Perdiendo amigos fanáticos

14938209_597555063780765_2783307720056210546_n(Por Patricia Gorza)

No tenía ganas de escribir sobre los pasados acontecimientos de Olavarría en el recital del Indio Solari, pero el Indio se metió en mi vida. No hubo momento del día en que el Indio no se metiera en mis whatsapp, mis redes sociales, se instaló en la pantalla de mi televisor, me copó todas las radios durante días enteros. Yo no quería escribir sobre este tema, pero está ahí, por todos lados sin respetar mi libre albedrio,  instalándose en mi cabeza.

Describir los hechos  sería una pérdida de tiempo, todos ustedes vieron como en un reality show lo que iba sucediendo minuto a minuto. Pero hay otra cara de esta moneda y de eso quiero hablar.

Estoy en un grupo de whatsapp de ex compañeras de colegio, los mensajes no pasaban de los típicos saludos diarios, contarnos algunas cosas de nuestra vida, recordar anécdotas de nuestra época de pollera azul y camisa blanca, desearnos un felíz día ante alguna fecha especial y por supuesto los saludos de cumpleaños. Evitamos las discusiones sobre política y actualidad para no generar situaciones incómodas y así convivimos desde hace más de un año. Todo había sido respetuoso y divertido hasta que llegó el Indio y su fatídico recital de Olavarría. Los buenos modos se hicieron humo, discutimos, nos enojamos y en la pantalla apareció… ¨María salió¨. Se fue, se enojó ¡y nos dejó! pero ¿qué pasó?, pasó el fanatismo, esa terrible enfermedad que padecemos los argentinos y que de tanto en tanto aflora como pus contaminando todo lo que nos rodea, incluso los afectos. El fanatismo ciego que nos pone en la vereda de los absolutismos donde todo es blanco o negro. María quería convencernos de que el Indio no tenía responsabilidad alguna, que no había drogas, que los medios no mostraban la realidad. María quería que salgamos a buscar chicos de 30 años, que no tenían como volver a nuestra ciudad. María quedó atrapada en su desesperación ante la exponencial desnudez de un ídolo que abandonaba a sus seguidores a bordo de su jet privado.

María se fue del grupo de whatsapp, se fue enojada, se fue creyendo que éramos sus enemigas porque no estábamos de acuerdo, se fue masticando resentimiento, se fue… y nos quedamos un momento silenciosas, asombradas, hicimos una breve catarsis, y seguimos hablando de la vida y de ver cómo hacer para juntarnos y coincidir todas.

Del recital, la responsabilidad política, la del organizador, de los chicos varados y los ciudadanos asustados, de los militantes de ambos bandos que utilizan esto para llevar agua para su molino, de nuestros problemas culturales, de la educación, de todo eso hablaremos en otro momento. Hoy estoy cansada, sigo como la semana anterior padeciendo mi argentina, sobre todo cuando la coyuntura nos afecta en las relaciones personales

Pongo música y me interno en mi mundo un rato, para reponer energías, que por lo que se ve para la próxima semana las vamos a necesitar.