La población infantil, en riesgo

FACHADA HOSPITAL
Hospital Julio de Vedia

Desde hace casi dos años el hospital Julio de Vedia no puede garantizar el servicio de guardia pediátrica durante los siete días de la semana. Esto constituye un grave riesgo para la población infantil de la ciudad, especialmente para las familias de medianos y bajos recursos que no cuentan con obras sociales.

La realidad del hospital Julio de Vedia es la misma que se repite en otros municipios y en otros hospitales de la Provincia de Buenos Aires. Pero se agrava en nuestra ciudad, debido a que es la única oferta pública sanitaria existente con servicio de guardia pediátrica y constituye toda una alerta roja para la población infantil que se estima, en el partido, es superior a las 10.000 almas.

La causa de la fuga de profesionales

Es sabido que los hospitales bonaerenses están en estado terminal: por la falta de insumos, pero por sobre todo por la fuga de profesionales al sector privado. La baja remuneración, las cada vez mayores exigencias laborales, el riesgo permanente de agresiones y la vulnerabilidad extrema al negocio de las demandas por mala praxis que tienen hoy algunas especialidades, hacen que las nuevas generaciones de médicos se resistan a trabajar en el hospital público.

La inseguridad no es un tema menor. Si bien en el interior, como Nueve de Julio, los hechos de violencia no son extremos como sucede en el conurbano, también están presentes. A nivel país, lo cierto es que los pediatras (como también otros profesionales de la salud) se sienten inseguros en los hospitales bonaerenses. En los últimos años se multiplicaron los incidentes y  las agresiones a los profesionales, especialmente en las guardias, por la crispación de algunos pacientes y de sus familiares. Según un informe de Unicef Argentina y de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), en 2011 más de la mitad de los pediatras argentinos había experimentado en el último mes situaciones de maltrato verbal por parte de sus pacientes, el 40% agregó situaciones de violencia psicológica y un 43% sintió que faltaba seguridad en su lugar de trabajo.

Las causas, a nivel local

Desde el ministerio de Salud provincial han reconocido en innumerables ocasiones los problemas que hoy atraviesan el sector. Sin embargo, hasta el momento se ha demostrado, si no desidia, al menos impericia, para resolver un problema que parece en estado terminal.

Más allá de las causas generales que afectan a nivel provincial y a nivel país, muchos aseguran que existiría una suerte de falta de decisión política o de ineficiencia a nivel local. En abril de este año, el Dr. José María Giuliodoro, rompía el silencio con duras acusaciones cuando aseguraba que durante estos últimos 10 años “ocurrieron muchas cosas que se taparon”. Lo hacía a dos meses de haber sido designado director en el Centro Materno Infantil de Carlos Casares, cargo que ocupa en este momento. Frustrado de haber podido comandar cuatro hospitales “afuera” de su ciudad pero no haber podido hacerlo en tierra propia. Por entonces criticaba duramente ya el estado en que se encontraba el hospital local y lo acusaba de haberse convertido en una Unidad Básica y de estar digitado por gente que desconocía el ámbito de salud. “El hospital ha sufrido durante estos últimos tiempos un deterioro importante no solo en lo que es el nivel de atención sino en la estructura. Todo se basa en decisiones políticas equivocadas: de hecho, durante estos últimos seis años ha tenidos tres directores de afuera”.

Durante la entrevista que publicó EXTRA (edición 686 del 17 de abril de 2015), el galeno fustigaba “La salud es una cosa seria que la tiene que manejar gente que ha estudiado sanitarismo…El hospital ha sufrido un deterioro fundamentalmente en lo que es recursos humanos, a lo que se agregan las faltas de especialidades y  el deterioro edilicio. Esto es muy difícil de recomponer”, aseguraba.

También denunciaba que durante estos años “se hicieron anuncios” como “cuando se hablaba de un servicio de neonatología que no existió o de otros servicios que se inauguraron y no se vio el deterioro de la calidad humana”, rejemplificó.

Entre la ética y el riesgo: lo que nadie dice

Una de las grandes encrucijadas que enfrentan los trabajadores de salud a diario son los riesgos que corren ante la falta de especialistas en las guardias. Por ejemplo, los profesionales médicos se ven ante la disyuntiva de tener que socorrer por ejemplo a un niño en una urgencia, cuando no están capacitados para ello, puesto que muchas veces, en las guardias vacantes, no son generalistas ni pediatras. Entonces aparecen los fantasmas contradictorios de la ley: si no lo atienden podrían ser acusados por abandono de paciente. Pero si lo hacen, lo hacen con total conocimiento que no están capacitados para esas emergencias y que se cierne sobre ellos otra posible tormenta: un juicio por mala praxis.

En esa misma entrevista que realizó EXTRA a Giuliodoro él mismo reconoció que estuvo en situaciones límites. “A mí me ha tocado particularmente hacer una cesárea a las 4 de la mañana sin ser pediatra del hospital porque no había pediatra o socorrer una convulsión… Pero hay alguien que localmente tomó esta decisión y es el responsable”, fustigaba.

Consultado telefónicamente en estos días, el Dr. Giuliodoro mantiene su postura y asegura que la crisis del hospital Julio de Vedia obedece a” una cuestión de organización, y pensamos que durante mucho tiempo ese problema se ha querido ocultar”. Para el galeno “no es tan difícil garantizar el servicio” y lo que más se requiere es poner “gente con capacidad resolutiva” para revertir la situación del nosocomio local. También recordó que “hoy el Hospital no tiene director medico, solo ejecutivo, igual ha sido un hospital que durante 1 año no tuvo director médico y nada se hizo. …Hay muchos responsables que hoy se esconden. El deterioro del Hospital es difícil de solucionar a corto plazo, y demos gracias al excelente plantes de trabajadores del Hospital que hacen que siga funcionando”, reconoció.

 

…Y más ausencias…

Como sucede hoy con las guardias pediátricas, toda una señal de alarma para la comunidad de Nueve de Julio, también sucede con otras especialidades. La semana pasada, se exhibía un cartel en la puerta del hospital, que advertía que no había guardia de terapistas. La lista sigue y las soluciones, a  más de dos años, parecen que tardarán en llegar.