Los Emprendedores Argentinos de Nivel Mundial

 

gonzalo merlo(Por Lic. Gonzalo Merlo de Arteria – Comunicación & Marketing). 

 
Los emprendedores argentinos están entre los más importantes del mundo. Veamos sus características y algunos ejemplos que te dejarán “helado” y que llenarán la “alacena” de ideas.

 

Como dato categórico las PyMES son los más importantes generadores de empleo, dando más mano de obra intensiva que las grandes empresas, el salario tiene una mayor participación en el valor agregado de la región, su desarrollo repercute directamente en mejoras en la distribución de la riqueza. En la mayoría de los casos, en sus comienzos carecen de una Gestión Integrada para el desarrollo de la organización, no obstante hay muchos que logran tener éxito.

Caso Marolio, un Aceite de Bodas de Oro

Marolio es una marca que nació hace casi 50 años como una línea de aceite de bajo precio, pero su mayor crecimiento llegó en la década del 90, cuando fue adquirida por el grupo Maxiconsumo. Su expansión pareció contrariar las reglas del marketing: por ejemplo, que hay que ser muy cuidadoso al encarar un proceso de extensión de marca, bajo la premisa de que es preferible ser fuerte en una categoría antes que débil en muchas. Hacer exactamente lo contrario fue el camino de Víctor Fera (Fig 1), el dueño de Maxiconsumo, que en los últimos años no se cansó de sacar productos bajo la marca Marolio, desde mermeladas hasta papas fritas, pasando por hamburguesas, galletitas o leche larga vida.

“Hace 20 años que nos vienen diciendo que lo que hacemos está equivocado, pero la verdad es que tan mal no nos fue. Y la mejor prueba es que hoy Lucchetti o Knorr están siguiendo nuestros pasos. A veces, no escuchar todo lo que te dicen es fundamental”, afirma Fera, que no duda en presentarse como un egresado de la “universidad de la calle”.

 

Caso Grido, helados de ranking mundial

La cadena cordobesa que nació en 2000 y hoy controla más de 1200 heladerías en la Argentina, Chile y Uruguay, convirtiéndola en la séptima empresa del rubro a nivel mundial. Lucas Santiago, presidente y fundador de Grido partió de la idea de ofrecer un helado accesible apostando a un gran volumen de producción; contrariamente al ejemplo que vivió su padre quien trabajó en Laponia donde esa fábrica de helados, no apostó al volumen y quedo en la historia.

Hasta la llegada de Grido, la mayoría de las heladerías vendía a 10 pesos un producto que vendiéndolo a 8 también te permitía ganar plata, bajo la idea equivocada de que así estaban maximizando sus ganancias. En los hechos es al revés. Bajar el margen significa más volumen y en el largo plazo resulta un mejor negocio”, sostiene Santiago. Sus propietarios comenzaron con el objetivo de un crecimiento moderado y sin maximizar beneficios a corto plazo, sin pensar que su formular los iba a llevar a donde llegaron. “El que tiene la idea fija de ganar mucha plata generalmente no lo consigue y termina en una experiencia mediocre”, señalo su propietario.

 

 

Rasgo compartido por los hombres de negocios

Una de las principales características que tienen los emprendedores es la ausencia de un miedo excesivo al fracaso. Está claro que a nadie le gusta fallar en algo y menos a los empresarios, que tienen el gen competitivo muy desarrollado. Sin embargo, la mayoría coincide a la hora de destacar el papel fundamental que jugaron los proyectos fallidos en el desarrollo de un negocio exitoso.

El gran Albert Einstein que citan los manuales de management, no es el gran físico, sino por sus razonamientos donde expresa que la fuerza y la creatividad nace de la angustia y es en las crisis cuando surgen los grandes descubrimientos. Eso puede explicar el alto grado de inventiva y la capacidad de adaptación que muestran los emprendedores argentinos.

A pesar de lo que a priori podría pensarse, la obsesión por “pegarla” o hacerse millonario rápidamente tampoco parece ser el mejor camino para convertirse en un empresario exitoso. Un punto que comparten la decena de hombres de negocios es que el afán económico nunca fue su principal motor. Ese lugar lo ocupaban otras motivaciones, como las ganas de emprender o la convicción para llevar adelante una idea.

En una economía tan ciclotímica como la argentina, la tentación de pensar que nunca es buen momento para iniciar un nuevo negocio es muy grande. Sin llegar a un grado de inconsciencia, este tipo de razonamientos son los que nunca ocupan un papel prioritario en la mente de un emprendedor exitoso.