La primera bebida alcohólica de Coca-Cola, rompe el molde de la marca

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El reciente lanzamiento de Coca-Cola de su primera bebida alcohólica, nos plantea un posible cambio diametral de las bases.
(Lic. Gonzalo Merlo – GH Soluciones)
A principios de marzo pasado, desde su sitio web oficial, Coca-Cola anunciaba que estaba trabajando en el lanzamiento de su primera bebida con alcohol, misma que sería estrenada en el mercado nipón con la intención de competir en una nueva categoría.
El pasado mes, los medios han confirmado la llegada de este nuevo producto al mercado, bajo el nombre Lemon-Do, que busca competir con marcas como Kirin, Suntory y Asahi que dominan la categoría conocida como “Chu-Hi”. En este segmento de bebidas se encuentran productos que tradicionalmente están hechos de un destilado llamado shochu, agua con gas y algunos aromatizantes. Estas bebidas posee en entre 3 y 8 por ciento de alcohol por volumen.
De esta manera, se trata de productos que se comercializan como alternativa a la cerveza cuyo target principal son las mujeres.
Lemon-Do podrá ser adquirido por los consumidores del mercado japonés en tres versiones, que serán diferentes entre si por el grado de alcohol que contienen -tres, cinco y siete por ciento de alcohol-.
En principio, estará disponible en la región sureña de Kyushu en Japón, en donde una lata de 350 mililitros se venderá por 150 yenes, lo que equivale a cerca un euro. Será una mezcla gaseosa con sabor a limón mezclada con licores.

El movimiento resulta interesante para una marca ampliamente consolidada en el segmento de bebidas libres de alcohol, toda vez que hablamos de un mercado que crece en diversos mercados.
Para tener un parámetro, basta con recordar que el mercado de bebidas alcohólicas en Latinoamérica del 2017 al 2018 creció casi el 20% respecto al año anterior, según un análisis de Euromonitor International.
A pesar del potencial que podría existir fuera de Japón, la empresa ha informado que por el momento no hay planes ni posibilidades de lanzar este producto en otras partes del mundo.
Sin embargo, el movimiento es parte de una estrategia que busca ampliar el portafolio de la firma más allá de las bebidas libres de alcohol, sobre todo ante la resistencia de los consumidores por productos como las gaseosas que son aún la propuesta fuerte de la empresa.
Este accionar de grandes empresas, nos lleva a pensar que las PyMES pueden salir de la estructura tradicional y rígida de productos, para explorar nuevos caminos en el desarrollo de su cartera de productos logrando un crecimiento.