bronca por lo sucedido en Rosario este último fin de semana, el trabajo que Tomás viene realizando con el equipo Fineschi es positivo. “Creo que venimos en perspectiva ascendente. Metimos tres podios en lo que va del año. Claro que me gustaría que el podio sea en la carrera y no solo en el sprint, pero estamos trabajando para ello. Comenzamos clasificando en el puesto 12 aproximadamente y hoy ya estamos en los primero diez. Es una categoría muy competitiva donde dos equipos tienen la mitad de los autos y hay que pelearles a esos equipos que tienen presupuestos mucho más altos, que tienen un desarrollo bastante trabajado durante todos estos años, han sido los campeones en estas últimas cuatro temporadas. Son seis estos autos y uno estando séptimo u octavo es muy importante para nosotros, aunque siempre quiero hacer la pole, siempre quiero ganar, y siempre trabajamos para ello. Lo que nos está pasando es que estamos tardando en encontrar el setup del auto, y cuando lo hacemos es el domingo, el día de la final”, analiza Cingolani con criterio.

SE: ¿Cómo sós en la cabina? Estás permanentemente conectado con el equipo. ¿Te gusta que te hablen? ¿Preferís que no?
TC: Siempre vamos conectados. La comunicación la podés utilizar en el momento que creas conveniente y a mí me gusta ir tranquilo. No me gusta que me vayan avisando nada, ni que me digan bien, mal, es información que a mí no me sirve. De hecho, muchas veces te saca de foco. Sí es importante la información que sirve, la que es para ir hacia adelante, y en ese sentido soy bastante cauteloso, trato hablar poco y que me hablen poco.
SE: Y en la otra carrera, no en la que se corre en las pistas sino la que estás estudiando ¿Cómo venís?
TC: Bien, muy bien.
SE: Se viene el podio.
TC: Si, se viene el podio, si Dios quiere ya dentro de poco. La verdad fue una carrera bastante intermitente para mí esta de Marketing y Publicidad. Estuve en Buenos Aires, me volví, después me volví a estudiar de nuevo, y ahora dije que iba a terminarla. Es algo importante y hoy me da la posibilidad de estar trabajando de eso y en un cachito mas estaría recibido.

Siempre se acuerda de quienes hacen posible que hoy pueda estar manejando un auto de carrera. No solo de los sponsors que lo acompañan y son parte fundamental, sino también de aquellos que simplemente están ahí, con mensajes de apoyo. Porque como bien dice Tomás, “está bastante difícil para estar dentro de la categoría por eso el agradecimiento de todas aquellas personas que nos acompañan”. Tomás, heredero con apellido legendario, que sigue escribiendo su propia historia en las pistas del automovilismo.