La pena no vale la vida

Brancaleone (2)
Martín Dufou

Entrevista a Martín Dufou, integrante de Brancaleone. (Por Sandra Sueldo.)- Con su muy buen humor característico, relajado, atento y predispuesto al dialogo se encontraba sentado en un banco de Plaza Belgrano de su Nueve de Julio natal Martin Dufou, el líder de Branca.

“El pela” como acostumbran llamarlo, asegura que “simplemente soy el cantor de Brancaleone”, pero no le preocupa que el común lo vea su líder.

Feliz de ser el mismo, saludando a la gente que pasa por calle Libertad y lo mira mientras es entrevistado y con la Iglesia Catedral “Santo Domingo de Guzmán” de frente, Martin se confiesa en esta nota. Lo hace no  solo con su vida musical donde saca al tanguero que lleva consigo, sino también con la otra, donde su propio yo está más que  presente.

Una vida de cantante que transcurre su paso entre el campo y la ciudad, pero que en el fondo es tan simple como el titulo de su quinto compacto. Feliz de vivir este presente confiesa que “La pena no vale la vida”.

 

I:¿Cómo te definirías?

M.D: … (Risas)… Que pregunta… Supongo que soy un tipo afortunado porque hago lo que me gusta. Me preparo mucho y soñaba con ser esto, un músico y con vivir la vida que vivo.  Justamente le contaba hoy a Tomas Cingolani, el piloto, mientras estábamos en el gimnasio que estoy contento y feliz con toda mi vida musical y personal.

 

I: ¿Cómo es eso?

M.D: Quería estar en Nueve de Julio, también en Buenos Aires, ver a mis amigos de toda la vida y comer asado con ellos, también que mi hijo creciera acá y tocar con mi banda en Buenos Aires. El éxito que anhelaba lo supere cuando tocamos con Las Pelotas, La Vela Puerca, Divididos y con muchas bandas que siempre admire. Compartir con ellos fue muy groso. Además poder presentar nuestro disco en “Niceto”, que es el lugar con el que siempre soñé. Fue Perfecto por todo, por el icono que representa. Fue un lindo comienzo de viaje para el disco.

 

I: ¿Por qué el compacto fue bautizado con ese nombre?

M.D: Nos parecía interesante resignificar una frase como algo triste: “la vida no vale la pena”, pegarle una vuelta de rosca a algo que existe y está establecido de esa forma y mostrarnos que las cosas pueden cambiarse. Más allá de las cosas tristes que nos pasan se nos está pasando la vida y es nuestra única posibilidad de vivirla. Sin vida no se puede sufrir ni gozar, a lo malo hay que buscarle lo bueno y a lo bueno que nos pasa aportar por que estemos mejor.

 

I: ¿Cómo se armó la elección de los temas?

M.D: Como la idea del disco era algo conceptual en relación a la frase que reformulamos, trabajamos con unas 45 canciones y elegimos las que podían contar una historia con este concepto y las metimos en este bip que para nosotros es el disco. Las otras quedan en el banco de suplentes.

 

I: ¿Cuáles serían los temas más significativos del compacto?

M.D: Para mi “Bobo del campo”, que es el corte del CD, porque es una canción que compuse para el sesquicentenario de Nueve de Julio. Tiene que ver con mi ciudad, con mi gente, con la suerte que me toco con haber nacido aquí. Me emociona escucharla y ver lo que todos mis compañeros de la banda hicieron con el tema.

También me gusta “Amar tu brindis” porque se la escribimos a unos amigos que tuvieron una beba con problemas de salud y con pocas posibilidades de vida. Por eso hay que brindar por hoy porque estamos acá.

 

I: ¿Qué te deja la música en el momento de estar en el escenario?

M.D: Siento mucha paz conmigo. Cuando un actor sube al escenario por lo general interpreta  a otra persona, en mi pasa todo lo contrario. Hace que sea yo más que nunca. Es una conexión muy fuerte e incluso me muestro como no lo hago en otros lugares. En el escenario soy ciento por ciento yo. A eso súmale que con mis compañeros de Branca es como tocar con cuatro Mascheranos. Los admiro mucho en lo personal porque tienen una entereza increíble.

 

I: ¿Cómo continua la agenda de la banda?

M.D: Noviembre tocaremos en Martínez, el 12 de diciembre estaremos nuevamente en el viejo correo, que es el lugar donde tocaba Pappo y estamos planeando una última fecha para tocar en Nueve de Julio, pero estamos buscando un lugar particular porque deseamos hacer algo distinto. En febrero arrancaremos la gira por el país.

 

¿Qué significa “Librerio”, tu libro?

Este lo escribí en el 2013.  Contenía 80 texto y 13 canciones. Cuando algo me inspira trato de usar el lápiz como un clavo y la mano con la que escribo como un martillo y trato de clavarlo en un papel. Cuando algo me pasa persistentemente no pierdo tiempo, lo plasmo y me meto de cabeza en ello hasta que sale.   Por ahí esas historias más adelante se conviertan en letras.

Seguramente el año que viene me saque las pulgas y escriba otro libro.

 

I: ¿Cómo es el Martin de pueblo? ¿Qué queda del?

M.D: Queda todo en mí. De chico fui a la Escuela Nº 4, luego a la Técnica e incluso tuve un breve paso por el San Agustín, pero no muy glorioso aunque me dio muchos amigos increíbles. Nueve de Julio para mi es el campo, estar con mi hijo, el sonido de esta campana… (justo sonó… risas), concurro al gimnasio de Néstor Ferrario donde me entreno en boxeo y corro. En Nueve de Julio tengo todo. En Buenos Aires lo mismo, tengo a mis otros amigos, me encierro a tocar en la sala durante cuatro horas.  Hay una canción de Branca que se llama “Volvere” que dice “Así pasará mi vida, entre el campo y la ciudá, no hay dolor pal´ que se aleja, si hay adónde regresar”. Así me siento yo, yendo y viniendo del campo a la ciudad. Esta canción fue escrita hace muchos años, pero describe perfectamente mi vida y como si inconscientemente sabía que sucedería alguna vez.

 

I: ¿Hablamos de todas tus etapas pero cómo es la vida el cantante de Branca?

M.D: Una vida de entrenamiento porque a mis 40 años y cuando estoy en el escenario la banda me exige un rendimiento y desgaste dentro del escenario. También sigo estudiando canto porque lo que intentamos proponer como banda no es muy convencional que digamos. Si tengo que cantar un tema compuesto por Piazzola y Ferrer no puedo hacerlo así nomas. Lo bueno es que con los músicos que toco siempre están preparándose. También toco la guitarra, canto y escribo lo más que puedo.

I: ¿Sos muy meticuloso?

M.D. Depende. No en lo general sí, en lo particular. Por ejemplo a la hora de escribir en el disco fui muy meticuloso al momento de elegir las letras. En eso trato de exigirme al máximo.

I: Tenes una voz muy particular… ¿Te gusta?

M.D: Estoy tan acostumbrado a escucharla que no podría decirte que no me gusta. Me parece que está bien. De todas maneras, lo que me gusta es que cada palabra que salga sea clara. Trato de que mi voz sea propia. Estudie cinco años de tango porque quería cantar el rock como tango y eso fue formándome de una manera distinta de cantarlo. Es más mis referentes con cantores de tango y del folklore como Edmundo Rivero, Carlos Gardel y Atahualpa Yupanqui  y a eso hay que sumarle que todo lo que cantan hablan de nosotros.

 

Finalmente… ¿Siente que cada vez se reinventa?

Creo que no hay evolución sino un cambio de estación. Hasta inclusive cualquiera puede estar involucionando. Uno debe estar más atento a la estación, evaluar si es a la que quiere subirse o si es otra. Hoy estoy en la estación que quiero estar, en la más deseada en la que la vida vale la pena vivirla.