ESTACIONAMIENTO MEDIDO

Pagar más o caminar más… algo habrá que hacer.

Desde hace poco más de un año, el 4 de enero de 2017, el valor del estacionamiento medido en el radio céntrico de nuestra ciudad tiene un valor de $ 10.

Pasó apenas un calendario desde el momento en que se instrumentó este valor, de acuerdo a lo que marcaba la aprobación de la Ordenanza Fiscal e Impositiva de aquel ejercicio, pero sin embargo, la realidad es totalmente distinta.

Por un lado estos 10 pesos ya no valen absolutamente nada, y por el otro, parece cada vez más lejana la posibilidad de la que se hablaba en el inicio de 2017, con la instrumentación del nuevo sistema de estacionamiento medido, conforme rige en otras ciudades, donde el pago se efectúa mediante el uso de celulares inteligentes, o bien mediante terminales que pueden poseer los inspectores de tránsito o kioscos ubicados en la zona abarcada por el establecimiento.

Parece estar muy lejana la posibilidad de instrumentación efectiva de ese nuevo sistema, o al menos, nada se ha hablado al respecto.

Curiosamente han pasado meses atrás dos campañas políticas (PASO y elecciones generales) y el discurso de ninguno de los candidatos locales fue capaz de incluir este tema en una agenda que pareció, al igual que en el orden nacional, solamente estar marcada por “la grieta”.

Así dadas las cosas también parece muy lejano y desactualizado el valor de $ 5 la hora del que se hablaba en aquel enero de 2017, ya que con la inflación que pasó por nuestras cabezas (literalmente), este monto debería ser hoy mucho mayor.

Lo cierto es que más allá de todo tipo de especulaciones y/o posibilidades, se impone de manera urgente la necesidad de hacer algo respecto del estacionamiento en el radio céntrico de la ciudad.

Uno bien podía pensar que el problema podría pasar desapercibido en estos meses de verano, sin actividad escolar, pero la realidad indica que el mismo no se ha descomprimido.

El horario pico –entre las 9 y 12 hs.- resulta verdaderamente imposible por varias cuestiones. En primera instancia porque el radio medido es muy pequeño para la cantidad de vehículos que conforman el parque automotor local –la última actualización data de más de 5 años a la fecha-; por otra parte, los alrededores del mismo se ven saturados rápidamente por quienes trabajan en el centro de la ciudad, llegan temprano al mismo, y dejan descansar sus autos largas 4 o 6 horas, haciendo que los espacios disponibles sean aún más escasos.

Caminar sería la solución. Pero está bien arraigada en la sociedad argentina la costumbre de la comodidad, y contra ello es difícil luchar, por lo que la imposición de nuevos aranceles un poco más actualizados y un radio de injerencia más amplio es una necesidad urgente.

Resulta inadmisible que una ciudad progresista como 9 de Julio no logre dar un paso en este sentido.

Pero claro, también es evidente que se trata de una medida poco “amigable”, ya que estamos hablando de una erogación más, en tiempo donde los aumentos se han hecho moneda corriente, y por ende, lo que podría ser una solución; es decir, si quiere comodidad, páguela; no dejaría de tener un costo político que es difícil de asumir.

Para ir más lejos, y en pos del ordenamiento que el sistema requiere, algunos vecinos han hecho un aporte interesante a este cronista a la hora de recabar opiniones que sustentaran la redacción de la nota.

Entre las a favor y en contra, que nada aportaron más allá de lo sabido, ha resultado una alternativa a evaluar lo que han mencionado personas mayores de edad que poseen alguna dificultad para movilizarse.

Los mismos sugieren al menos dos espacios libres por cuadra para ser utilizados por los mismos y estacionar tranquilamente, evitando que deban hacer largas caminatas para efectuar una compra o un trámite; en una suerte de actitud solidaria de la comunidad hacia ellos.

Finalmente, y en pos del orden requerido, no deben dejar de ser discutidas instancias tales como el estacionamiento a 45 grados sobre la Plaza y la posibilidad del destino de algunos nuevos sectores de los mismos para el estacionamiento de motos, que a veces, junto a las aceras comunes, reducen los espacios vehiculares; y si bien la ecuación es la misma, la maniobrabilidad de los automotores al estacionar y salir del referido espacio a 45 grados no es la mejor en comparación con la de las motos.

Se suma además aquella revisión propuesta años atrás por la gestión comunal anterior de un retorno a la mano única en las principales avenidas de la ciudad (Mitre y San Martín), a la hora de buscar alternativas para “hacer crecer el centro”, que verdaderamente no se extiende desde hace décadas, sin que ni siquiera al sector empresarial se lo vea preocupado al respecto.

Estas cuestiones, tanto como la del estacionamiento, bien podrían ser tema de interesante discusión en el HCD, que próximamente abrirá su agenda de 2018.

Tirar las cartas y las opiniones sobre la mesa sería lo más saludable que podría pasarnos como sociedad para solucionar estos pequeños problemas cotidianos que nos ponen ante la necesidad de hacer algo: pagar más o caminar más.