Estilo Ninja

Luis Bianco, instructor de Ninjutsu. Desde hace un año enseña esta milenaria disciplina militar del Japón Imperial  en 9 de Julio. Una experiencia personal enfocada en el cuerpo, en la mente y en la que la edad nunca es un límite.

Por  Juan Manuel Jara

Hace poco más de un año, Luis Bianco se instalo en 9 de Julio con un norte definido: enseñar  Ninjitsu, transmitir sus conocimientos a quien quisiera aprender esta disciplina. Y a raíz de una entrevista que, por entonces, le hice para el programa UN PLAN PERFECTO (Fm Forty 106.9) y para este medio, lo conocí y termine adentrándome en el mundo del Ninjutsu con el propósito inicial de compartir una actividad más con mi hijo menor. Hoy, un año después, a punto de rendir examen para el primer cinturón, tengo la satisfacción de, no solo haber cumplido el motivo inicial, sino el placer de descubrir una disciplina interesante y completa, junto a  un grupo heterogéneo que, dos veces a la semana, transforma al rancho Las Nazarenas en un Dojo en donde el Sensei (Maestro/Instructor) Bianco imparte sus enseñanzas.

Grupo Heterogéneo, digo, porque somos  unos 12/15 padawans (aprendices) que van desde pasaditos los cincuenta hasta los diez anos, incluida una mujer. Porque es una disciplina abierta, a la cual se la puede conocer en cualquier momento de la vida.

Arte si, Deporte no

El Ninjitsu o Ninjutsu (ambas correctas) es una disciplina milenaria de Japón Imperial. Un método de entrenamiento militar en técnicas de lo que hoy serían “operaciones especiales” (asesinatos, sabotajes, infiltración, etc.). En el siglo XX, se transformó en un sistema de defensa personal, pero imbuido de una filosofía de vida que trabaja sobre la trilogía cuerpo-mente-espíritu. El  Sensei Bianco no se cansa de aclarar que no es un deporte. No hay competencia como en otras artes marciales (Judo, Te-kwon-do). Y el  hoy ser considerado un arte marcial es algo que seguramente enojaría a aquellos ninjas, porque “siempre fue un sistema de entrenamiento militar diseñado para resolver un conflicto social en una época muy complicada y en una nación que fue de por sí guerrera”. En la etimología del nombre esta explicada su esencia: dos ideogramas, NIN, que significa resistencia, prevalecer, ocultamiento, y JUTSU, que es arte o sistema. En definitiva, es un compendio de los mejores sistemas de lucha nacido para  una época en la que había que prevalecer  a cualquier precio. Los ninjas aprovechaban todo. Se nutrían de los conocimientos de otras civilizaciones.

Una clase se compone de una parte física, técnicas de defensa y ataque, manejo de algunas armas (se agregan de acuerdo al nivel, pero al comienzo se centra en el famoso nunchaku y el han-bo,  un palo de unos 90 cm. Además de posturas y formas que al principio parecen algo complicadas pero que con el correr de las clases, de los meses, uno se da cuenta de que, en mayor o menor medida, todo fluye naturalmente y así va saliendo, casi sin esfuerzo.       

Sensei

Luis Bianco es una de esas personas a las que la vocación por algo (sea un trabajo o una disciplina) le llego de chico, causalmente, no casualmente. Atraído desde que tiene memoria por las artes marciales, a los trece probó con el Kung Fu. Como no terminaba de llenarlo intento  con  Karate. En cuatro  años ya era Instructor  porque, según cuenta, entrenaba “hasta almorzando”.

Un día cualquiera, caminando por  La Plata, el afiche de una película capto su atención: “Ninja 2”. Había un encapuchado con armas que él había utilizado en sus clases de Karate. Ahí supo lo que era un ninja. Y fue entonces que descubrió el Ninjutsu.  Después de unos años de aprendizaje, hoy es Quinto Dan y Sensei (instructor).

  Ya afianzado en nuestra ciudad, cada lunes y miércoles por la noche, convierte a Las Nazarenas en su Takashiro Dojo, su escuela, su propio estilo, forjado en  lo mejor de cada escuela en la que se formo. Hoy es el ámbito en donde transmite sus enseñanzas a los padawans. A partir de los ocho años es la edad ideal para comenzar con el ninjitsu, pero  que no hay límite de edad para practicarlo (cosa que doy fe!).

También es muy apropiado para las mujeres, no solo como método de defensa personal, sino porque está físicamente más preparada que el hombre, es mas ágil.  Bianco explica que “el organismo femenino posee más terminaciones nerviosas, eso lo hace más sensible,  no más débil.  Por eso, es más apta para entrenamientos que no solo involucran el aspecto físico”. Y claro, también hubo mujeres ninja. Y eran buenas, o sea,  letales. Eran las encargadas de  preparar las bombas de humo, los venenos, los antídotos, tenían muchos conocimientos de farmacología, de medicina, química, y hasta de astronomía.

Buena salud física y mental

La voluntad y la constancia son dos virtudes necesarias para poder avanzar en la escala de cinturones que tiene el NInjutsu. Van del blanco al negro, con seis de color entre ellos. Hace falta entre cuatro a seis años para llegar al cinturón negro. Pero también es justo marcar que es el alumno el que decide si quiere ir o no por un  cinturón. No es obligatorio, y el curso, el entrenamiento se puede completar igual.

Pero el ninjitsu es mucho más que eso. El Sensei  Bianco espera que nunca alguno de sus alumnos tenga que poner en práctica las técnicas y sus enseñanzas porque, con los años, se dio cuenta que lo más importante no es que sea  un sistema de lucha, sino que “nos permite llegar a la vejez con un buen estado de saludo físico y metal. Porque combina lo físico con lo espiritual. Aquel que alguna vez práctico algún arte marcial sabe que, en general, al comienzo de cada clase hay un momento de meditación que predispone para lo que viene, y al final otro que es un repaso final de lo visto en la clase. Bueno, eso también está en el ninjitsu”.

Bueno para el cuerpo, para la cabeza, y también para el espíritu. Con múltiples posibilidades de desarrollo y una sensación de balance que solo se explica con el transcurrir de las clases. Además de la necesaria complementación de las técnicas y formas que uno puede hacer diariamente por sí mismo. Es un sistema de organización para ayudar a la persona a desenvolverse en la vida. Esto también le gusta recalcar al Sensei. Y además la disciplina se adapta a la edad o al momento de la vida en el que el alumno la descubra y practique. Y fundamental, la conexión con su Maestro. La empatía y sentido de pertenencia al grupo, que transmite en este caso Luis Bianco a nosotros, los jóvenes y “no tan jóvenes” padawans o aprendices de ninjutsu. Se los recomiendo.