Fracaso argentino/chileno: China, Rusia y Noruega vienen por el kril

Fracaso del intento de 22 países por frenar la depredación del kril en el Océano Antártico. Resulta que la Antártida es un territorio protegido pero las aguas australes no lo son. China, Rusia y Noruega bloquearon el proyecto de crear una gran reserva marina. Quedaron frustrados los trabajos de delegaciones como las de Chile y Argentina que, según Greenpeace, resultaban una “propuesta sólida para crear un área marina protegida en la península Antártica”.

Luego de 2 semanas de reuniones en Hobart (Tasmania, Australia), en las que delegaciones de 25 países discutieron si era posible crear o no una gran reserva en la Antártida, ese territorio no tendrá el área marina más grande del planeta porque China, Rusia y Noruega rechazaron la oferta de 22 gobiernos, y sólo se podía definir por consenso.

La Comisión del Océano Antártico (CCAMLR, por sus siglas en inglés), quería que se protegieran 1,8 millón de Km2 de océano.

La Antártida es un territorio protegido pero las aguas australes no lo son.La comunidad científica se encuentra muy preocupado por la pesca del kril, un camarón rico en omega 3 muy demandado por la farmacología, fuente de alimento para varias especies.

En el Océano Antártico, el kril antártico es una biomasa estimada de alrededor de 379 millones de toneladas, de la cual más de la mitad es consumida por ballenas barbadas, focas, pingüinos, calamares y peces cada año.

La mayoría de las especies de krils realizan grandes migraciones verticales diarias, lo que proporciona alimento a los depredadores cerca de la superficie por la noche y en aguas más profundas durante el día.

En verdad, se trataba de crear 3 nuevas áreas marinas protegidas, una iniciativa de Alemania que contaba con el apoyo de la Unión Europea, cerrando un área de 1,8 millón de Km2 donde no podrían ingresar los barcos pesqueros industriales.

Frida Bengtsson, delegada de Greenpeace en la cumbre, lo lamentó: “Se ha perdido una oportunidad histórica para resguardar la biodiversidad”.

La desprotección de la zona propuesta como santuario supone que cualquier industria extractiva (pesquera, petrolera y/o minera), pueda saquear el hogar de las especies marinas de la región, dejando sin alimento a los pingüinos, ballenas y focas, los cuales ya están expuestos a los efectos del cambio climático.

“Durante 2009, la CCRVMA acordó un mandato para crear una red de santuarios, pero desde entonces parece que sus esfuerzos diplomáticos apuestan a la expansión de la pesca y no a la conservación del océano”, agregó un comunicado firmado por Estefanía González, coordinadora de la campaña de Greenpeace por la protección de la Antártida.

La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) es un acuerdo internacional celebrado en Canberra, Australia en 1980, y que entró en vigor en 1982 como parte del Sistema del Tratado Antártico.

La CCRVMA se encarga de regular la pesca de las especies del océano Austral, especialmente merluza negra, centolla y kril. Este organismo está conformado por 25 países miembros y todas las decisiones se adoptan por unanimidad.

Quedaron frustrados los trabajos de delegaciones como las de Chile y Argentina que, según Greenpeace, resultaban una “propuesta sólida para crear un área marina protegida en la península Antártica”.

Según Greenpeace, un paso positivo fue la aprobación de la protección de los pequeños ecosistemas marinos vulnerables identificados durante la más reciente expedición a la Antártida.

Sin embargo, China y Rusia intentaron dilatar las discusiones y obstruyeron todas las oportunidades de discusión. Noruega, por su parte, votó en contra a su manera: propuso dividir el área en 2.

La asesora política de Greenpeace, Laura Mellers, ha criticado la contradicción de China porque el gobierno de Beijing a su vez se ufana de ser un líder ambiental y buscar un mundo con un futuro compartido para la humanidad. “China, al contrario, ha obstruido todas las oportunidades para cooperar y crear la mayor área marina protegida del mundo”, ha criticado.

Respecto a Noruega, ha denunciado que a pesar de estar de acuerdo con la propuesta general, luego decidió presentar su propia propuesta.

En cuanto a Rusia, tampoco actuó de buen fe: en 2016 acordó proteger el Mar de Ros, pero desde entonces sólo ha perseguido los intereses de la pesca industrial al tiempo que ha impedido a la comisión cumplir con su mandato de crear una red de santuarios en el Océano Antártico.

En septiembre, los gobiernos de la ONU iniciaron negociaciones hacia un Tratado Global del Océano que abarcaría todos los océanos más allá de las fronteras nacionales. Las negociaciones podrían concluir en 2020 con un marco para la creación de una red de santuarios. ¿Podrá prosperar?

La Antártida (“Terra Australis” o “la Tierra Desconocida del Sur“) es el continente más austral de la Tierra, ubicado casi enteramente al sur del círculo polar antártico, rodeado por el océano Antártico.

Con 14 millones de km2, es el 4to. continente más grande después de Asia, América y África. Es casi 2 veces el tamaño de Oceanía.

Alrededor del 98% de la Antártida está cubierta de hielo, que tiene un promedio de 1,9 km de espesor. Es un desierto, con precipitaciones anuales de apenas 200 mm en la zona costera y mucho menos tierra adentro, y donde residen entre 1.000 y 5.000 personas durante todo el año en diferentes bases y centros de investigación.

En la Antártida hay muchos tipos de algas, bacterias, hongos, plantas, protistas, y ácaros, nematodos, pingüinos, pinnípedos y tardígrados. La vegetación que se presenta en algunas zonas reducidas, es la tundra.

La Antártida fue avistada por primera vez en 1820 por los exploradores rusos Fabian Gottlieb von Bellingshausen y Mijaíl Lázarev, en el Vostok y Mirny. Ellos descubrieron la barrera de hielo Fimbul.

Pero el continente permaneció abandonado casi todo el siglo 19 a causa de su ambiente hostil y el acceso difícil. En 1895, un grupo noruego realizó el 1er. desembarco confirmado.

La Antártida es un condominio que se rige por el Tratado Antártico: 12 países lo firmaron en 1959 y treinta y 8 más lo han firmado desde entonces. El texto prohíbe las actividades militares y la extracción de minerales, las explosiones nucleares y la eliminación de residuos nucleares, con un compromiso de protección de la ecozona en el continente.

7 de los países mantienen reclamos sobre sectores del territorio antártico. El Tratado congeló los litigios mientras esté en vigencia. El Tratado menciona las reivindicaciones pero no las reconoce ni las rechaza.

Australia, Nueva Zelanda, el Reino Unido, Noruega, y Francia se reconocen mutuamente sus reclamos antárticos.

Argentina y Chile también se reconocen mutuamente derechos antárticos, sin establecer el límite común y denominan al conjunto de sus territorios antárticos como Antártida Sudamericana.

Brasil reservó “los derechos a proteger sus intereses directos y sustanciales en la Antártida”.

Perú hizo una “reserva de sus derechos de territorio amparándose en el principio de defrontación e influencia antártica en su clima, ecología y biología marina, aduciendo, además continuidad geológica y vínculos históricos”.

Uruguay reservó “los derechos que le correspondan en la Antártida de acuerdo con el Derecho Internacional”.

Ecuador hizo una “reserva sus derechos basandose en la teoría de defrontación o enfrentación”.

La masa de tierra de la Antártida está protegida, pero el océano que la rodea no. La pesca del kril provoca codicia.

La pesquería está bien regulada, pero la creación del santuario hubiese supuesto acotar este tipo de actividades.

El kril tiene un comportamiento gregario, se agrupa en enormes cardúmenes que se extienden a lo largo de kilómetros: así es una especie idónea para su explotación comercial.

Se pesca comercialmente en el océano Antártico y en las aguas en torno Japón. La mayor parte de las capturas proviene del Mar del Scotia.

El kril es una fuente de alimento para humanos y animales domésticos desde el siglo 19, y posiblemente antes en Japón, donde se lo conocía como okiami. Su pesca a gran escala se desarrolló desde fines de la década de 1960. Históricamente, las naciones con mayor volumen de captura de kril fueron Japón y la exUnión Soviética hoy Rusia y Ucrania.

El kril es una fuente rica en proteínas y ácidos grasos omega-3, por lo que está incrementándose su explotación para el consumo humano, alimento para el ganado y alimento para mascotas.

La pesca alcanzó su punto máximo en 1983 (528.000 toneladas sólo en el océano Antártico, y se decidió una regulación para impedir la sobrepesca).

En 1993,

** Rusia dejó temporalmente de pescar kril, y 
** la Convención para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) estableció unos cupos máximos de captura en torno a los 5,6 millones de toneladas.

En 2014 Japón y Rusia ya no se dedicaban a la pesca del krill, pero otros países sí. Las mayores capturas fueron de Noruega, con 165.899 toneladas (58% del total); Corea del Sur, con 55.414 toneladas; y China, con 54.303 tn. (10%).

(Urgente 24)