¿Hay ejercicios mágicos?

Se viene el verano, temporada de piletas, playas, aire libre, poca ropa, y la pregunta aparece… ¿Cómo pueden tener un mejor busto las mujeres?

No existe ningún entrenamiento mágico que sustituya al cuerpo humano, la genética, el cuidado, la alimentación, los hábitos posturales, etc…

Eso sí, hay muchas medidas que se pueden tomar para mantener el pecho en su sitio sin recurrir a una cirugía.

No esperes ejercicios milagrosos, nuestro pecho está formado por tejido glandular y rodeado de grasa, ligamentos y piel. La musculatura del pecho se encuentra por debajo de las mamas, de modo que no puede sostenerlas. Como los ligamentos del pecho son tiras de tejido fibroso que apenas ofrecen sujeción, la tarea de mantener firmes los senos femeninos recae casi exclusivamente sobre su piel.

Se trata de piel muy fina y sensible, que está sometida a continuas variaciones de volumen, por lo que es una de las zonas en las que más se aprecia la pérdida de firmeza con el paso de los años.

El tejido glandular de nuestro pecho viene determinado por la genética. Podemos variar el volumen de tejido adiposo, aumentando de modo global la grasa almacenada de nuestro cuerpo.

La caída y pérdida de firmeza del pecho se produce principalmente por cambios de peso, cambios de volumen durante los diferentes momentos del ciclo menstrual, embarazos, lactancia, el deterioro natural ocasionado por la edad y practicar deportes sin la adecuada sujeción.

En estos procesos el tejido puede perder tensión y el busto se vuelve flácido en un proceso totalmente natural, pero que nosotros tratamos de retrasar al máximo.

En este aspecto, los beneficios del ejercicio se limitan a ofrecer un apoyo muscular a los tejidos que forman el pecho. Si la musculatura pectoral esta blanda…imagina lo de encima. Por eso los ejercicios específicos de fortalecimiento y tonificación muscular tendrán su importancia.

El entrenamiento también es útil para garantizar una buena postura corporal, evitando que nos encorvemos y resaltando el aspecto de nuestros pechos al llevar la espalda recta y los hombros hacia atrás.

Es imprescindible cuidar al máximo la piel del pecho hidratándola y nutriéndola con los productos adecuados, así como contrarrestar los efectos de la gravedad y los entrenamientos con un buen sujetador, especialmente durante la práctica deportiva.

No engordes ni adelgaces bruscamente, evitarás que tu piel pierda firmeza y se estríe. ¡Acompañá con actividad física!

Hidrata y nutre la piel del pecho siempre que puedas. También en cuello, hombros y zona delantera del escote, donde se inserta la piel de los senos.

A la hora de tomar sol, recuerda que la piel del pecho y el escote son especialmente delicada y casi nunca se expone al sol, por lo que necesita un factor de protección más alto que el resto del cuerpo. Cada vez que se quema la piel de tus pechos, pierde firmeza y juventud.

Una mala postura y permanecer encorvada te dan peor aspecto y favorecen una mayor caída de los pechos. Aquí el entrenamiento ayuda mejorando tu postura.

Alguna ducha con agua fría, activarás la circulación sanguínea, mejorando la regeneración de la piel y por lo tanto su textura y firmeza.

Es mejor dormir boca arriba, de lado los pechos quedan sin apoyo y boca abajo, lo aplastas con el propio peso corporal.

Utiliza un buen sujetador deportivo.

(por Maineri)