La politiquería, dada de alta

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Saliendo de “Terapia intensiva”

Hospital Julio de Vedia: En siete meses la nueva dirección logró que funcionaran los consultorios externos y, por ende, reducir en un 30% las atenciones por guardia; remodeló varios sectores del hospital; incorporó tecnología; creó una terapia pediátrica intermedia y mucho más. Todo al módico precio de 600.000 pesos y al ciclópeo esfuerzo del personal y de la comunidad. Es para creer o para reventar. Pero después de años de decadencia y desidia en pocos meses,

el hospital está rectificando su rumbo. Y parece hacerlo a pasos agigantados. El timón está a cargo del Dr. Fernando Ramírez y del director asociado, el licenciado Víctor Toledo que lograron recuperar la credibilidad del personal y de la comunidad, todos quienes se sumaron no sólo a frenar el hundimiento de este Titanic sino también a reflotarlo.

Un poco de memoria

Hacia fines del año pasado el hospital Julio de Vedia había llegado a su colapso. Las irregularidades, deficiencias y decadencias comenzaron a  llover todas juntas. Irregularidades, deficiencias y decadencias no muy diferentes a las que padecían el  resto de los 79 hospitales bonaerenses.

La gota que rebalsó el vaso fue durante plena campaña electoral en que el cuerpo médico de guardia clínica difundió una carta pública explicando en las condiciones en que trabajaban. Las guardias no estaban garantizadas, no funcionaban los consultorios externos y, por ende, colapsaban las guardias. Y mucho más: el estado del edificio era decadente y no contaban con los recursos mínimos: faltaba medicación de todo tipo. Había días que no contaban siquiera, con un simple calmante o un ibuprofeno. Los enchufes del shock room eran incompatibles con la tecnología existente (hacía 15 años que no se cambiaban) y, como perlita, algunos sectores, como la cocina no se pintaban desde hacía 30 años… Quizás no importaba, porque no lo veían…

Pero había más. En esa guerra fría que primó durante el kirchnerato la dualidad amigo- enemigo se veía en otras cuestiones. Ingresaba personal con total discrecionalidad y hasta se habló en un momento en que el hospital contaba con casi una decena de “ñoquis”, por supuesto, a fines al gobierno de turno. Los profesionales “aliados” también contaban con sus ventajas:  si no cumplían con sus exigencias laborables, al menos, en términos laborales, no sufrían las mismas presiones y/o sanciones que los “no alineados”.

Todo eso sucedía puertas adentro pero las miradas de afuera también lo notaban. Sin embargo, lo cubría un manto de silencio.

Lo que sí se veía era lo que mostraban a la sociedad: algo muy diferente. La sucesión de directores alineados utilizaban esas instalaciones como trampolín político y lo peor como búnkeres de campaña y de propaganda. Hubieron numerosos anuncios de servicios que se abrían y de inauguraciones pomposas, mucha prensa, mucha foto, muchas visitas de “eminencias” provinciales… Estruendosas presentaciones que en su mayoría, quedaban en la nada y que eran simplemente anuncios que se ganaban los afectos ( y los votos) de la “popular”.

 

 

Siete meses sin soledad…

Más allá de las obras de refacción y remodelación (Ver cuadro) la nueva administración tiene como objetivo prioritario  “mejorar la calidad de atención”. Una calidad de atención que conciben no únicamente desde los médicos sino desde todos los ámbitos: “desde el que limpia los pisos, el enfermero y hasta el administrativos. Obviamente incluye también al médico”, aclaró Ramírez. “Nadie niega que se puedan fumar un cigarrillo o tomar unos mates, pero todos deben estar comprometidos en su horario laboral. Por eso le pido al médico mayor compromiso con el hospital y que estén mayor tiempo en él. Si cumple un enfermero, un mucamo o un administrativo debe cumplir un horario, los médicos también lo deben hacer. Y el mayor compromiso lo tienen los médicos clínicos, pediatras y los de terapia intensiva, que son los que trabajan en las guardias activas”, remarcó.

Uno de los logros más resonantes es que al incorporar más personal para los consultorios externos   y, al reactivarlos, disminuyeron en un 60% la atención por guardia general.

Uno de los sectores más críticos era ginecología que por estar cuatro profesionales con carpeta médica, el nosocomio tenía que salir a buscar especialistas de afuera. Esto hoy, según Ramirez se está revirtiendo e incluso se incorporó una nueva ginecóloga, Agustina Villalba y están gestionando una nueva incorporación de otro cargo con un profesional  de Carlos Casares, el Dr. Marcos Calvo. También están gestionando dos nuevos cargos de clínica médica, uno de traumatología y otro de cardiología. Además este lunes se incorporará, en forma ad honorem, una psicóloga infantil y dos veces por semana (viernes y sábado) lograron que venga un traumatólogo infantil desde Buenos Aires.

Algunas paradojas actuales son por ejemplo, que el hospital cuenta con un neurocirujano de primer nivel pero no cuentan con aparatología especializada. Por otro lado cuentan con cinco incubadoras de última generación pero no tienen un neonatólogo. Es decir, por un lado hay recursos humanos pero no materiales y en el otro sucede lo opuesto: hay tecnología, falta el especialista. En estas cuestiones no quisieron aventurar promesas. Los directivos están a la espera de los próximos nombramientos que realice el ministerio de salud provincial pero saben, a ciencia cierta, que éste está atendiendo las necesidades más urgentes de los hospitales bonaerenses por lo que creen que los próximos nombramientos girarán en torno a pediatría y clínica. “Estos son cargos hipercríticos y creemos que las próximas nombramientos van a ser en estas especialidades”, aclaró Ramírez.

A pesar que hoy el hospital cuenta con consultorios externos con dos psicológos nombrados, dos más que trabajan ad honorem y dos psiquiatras, los directivos aseguran que un servicio que hoy los “urge” tener es el de psiquiatría. “A medida que podamos hacer obras vamos a seguir incorporando servicios y uno que nos urge es el de psiquiatría porque no hay en la región. Hoy solo tenemos consultorios externos pero no tenemos un servicio exclusivo de internación para patologías psiquiátricas”.

 

Hacia un hospital más seguro

En materia de incorporaciones, también se sumó un policía, una demanda añeja que reclamaban enfermeros y médicos, tanto para lo que hace en términos de seguridad edilicia como para disuadir agresiones de familiares que, a veces, llegan exacerbados al lugar y agreden al personal. “La seguridad dentro del hospital siempre es importante dentro del hospital. Inclusive, estamos gestionando la colocación de cámaras. La seguridad es en términos de sabotajes y robos pero también de increpancias hacia el personal, enfermeros y médicos. Uno entiende los pelos de punta de los padres ante un accidente de sus hijos, pero no podemos permitir que se rompa el hospital porque estamos enojados. El hospital necesita policías no para llevar presa a la gente sino para disuadir estas conductas. Se han evitado robos por tener la presencia de un efectivo, además podemos trabajar mejor porque están adiestrados para que ante una emergencia, hagan que los familiares permanezcan en la sala de espera y no en las guardias y no entorpezcan nuestra actividad: de este modo podemos actuar más libremente y entrar o sacar aparatos sin obstáculos o mover al paciente con mayor libertad. Así se agilizan muchas cosas”.

De todos modos-agregó- por más situaciones difíciles que atraviese la gente, si le explicamos lo que estamos haciendo entienden y no suceden inconvenientes. Muchos de los juicios por mala praxis que se hacen, es también porque no explicamos lo que hacemos y la gente se queda con dudas sobre nuestro accionar. Primero hay que atender al paciente, después explicar a la familia en qué situación está”.

Cooperadora y algo más

Durante la entrevista al programa radial un Plan Perfecto, los nuevos directivos también remarcaron que trabajan mancomunadamente con la cooperadora del hospital. Esta recientemente abrió un buffet con servicio de delivery. En este aspecto, Ramirez agradeció todas las donaciones de los privados y remarcó que todas ellas deberían realizarse a través de la cooperadora. “A través de ella podemos recaudar y mantener el hospital y hasta muchas veces pagar guardias de médicos que vienen de afuera”. Por otra parte se despegó de los rumores sobre las discrepancias entre la cooperadora y las direcciones anteriores. “A mí no me interesa los problemas que tuvieron con las direcciones anteriores sino me interesa lo que hacemos de acá para adelante. No me interesa quién es quién sino lo que se hace para el hospital. Cuando ingresé me enteré de gente que era muy criticada y que hoy es muy útil., A mí me interesan solo las acciones ”, opinó.

Por otra parte agradecieron muchísimo el compromiso de todo el personal, a las empresas, al municipio y a los dos diputados locales y a la Asociación de Profesionales. “Esta gestión ha logrado la unión de mucha gente que está trabajando y colaborando desinteresadamente”, agregó Toledo.

Por último Ramírez convocó específicamente a los médicos a comprometerse un poco más y a que estén más tiempo dentro de él. “Son los objetivos ministeriales”, aseguraron los directivos. Por su parte, Toledo consideró que “estos tres meses que quedan serán de transición” y se abocarán a continuar refaccionando la infraestructura. Para el año que viene tienen numerosos proyectos por concretar: están a la espera de que el ministerio construya una nueva terapia intensiva, agrandar el sector de cirugía, conformar el centro oftalmológico, entre otras cosas.

La Asociación de Profesionales realizará el 20 de noviembre una maratón solidaria, a beneficio del nosocomio, y lo que se recaude irá destinado a uno de los proyectos más ambiciosos que tiene el hospital que es digitalizar la sala de rayos y de ecografía en el 2017. También para trabajar en red y trabajar mancomunadamente con las salas de primeros auxilios.

Vientos de cambio…

En siete meses, y con solo la suma de numerosas voluntades el hospital julio de Vedia parece comenzar a levantarse. Y lo hace con los objetivos fundamentales que tiene la nueva dirección “el de la transparencia y el de la honestidad y sin ánimo de utilizar al hospital como trampolín para llegar a un puesto más alto”, según las palabras de Ramirez, palabras y objetivos que por mucho tiempo eran non sanctas en aquel reducto de la ciudad.

Por ahora parece ir por buen camino y en busca de la excelencia en la calidad de atención. Una excelencia que también apunta a la rehumanización de la actividad, no por nada, colgaron en el hall de entrada el tradicional Juramento Hipocrático.

Con el esfuerzo de toda la comunidad soplan vientos de cambio para mejorar e incorporar más servicios. Lo único que parece hoy haberse dado de  alta definitiva en el Hospital Julio de Vedia, es la politiquería, que primó durante tantas décadas y que provocó mucho daño a toda la comunidad sanitaria. Y esperamos que así siga.