NI UNA MENOS VIVAS NOS QUEREMOS

Gorza para nueva entrada(Por Patricia Gorza)

Micaela García fue hallada muerta y su asesino es un hombre que estaba condenado a nueve años de prisión por dos abusos sexuales y, por esas cosas que no logramos comprender, fue liberado por un juez garantista a pesar de las advertencias del Sistema Penitenciario.

La muerte de  Micaela nos deja una vez más sumidos en la tristeza y la impotencia. La peor cara de la justicia, esa que nos vuelve indefensos, vulnerables y desprotegidos, que una vez más nos golpea donde más nos duele, Micaela es nuestra hija, nuestra hermana, nuestra sangre, nuestra amiga, Micaela somos todas y cada una de las mujeres que vivimos con el miedo y la desesperanza de tener que cuidarnos a nosotras mismas como si estuviésemos en estado de guerra. Nos cuidamos todo lo que podemos y no alcanza. No alcanza acompañarnos, no alcanza avisarnos todo el tiempo donde estamos, a donde vamos, si ya llegamos. No alcanzan las marchas de Ni una Menos. No alcanza con la solidaridad, no alcanza con la compasión, no alcanza con la comisaría de la mujer, no alcanza con las perimetrales. Hace años que nos hablan de derechos humanos, y yo me pregunto cuales derechos o cuales humanos. Pasó mucho tiempo ya desde que se instaló la idea de que el delincuente es la víctima, y el sistema funciona para darle protección y cuidado, mientras que las verdaderas víctimas son olvidadas en una perversidad burocrática sin límites.

En la hipocresía absoluta, mientras se nos revuelve el estómago de asco ante tanto dolor e injusticia tenemos que soportar los dichos de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner que recién ahora parece preocuparse por todas nosotras, como si pudiéramos olvidar que fue ella quien durante años apoyó incondicionalmente  al juez Zaffaroni y la agrupación Justicia Legítima, responsables directos de estas leyes garantistas que entre otras mataron a Micaela.

Micaela militaba en política, como un montón de chicos y chicas que tienen ideales y nada tienen que ver con la matriz de corrupción que se esconde tras las máscara de muchos dirigentes, dirigentes sin escrúpulos que utilizaron su muerte para hacer un show mediático en medio de un velorio, como si eso los librara de un pasado donde por palabra, obra u omisión formaron parte de este sistema donde la pena de muerte si existe, la pena de muerte que se accionó cuando el Juez Rossi dejó en libertad al asesino de Micaela.

¿Cuánta hipocresía más debemos soportar? Hasta el Indio Solari cantando por teléfono, el mismo tipo que hace poco más de un mes ni siquiera se molestó en llamar a las familias de los muertos de su propio recital. Show barato, hipócrita y mediocre de un montón de personajes que lo único que hacen es usufructuar la muerte en beneficio propio, en busca de un protagonismo que no les corresponde. Es difícil escribir cuando como mujer lo único que se siente todo el tiempo es dolor, asco y repulsión.

Si no queremos un femicidio mas, debemos buscar los caminos para no tener ni un juez más como Rossi, ni un juez más como Zaffaroni. Para que se haga justicia. Y no demagogia barata y criminal.

Todos los días y más fuerte que nunca, NI UNA MENOS VIVAS NOS QUEREMOS.