La peña de madera

(Por Lic. ARISTIDES GARLO PAZ)

Existe una costumbre social en nuestra ciudad de juntarse una vez por semana, a lo que llamamos “peña”, colijo que es una excusa para comer un asado y para juntarse entre “hombres”.
Primero, quiero agradecer al Semanario y Lic. Hugo, que me permitan ocasionalmente relatar algunos chismes y charlas que pasan en una peña a la que semanalmente asisto junto con una docena de amigos, donde además del asado, se manifiestan valores intrínsecos de la sociedad. Esas relaciones que vienen de años, de cuando éramos chicos, pero además lo virtuoso está en la mixtura, en la forma cómo se van mezclando los participantes, porque los integrantes pueden incorporar un nuevo asistente con la rigurosa anuencia del resto. Este efecto zaranda hace que los que entran tengan aceptación plena. El que invita hace un ejercicio mental (tipo censura) y evalúa la posibilidad de que los partisanos lo acepten como uno más, y que el invitado se sienta a gusto.
Este funcionamiento depende de los integrantes, pero se me hace que debe ser similar en todas, de cualquier manera hay factores que pesan más, como por ejemplo la edad. Con edades más avanzadas se suman infinidad de anécdotas, por supuesto existen otros grupos de pertenencia que hacen de las Peñas un mosaico de intereses y una usina de expresiones espontáneas.
Los “peñeros” no tienen claro porque, pero siempre se sientan en la mesa en el mismo lugar, como en el colegio, así las conversaciones van de grupos reducidos (los que siempre se sientan juntos) a temas en que participan todos.
En la Peña se discute de política, de religión, de futbol, lo que sea. Y cada uno da sus opiniones libremente, además no existe “grieta”, por el mismo mecanismo de “juntada”. Es incompatible.
Como dice el saber popular que los chicos no mienten, bueno, los que van a la peña, tampoco mienten.
Estas son generalidades, pero pretendo presentarles la “Peña de Madera” que es la que voy yo, después en otras ediciones les contaré. Por supuesto mantendré reservado los nombres de los personajes. Somos 15 más o menos los que asistimos a la carpintería.
El dueño de casa es carpintero, por eso el nombre de la Peña, hombre bueno si los hay, sereno y complaciente. Hay algunos otros carpinteros aficionados, pero saben de eso. A veces comentamos sobre el trabajo del carpintero y llegamos a la conclusión que es único oficio, que piensa lo que quiere hacer, toma el material, lo moldea y, por último, ve la obra terminada y puede decir si era lo que buscaba.
Hay un par de músicos, excelentes guitarristas, no tocan pero saben y un personaje que toca el acordeón, a veces toca y alguno se anima con un tango.
La política está bien representada, algunos han participado y otros lo hacen actualmente, hay Peronistas, Radicales, de Cambiemos, algún “Conserva” todos en deliciosa armonía, por supuesto mil anécdotas.
Algunos traen libros, recortes de diarios para leer y después comentarlos, por supuesto sobre temas variados, por ej. La amistad, el amor y enamoramiento, días pasados leímos unas líneas de “Dios en el Laberinto” , el nuevo libro de José Sebreli sobre el Papa Francisco.
Bueno esto es la presentación de la peña, pronto les contaré deliciosas conclusiones de esta Usina de saber.