GloriOSO Gutiérrez

La pelota naranja sigue picando en la vida de Juan Pedro Gutiérrez. Hoy en su nueva función de representante, aporta su experiencia a los jóvenes talentos. Recuerdos, la cadera, Atlético. Una charla distendida con el nuevejuliense que tiene su lugar en el Olimpo de la gloriosa Generación Dorada del básquet nacional.

(Por  Juan Manuel Jara)

 

 

                Este fin de semana el básquet local tendrá una cita especial. El domingo, en la sede del Club Atlético 9 de Julio, se podrá disfrutar del estreno del documental “Jugando con el alma”, de Gustavo Bestiart, que es un homenaje a la Generación Dorada del básquet argentino, a través de cada uno de los integrantes del seleccionado que hicieron historia y dejaron una huella en ese deporte tan eterna e imborrable como la de Neil Armstrong en la superficie lunar.

                Y dentro de esos elegidos que conformaron la llamada Generación Dorada, un nuevejuliense tiene su cuota parte. Hablamos del “Pipa”, Juan Pedro Gutiérrez. Setenta y seis partidos oficiales disputados con la albiceleste, dos Juegos Olímpicos, con una medalla de bronce en Beijing 2008 y otros logros. Hoy, el jugador dejó su lugar al representante, pero la gloria y ese legado están presentes.

                SEMANARIO EXTRA: ¿Qué te genera el ser parte de este grupo que hizo historia del básquet argentino?

                JUAN PEDRO GUTIERREZ: Ahora soy más consciente que antes. Es difícil tomar perspectiva mientras uno es parte del proceso. Creo que de grande uno aprende a disfrutar más del camino que de los objetivos que buscamos. Ahora, que lo veo desde afuera, soy un privilegiado y estoy orgulloso de haber podido compartir el día a día con esos monstruos enormes, no solo del deporte que yo amo o por lo que hacen dentro de una cancha, sino porque son personas que nos mostraron a todos cual es el camino para ir para adelante en cualquier cosa que nos propongamos. Me parece que dentro de la historia de Argentina no hay nada parecido en cuanto a resultados. Un mensaje que se bajó hacia muchísima gente cargado de un montón de cosas positivas. Realmente un privilegio el haber sido parte de eso.

                SE: Como ocurrió con otras disciplinas que tuvieron  deportistas que se destacaron y ayudaron a fomentar esa actividad en los chicos. Ustedes lo lograron con el básquet. ¿Hoy eso se mantiene?

                JPG: Yo creo que sí, que es algo palpable. Y para serte sincero y no caer en demagogia, te diría que esa es la verdadera victoria, conseguir que más gente se sume al deporte que vos estas practicando. Por ejemplo la “peque” (Paula) Paretto, que consiguió cosas grandiosas. Pero si ella logró que algunos se interesaran por practicar judo en un país donde ese deporte tiene pocos seguidores, esa es su verdadera victoria, lograr más adeptos a su deporte. Y creo que la base del básquet creció muchísimo gracias a un montón de chicos que vieron a estos monstruos por la tele y se sintieron más cerca. Como me pasó a mí que comencé a jugar al básquet en Atlético en el 89/90 después de ver el Mundial que se jugó en Argentina y me dieron ganas. O sea, fue por eso. Si logramos que más chicos jueguen básquet que, obviamente no va a ser toda responsabilidad de Ginobili jugando en San Antonio, sino que todos los que estamos en los diferentes niveles del básquet tenemos que hacer lo suficiente para que cada vez más chicos lo practiquen en sus clubes.

                SE: Cuando lo ves a Manu Ginobili aun en una cancha, y sabiendo que son bastante cercanos, ¿qué te genera?

                JPG: Me genera una admiración sin límites. De hecho, algunos amigos me reclaman que yo no me relajo cada vez nos encontramos o compartimos algunas vacaciones o viajes, porque él te hace sentir muy cómodo pero para mí es muy difícil dejar de lado la admiración que siento por él. Y obviamente todos los días nos sorprende con algo a los cuarenta años y es lo que genera. Y por eso hay tanta gente que lo sigue y los disfruta.

                Retirado hace casi dos años por una lesión traicionera, el “Oso” hoy sigue vinculado al básquet pero desde otro lugar, el de representante: “Creo que es seguir en la actividad del otro lado de la cancha, pero es estar del lado del jugador. Uno puede continuar como dirigente, periodista, pero ser representante es estar del mismo lado del jugador y ayudar a deportistas y entrenadores a que tengan la mejor carrera posible, aplicando la experiencia de uno.

                SE: Imagino que son muy importantes los consejos tuyos como ex jugador…

                JPG: Es que hoy es mi mayor valor o mi único valor como representante, porque para ser totalmente honesto, yo estoy empezando de vuelta, iniciando un camino totalmente nuevo para mí. Lo único que yo sé es sobre jugar al básquet y la vida de un jugador, y eso es todo lo que yo le puedo explicar a un jugador, porque todo lo demás lo tengo que aprender como cualquier persona que se inicia en una nueva actividad.

                SE: ¿La cadera cómo anda?

                JPG: Impecable, por suerte. Sin dolores, entrenando mucho, yendo todos los días al gimnasio o a la pileta, más que nada para tratar de bajar la panza que no para de crecer (Risas)

                Hay un sueño que aun retumba en el gimnasio Báncora. La familia del básquet lo atesora. Cuando puede, muy sutilmente, lo fogonea. Y la pregunta, el sabe, tiene que hacerse.        

                SE: ¿Cabe alguna posibilidad de verte alguna vez con la camiseta de Atlético?

                JPG:(risas..Muchas)..El asedio no cesa…hay muy pocas posibilidades, pero no por falta de ganas. Yo por mi jugaría, pero lo cierto es que me da mucho miedo por mi integridad física y por otras cosas que considero importantes valorarlas como el trabajo que hacen día a día los chicos que están en el equipo y que uno obviamente desde la distancia no puede acompañar. Además, no creo que dé el nivel (risas)

                SE: Si pudieras revivir un partido de tu carrera… ¿cuál sería?

                JPG: A mí me gusta recordar un amistoso, un Argentina-Brasil que disputamos acá en Buenos Aires. Lo disfruté muchísimo, mas allá de que jugué bien, hice un buen partido y aporté bastante para el equipo, pero fue muy lindo jugar en una Selección plagada de estrellas, con los mejores jugadores nuestros, Scola, Prigioni, Ginobili, con todos, contra la mejor selección de Brasil de los últimos años. Jugar en casa, y que se dio un partido cerrado y que ganamos. No jugamos muchos amistosos de local. Me acuerdo de ese por lo que yo viví, pero también fue muy lindo el torneo de Mar del Plata 2011, y ni hablar que lo que más me gustó vivir fueron los Juegos Olímpicos, así que si pudiera volver a vivir un partido sería cualquiera de los Juegos Olímpicos.

                SE: ¿A quién ves en tu puesto? ¿quién sería tu heredero?

                JPG: No me considero digno de tener un heredero, pero a un jugador que sigo y aprecio es a Marcos D’Elia, creo que tiene mucho para aportar a la selección argentina.

                Se lo nota relajado, disfrutando esta nueva etapa en su rol de representante. Fue él quien recomendó a Agustín Ponissi como DT del básquet de Atlético. El crecimiento de este deporte en el último año en 9 de Julio reafirma su elección. Es, sin dudas,  la máxima figura del básquet local. Y el “Oso” sabe lo que eso significa: “Es un placer ser embajador de mi club y mi ciudad en donde me toque ir y contar todo lo lindo que me pasó en el club. Yo viví cosas muy lindas y si bien hoy el mundo cambió un montón y hoy es difícil acercar a la familia y a los chicos a los clubes,  eso ya va a cambiar y los clubes tienen que estar preparados”.