Fiestas patronales del santuario de Fátima

La comunidad católica celebró a la Virgen manifestándose en defensa por la Vida.

Como todos los años se realizó el domingo 13 de mayo pasado las celebraciones por las apariciones de la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos, patrona de nuestra diócesis.

Este año tuvo la particularidad que comenzó con un colorido rosario en la plaza Italia pidiendo  especialmente por los países en guerra y proclamándose una vez más en defensa por la vida y adhiriendo a la campaña nacional “Toda vida Vale”.  De este modo se unió en oración al resto del continente, desde Alaska hasta la Patagonia,  que de diferentes maneras pidió ese día, en que se cumplió los 101 años de la aparición de la Virgen a los pastorcitos para que interceda para obtener la paz en el mundo y el fin de la guerra.

Al finalizar el rosario, en el que participaron todos los grupos católicos de la ciudad, se celebró en el santuario la solemne misa presidida por el obispo diocesano, Monseñor Ariel Torrado Mosconi.

Allí el prelado hizo un claro llamado a los católicos a “tener el corazón en el cielo pero con los pies bien puestos en la tierra para estar atentos a las necesidades de los demás”. “Como católicos debemos mirar para el cielo, mirar para adentro y mirar para abajo- enumeró -.  Mirar al cielo para despegarnos de las cosas materiales y temporales y de nuestras  preocupaciones cotidianas. Porque allí está la meta de de nuestra vida. También debemos mirarnos hacia adentro para sentirla experiencia de Dios y alejarnos del mundo actual que nos  empuja hacia el afuera, hacia las apariencias y hacia el qué dirán…Mirar para arriba y para adentro nos tiene que llevar a mirar para abajo porque un católico tampoco no puede desentenderse de las realidades temporales”.

Durante su homilía se pronunció también a favor de todas las manifestaciones de la vida. “Tenemos que comprometernos a cuidar la vida en todas las etapas y en todas las circunstancias”- remarcó-. No debemos mirar con un sesgo ideológico o como partidismo político. Debemos defender todas sus manifestaciones: los niños por nacer es una de ellas…Pero también son los jóvenes, los adultos, los enfermos, los discapacitados, las personas que se encuentran solas…Nuestro sí a la vida tiene que ser creativo e integral”.

Luego de la celebración eucarística renovaron las promesas los dirigentes del grupo scouts Nuestra Señora de Fátima, se entregó previa bendición el pañuelo scouter a David Hernández, símbolo de haber avanzado un grado más dentro del movimiento.

Posteriormente el obispo diocesano impartió la bendición a estampas de la Virgen de Fátima que fueron distribuidas previamente a los presentes y convocó a levantar las llaves de los hogares y de los automóviles para invocar a ella también su protección.

Por último, anunció que comenzará una nueva etapa del santuario. Las obras consisten en levantar el campanario (cuya estructura ya muestra un claro avance); construir alrededor del jardín un claustro y baños para discapacitados y peregrinos en general.