Heavy Metal

Experiencia y cintura le permiten a Roberto Cambello, titular local de los metalúrgicos, hablar sobre la actualidad nacional y “atender” a la cabeza del PJ local. La buscada unidad se escribe sin K.

 (Por  Juan Manuel Jara)

           Si uno quiere enterarse de algún rosqueo, saber de la cocina de la actividad política local, la matera de la seccional local de la UOM es el lugar indicado. El mate está siempre listo. Como Roberto Cambello, el jefe local del gremio de los metalúrgicos, siempre dispuesto al diálogo y nunca esquiva pregunta por más incómoda que sea. Los años y su experiencia en el gremio y en la política le permiten moverse con esa facilidad y poder sentarse a charlar con cualquier otro político, sin importar banderas partidarias.

            La realidad nacional pega y por supuesto eso incluye al sector que representa. A Cambello le preocupan los “50 mil metalúrgicos menos que hay a nivel nacional entre suspendidos y despedidos, aunque en 9 de Julio hasta ahora no hay despidos ni suspensiones”. Y son varios los puntos que están en juego. Además de la caída de empleo en el sector, están los aumentos de los servicios que  pegan en el bolsillo no solo del empleado sino también del empresario. “El empresario Pyme está preocupado porque no le cierran los números”, agrega Cambello, “sumado a la entrada de mercadería de afuera, son cosas que pegan en algunas actividades con suspensiones, no pago de aguinaldos y algunos despidos. Y, al no haber recaudación, complica el funcionamiento de la obra social del gremio”.

            Escenario complicado, varias veces visto en los últimos sesenta años de nuestro país. Hecho que no debería pasar desapercibido y que llama a la reflexión.

 

            SEMANARIO EXTRA: ¿Qué piensa un dirigente que pasó varias, al ver que otra vez se tropieza con los mismos problemas?

            ROBERTO CAMBELLO: Que van 34 años de democracia y no hay solución. Hay un problema político que no le da soluciones a la gente. No hay generación de empleo. Son ejemplos. En el año 1968/1969, un metalúrgico con trabajo y esfuerzo, se compraba un terreno y se hacía la vivienda. Yo me hice la casa trabajando en lo de Villa, con horas extras. Con el salario vos podías conformar una familia, con todas las dificultades. Pero avanzabas. Hoy, una familia no puede avanzar. El obrero no puede organizar su familia, no puede llegar a su vivienda.

            SE: ¿Cuál es el básico de un metalúrgico?

            RC: Catorce mil pesos en mano. Una barbaridad. Sumá la luz, el gas, ahí tenés casi 5 mil pesos, más otros impuestos, más comer.

            SE: Así no se puede planificar ni encarar una vivienda.

            RC: No, claro. Es más, antes podías planificar para mandar a tu hijo a estudiar, hoy eso se cortó. Se hace mucho sacrificio pero no están las posibilidades. Por eso digo que la política no fue la solución, la gente esta descreída. Esto es lo que tenemos que empezar a hablar. Cuando arrancamos, había oportunidades. Si el campo anda bien, a la industria le va bien. Acá lo vivimos, el campo empezó a arrancar y todo el pueblo se benefició. Ahora el salario no alcanza. Hace años que viene cayendo y cayendo. La gente está mal, sin esperanza. Son situaciones que preocupan.

            SE: ¿Cómo va a jugar la UOM de cara al año próximo que es eleccionario?

            RC: Con los intereses que hay es imposible que el empresario invierta, que venga a poner una fábrica. Estamos con reuniones internas en el sindicato porque hay un ala que pregona la salida a la calle, pero otros pensamos que hay que analizar si el paro es la mejor opción en un momento en que el compañero está con poco trabajo y no lo podés sacar a la calle y que pierda presentismo, horas extras. Se le toca el salario. Cuando debatimos en el Secretariado Nacional, lo analizamos, debemos buscar otras maneras, no con paros. No es que no quiera hacer paro, pero quiero hacerlo cuando tengamos garantías. Si vos hacés un paro, le hacés perder a la gente, no recuperás el salario. Nosotros tenemos un gran fracaso que es el tema de la CGT, porque en el movimiento obrero hay una división muy grande…

            SE: Y desprestigio.

            RC: Exacto, y desprestigio. Realmente hay compañeros que se pasaron. Y toda esta situación nos lleva a ver como encaramos una CGT unida para ir a negociar.

          2019: ¿Unidad?

            Los mates se renuevan y la charla también. El año electoral que se avecina aparece sobre el horizonte. Y una pregunta recurrente: ¿se va a unir el peronismo local o irá otra vez atomizado al 2019?

            RC: Hemos tenido reuniones. Nosotros tenemos una agrupación dentro del Peronismo local, hemos estado hablando con muchísimos compañeros y queremos buscar la solución. Yo no soy y nunca fuí kirchnerista, cosa que quiero dejar bien claro.

 

            SE: Basta el ejemplo del 2008, con la UOM aliada con el gobierno kirchnerista, acá en 9 de Julio vos estuviste junto al Gobierno radical de Battisttella apoyando al campo.

            RC: Claro, porque yo entendía que salir a combatir al campo era perder, y bueno, el tiempo me dió la razón. El campo empezó a andar y llegamos a los 300 metalúrgicos. ¿Qué pasa con el peronismo local? Hoy vive una incertidumbre. Yo tengo una agrupación pero apoyando a los nuevos dirigentes que quieren seguir en esta línea. Vemos que el PJ local, con un manejo totalitario, llevó a una división interna muy grande con tipos muy irresponsables, a quienes no voy a nombrar porque estoy cansado de hacerlo, pero hay personas que tienen que dar un paso al costado como lo voy a dar yo. Acá son muchos años de hacer mal las cosas, de pasar de 11 mil votos a una última elección donde el compañero presidente (NdR: se refiere a Horacio Delgado) sacó muy pocos votos y se perdió el potencial del peronismo local. Por eso pienso que tenemos que sentarnos a charlar y buscar los mejores dirigentes que realmente representen a la gente y al Peronismo. Pero si seguimos los mismos, con los mismos métodos, pienso que el Peronismo local no tiene futuro. Pero también te digo que hay una posibilidad, hay reuniones con gente que nos está llamando para buscar una línea en el medio del peronismo.

            SE: A nivel nacional el Peronismo intenta reagruparse con la duda de si sumar o no al Cristinismo. ¿Acá pasa lo mismo?

            RC: Si, tal cual. Pasa igual. Se está trabajando para crear una línea dentro del PJ, fuera del kirchnerismo. Y en ese sentido estamos conversando con muchos compañeros locales. Se van a sorprender. No le tienen confianza a la actual dirigencia local que no tuvieron la intención de llamar a la unidad. Buscamos la discusión interna, no que siempre sean los mismos compañeros que siguen manejando la cosa con el agravante de la pérdida de votos elección tras elección y de afiliados. Hemos tenido elecciones de dieciocho mil, quince mil, catorce mil votos. Y el resultado del año pasado, de solo 1500 votos, es el resultado de la decadencia de la dirigencia local. Hay compañeros que siempre buscaron acomodarse ellos, buscar las soluciones ellos y no le importa que el Peronismo siga perdiendo de la forma que lo viene haciendo a nivel local.

            SE: ¿El año que viene es un punto de inflexión en este tema? ¿De alguna manera van a estar mejor parados?

            RC: Totalmente. Hay gente con quienes nos reunimos que estamos intentando buscarle una solución a este tema. No es fácil decir vamos a renovar el peronismo. Va a costar. Porque te estoy hablando de credibilidad.           

Arrancó su actividad sindical como delegado en Motores Villa, donde trabajó durante 25 años. Se siente con el deber de ser un dirigente representativo de la gente, sea en el PJ o en el gremio: “Tenemos que volver a darle esperanza a la gente, algo que hoy no tiene”.

            Está en la etapa de preparar y guiar a los que vienen detrás suyo, aprovechándose de su experiencia: “Yo me iba retirar pero tengo una obligación, la de ayudar a mis compañeros a prepararse. Pero como decía Perón: “bienvenidas las nuevas generaciones, no significa echar a los viejos a patadas”.