Entrevista exclusiva

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Leo Sbaraglia

Mano a mano con Leo Sbaraglia: “El personaje es una fusión entre uno y lo que está escrito”  . Dicen que el psicoanálisis y el cine comparten un lenguaje parecido. Ver una película es similar a lo que ocurre en una sesión analítica: el sujeto se vivencia fuera del mundo y de los tiempos reales, se instala en un lugar donde historias enteras pueden pasar en cuestión de minutos.

Esta similitud entre uno y otro se da, tal vez, porque ambos nacieron al mismo tiempo. En 1895 los hermanos Lumière se fascinaron con las movedizas y abruptas imágenes silenciosas vertidas a la pantalla por su primitivo aparato cinematográfico. Ese mismo año, Sigmund Freud y Joseph Breuer publican el primer libro psicoanalítico.

Pero este artículo no tratará ni de uno ni de otro en sí, sino de aquellos que, por los caminos de la vida, los encauses del destino o como quieran llamarlos, interpretan estos personajes, bajo un profesionalismo forjado, en una pantalla más avanzada que la que crearon los visionarios hermanosLumière.

Esta crónica narrará, en un mano a mano, la piel del actor más taquillero de los últimos tiempos, la historia de Leonardo Sbaraglia. Lo hará como si fuese su propia película y ael lo tendrá su personaje protagónico. Aquel Leo que, a pesar de su corta edad pero de amplia trayectoria, está próximo a consagrarse con un Oscar por la película argentina “Relatos Salvajes”, que fue dirigida por Damián Szifrón.

 

A DOS VOCES

Sentado en una de las dos mesas del mobiliario del  Restaurante del Gran Hotel Libertad de Nueve de Julio, a más de 265 km, de Buenos Aires, se encontraba el protagonista de esta historia.Se hallaba concentrado, con lentes puestos y observando detenidamente la figura del gallo llamado “Rey” reflejado en la pantalla de su celular. Tallaba hábilmente la estatuilla de este, como un eximio artesano y tal y como lo hace “Mateo”, su personaje del film “No te olvides de mí”, Opera Prima ganadora que lleva adelante la directora Fernanda Ramondo.Su estadía,será hasta el próximo 28 de febrero y con extensos horarios de rodaje en los pintorescos pueblos de Dudignac, La Niña, Patricios, French y Nueve de Julio, ciudad bonaerense cabecera del Partido en cuestión.

Allí, en sencillez y parsimoniay ante esa labor casi innata que aprendió como oficio para este film junto al artesano nuevejuliense Pedro, que vive en Av. Mitre y Rocca, juntos el binomio periodístico INFONUEVE – EXTRA nos dispusimos al diálogo para narrar no solamente sobre la película en cuestión, sino también para rodar por la propia vida de este increíble, amable y por momentos emocionado actorhollywodense que tiene más películas que años.

Lo hizo a pocos días de terminar “No te olvides de mí”, producida por Daniel Gagliano y que se estrenará para el 2016.Luego y con agenda casi completa seguirá con la grabación de sus próximos protagónicos en “Sangre en la boca”, de Hernán Belón, “Los que aman odian”, de Bioy Casares y Silvina Ocampo y de “Los inmortales”.

 

CLAVE DE SOL

Un Sbaraglia que pasea como un nuevejuliense más por las callecitas de esta “Ciudad de las Rotonditas”, que no se privó de comprar y probar un helado en el clásico Portals de Av. Mitre y Libertad,  que nise prohibió de cantar a capela el “Ave María” como el gran coreuta en la Iglesia “Nuestra Señora de la Asunción” de la localidad de French y mucho menos interpretarcomo el mejor soprano y junto al destacado actornuevejuliense, Horacio Filoni algunos pasajes de “La novicia rebelde” mientras saboreaban el majestuoso catering de colita de cuadril, varias ensaladas y fideos al pesto que cariñosamente prepararon y sirvieron Jonathan, Ximena y Agostina, mientras todos el equipo y actores almorzaban juntos en las instalaciones del Salón del Club Atlético French.

 

INTACTO

Fue asi como este actor canceriano, nacido un 30 de junio, en el seno de una familia de artistas, tímidamente hincha de la banda roja, con una mirada límpida pero como observándolo todo a su paso, que relataba su historia como un Caballo Salvaje,que casi como un ticdeslizaba asiduamente su dedo índice por la comisura de su labio superior poblado de un incipiente bigote,  ante la atenta vista  de las periodistas locales.

Este actor con 30 años de carrerano dudó en asegurar que “el personaje es una fusión entre uno y lo que está escrito”, sino que ademásdijoclaramente que está donde está por el esfuerzo. “Toda la vida me he roto el alma”…Y en ese esfuerzo, probablemente, tuve un montón de errores, pero también grandes aciertos”.

Un Sbaraglia con buen humor, atento a la entrevista, a su entorno, que como un niño jugando dijo para romper el hielo, a modo de introducción y como el mejor locutor “Bienvenidos a Radio Arco Iris 93.7, Nueve de Julio”…

 

I-E:- ¿Ha hecho personajes de locutor?

LS: No.

I-E:- Pero sabemos que de periodista sí: “Bajamar, la costa del silencio”, una Miniserie de TV Argentina y estrenada en 1995…

LS: Tal cual, sí, hace 20 años. Era una miniserie de cuatro capítulos. El asistente de dirección eraFabianBielinski

 

I-E:- Ud. hacía de periodista que volvía recién recibido a un pueblo muy pequeño y que en el habían muchas intrigas, conspiraciones, muchos secretos e hipocresía… ¿En su estadía por las localidades sintió o vio algo similar?

LS: En primer lugar, no hubo ningún asesinato del que me haya enterado (sonríe). No hay playa. A Nueve de Julio le robaron el mar, eso es algo que se sabe. No, hasta ahora lo que recibimos fue calidez y la mejor onda de toda la gente. Es muy interesante este lugar porque es muy difícil encontrar y reproducir la época sobre todo en Argentina. En Europa los pueblitos están más conservados como en Italia, España y Alemania. Tenemos la suerte de poder filmar en estos pueblos cuadras, plazas e iglesias que están muy bien conservadas. Al mismo tiempo tienen una buena infraestructura para contener un equipo de filmación…

 

I-E:- En “No te Olvides de mí” no hay crímenes…

L.S:No. La película habla de las posibilidades de encontrarse, de encontrar lugares nuevos de uno, de encontrarse con otros, de la sorpresa del encuentro, y de un encuentro nuevo y de cómo eso nos modifica y nos puede modificar. Está contextualizada en 1930 y se desarrolla en condiciones muy duras porque habla de la situación de millones de personas que tuvieron que emigrar. Habla de condiciones muy penosas y de gente muy desamparada… Narra un mundo hostil, Esta es una característica interesante que tiene la película a nivel narrativo y estético: los personajes son curtidos, con una piel muy gorda, como con un cuero. Es muy interesante de ver y que el público acceda a eso…

 

I-E:- Cree que en Argentina falta reflejar este tipo de realidades en el cine….

L.S:En Argentina se hace el cine que se puede. Tenemos una industria que es muy importante a nivel calidad pero a nivel económico es muy precario. Cuando uno habla de una película “de época” los productores tienen miedo porque se sale de los presupuestos que se tienen. En este caso, si hubiese sido en Capital hubiese requerido mucho más vestuario, muchos más extras,mucha más producción. Lo bueno, es que es una película de época pero muy intimista, donde la casa de los personajes es un furgón del año ‘28.

 

I-E:- Su personaje es el de Mateo y Ud. tiene un abuelo que vivió la época de la guerra…¿Hay algo de el en el personaje?

L.S:Seguramente que hay algo de mi abuelo en Mateo porque es parte de mi historia.

 

I-E:- ¿Qué hay del actor y de Leo en cada uno de los personajes?

L.S:Cuando uno hace un personaje integra la experiencia personal de uno. Uno contiene y está lleno de cosas que ni siquiera recuerda o sabe que tiene. De pronto hay personajes que pueden, inevitablemente, que crean herramientas que iluminan parte de uno.

 

I-E:- O sea que la persona se refleja en el personaje…

L.S:Sí. Eso no lo tenía tan claro cuando era más joven. Pero a medida que vas creciendo te vas dando cuenta que los personajes son la posibilidad de expresarte, de construir metáforas dentro de uno… Los personajes uno los tiene que convertir en casi una necesidad para convertirlos en metáfora de uno y expresarse…

I-E:- La pregunta ahora es al revés: ¿qué queda del personaje en el actor?

L.S:Es un ida y vuelta. Cuando uno construye un personaje accede a un mundo que le es ajeno, que desconoce. Los personajes se alían con el actor. Son como la aleación de metales: un metal sos vos y otro el personaje. El personaje que termina construyéndose es una fusión entre esas dos posibilidades. Es la fundición entre uno y lo que está escrito. Cuando uno convivió mucho tiempo con un personaje es como una experiencia personal, como si hubieras hecho un viaje con él. Algo siempre te queda, es como una amistad y te quedan cosas de ese personaje dentro tuyo siempre.

 

I-E:- ¿Del personaje de Mateo le quedó algo o aun lo está tallando como esa estatuilla de madera que tenía en la mano?

L.S:Estoy en medio del lío…aun no lo sé (risas)…. Te darás cuenta de eso cuando termine la película.

 

I-E:- ¿Con cuál personaje se identificó más en toda su carrera?

L.S:No sé si hay personajes que te identificas más o menos, sino que quiero más. Muchas veces tiene que ver con el resultado final. Si hiciste un trabajo que a vos te encantó y el resultado es malo, hay algo que pierde sentido.

 

I-E:-¿Cómo analiza el resultado: en lo personal o en la respuesta del público?

L.S:Influyen las dos cosas. A veces la película puede ser mala pero la experiencia fue muy buena y te sirvió para aprender un montón de cosas, aunque te hayas equivocado inclusive como actor. Si hablás de Relatos Salvajes, para mí fue solo una experiencia de diez días pero la trascendencia fue absolutamente inesperada. Y eso hace que la gente revalore otros trabajos tuyos…

 

I-E:- ¿Haber dicho que no a Nueve Reinas fue una decisión mala o buena?

L.S:Seguramente fue mala pero no te vas a cortar las venas por eso…

 

I-E:- ¿Es importante para Ud. el rating televisivo?

Por suerte nunca participé en eso, nunca hice un programa que se midiera minuto a minuto. No es un tema que me interese particularmente. Lo último que hice en la tele fue “En terapia”, era un producto de calidad en la Televisión Pública y que no tuvo tanto éxito como si hubiese estado en el 13 ó en el 11. Aparecen cosas interesantes en esa especie de pulsómetro con el público pero en particular, a mí no me interesa trabajar de esa manera.

 

I-E: Ud. dice que Relatos Salvajes superó sus expectativas. Hubo alguna que provocara el efecto contrario: qué haya dicho qué buen producto y que no haya tenido el reconocimiento que esperaba?

L.S:Casi todas…  En terapia, por ejemplo, para mí tendría que haber tenido 30 puntos de rating. Todas las películas que uno hace en Argentina son muy difíciles que tengan éxitos por las condiciones que están dadas, por la distribución y la exhibición. Es difícil que se estrene, que tenga un buen lanzamiento y que la inversión en publicidad sea muy grande. Aún así el negocio de los exhibidores es absolutamente ajeno a la calidad de las películas y en general apuestan a cosas más seguras que vienen de EE.UU. y  que garanticen réditos a las compañías o a sus centrales americanas o australianas.

 

I-E:- ¿Cómo ve al público argentino?

L.S:Es muy lindo. Es bastante culto. Pero muchas veces ni se entera de las películas que existen por las condiciones reales: porque no tienen el aparato publicitario o el dinero…Hay muchas cosas…

 

I-E:- ¿Qué opina sobre los premios?

L.S:Siéndote realista no creo mucho. Son parte de esa misma construcción, son como lugares políticas o parte de una política de lobby donde a veces la arbitrariedad se impone. En general las películas que más ganan más premios son los que tienen más aparato.

 

I-E:- ¿Le gustaría dirigir? ¿Le gustaría realizar una película sobre la historia de su abuelo?

Sí. Pero sería una súper producción porque es una historia de la guerra, sería un lío bárbaro.

 

I-E:- Sería más para Hollywood…

L.S:Sí, exactamente. Me gustaría más bien una italiana o europea, o una con coproducción.

 

I-E:- ¿También canta? Y muy bien …Lo hizo en la Capilla de French con el Ave María…

L.S:Estudio canto hace muchos años, siempre me gustó mucho la música y cantar. Quisiera tocar algún instrumento, pero no toco nada. Y es una sucursal que se me está abriendo… Cuando tenga que hacer de músico, quizás aprenda a tocar el piano.  Siempre quise ser músico de rock… (risas).. No, no pero mi hermano lo es y me encanta.

 

I-E:-  Tiene más películas que años…Qué hay de Leo en cada uno de sus personajes?

L.S:Uno  le presta a los personajes la propia experiencia. Siempre se ponen cosas de uno.

 

I-E:- ¿Se enamoró de algún personaje?

L.S:Siempre te enamorás de alguno.

 

I-E:- ¿De quién lo hizo?

L.S:De todos. Porque los personajes terminan siendo una necesidad…

 

I-E:- ¿Cuesta despegarse?

L.S:No te despegás. Forman parte de uno, no hace falta despegarse, no hay ninguna obligación. Son la excusa para iluminar algo de uno, y para darle voz a algo de uno que estaba escondido, tapado…

 

I-E:-¿Qué significa el cine nacional en su vida?

L.S:Me gusta mucho el cine argentino y le tengo mucho respeto. Se hacen cosas muy buenas y bastantes diversas. Está pasando por un buen momento y se refleja con lo que está sucediendo con Relatos Salvajes, que es la consecuencia de un proceso histórico del cine argentino yque no nace de un repollo. Es parte de un fenómeno que lleva muchos años, más de 15, de mucho cambio, mucho crecimiento, mucha diversidad y calidad.

 

I-E:- ¿Cuando Ud. leyó el guión de “No te olvides de mi” se comprometió a ser Mateo?

L.S:Cuando lo leí, hace más de seis o siete años, me emocionó mucho sin saber por qué. Lo leí y me conmovió muchísimo. Tiene que ver con el encuentro y está apoyado en la solidaridad. Si la película, de alguna manera, a través de una historia tan íntima, de relación entre tres personas prácticamente, es como si tuviese la capacidad de hablar también de la historia. A través de esas relaciones micro, habla de un tipo que es anarquista y que tiene una mirada particular del mundo. Tiene muy buen corazón, es un tipo muy noble y con una gran sensibilidad y no sabe bien cómo encauzar todo eso…Al mismo tiempo, te emociona porque son identidades que quieren destruirse. Es como si esa gente hubiese perdió la batalla, como si fuesen los derrotados…Y a uno le emociona porque tiene que volver a poner esas identidades en juego. Se habla más de Hitler y de los genocidas que de millones de personas que murieron pensando y soñando por un mundo mejor del que tenemos. Sobre todo a principios de siglo donde había valores tremendamente positivos, modernos, vanguardistas y en el que se mató a mucha gente en pos de un reestructuramiento capitalista que ha masacrado a millones de personas.

 

I-E: ¿Qué personaje le gustaría hacer y que todavía no hizo?

L.S:No tengo el sueño de un personaje en particular, todos los que me ofrecen tienen bastante complejidad y difíciles, que no tengo energía para pensar en otra cosa que en lo que estoy haciendo. No es que digo “quiero hacer Hamblet”… Me lo han ofrecido, pero si el director no es interesante, es mejor no hacerlo.

Me parece que con lo que uno elige y sueña es encontrarse con gente para construir cosas juntos, que tiene que ver con un trabajo en equipo y si uno no está bien acompañado, no sirve de nada. El director es una figura que me importa mucho y cada personaje es un mundo nuevo y que tiene su verdad, su propia lógica y hay que encontrarla.

 

I-E: ¿Cómo es ser famoso en la vida cotidiana y cómo se maneja la fama?

LS: Supongo que tiene que ver con los vínculos reales que uno tiene. Tengo una vida que es real, que tiene que ver con mis afectos, con mi familia, con mis amigos.

El tema por ahí pasa que cuando hay chicos muy jóvenes. Quizás les es más difícil manejarlo y si no estás bien rodeado y con los pies en la tierra pueden confundirte. Pero si tenes una vida real, con gente que te necesita y con responsabilidades reales ese es tu escenario. Hace 30 años que trabajo y he pasado por infinitas circunstancias en relación a este medio y por momentos hasta puede ser confuso. Esta es una profesión donde tenes que construir y hacer magia, como un terreno de la abstracción.

En relación a la fama, si uno tiene vínculos reales, no se te pianta el balero”.

 

I-E: ¿Si no hubiese sido actor qué seria?

L.S: Quizás dibujante, porque me gusta hacerlo y casi me anote en diseño gráfico. Seguramente algo que tenga que ver con lo artístico.

 

I-E: ¿Cómo la fotografía?… ¿Aquella que trata de expresar y reflejar en su cuenta de Instagran?

L.S: Si, si porque muestra y refleja. Es la primera vez que tengo una red social, no tengo otra. Es una manera de compartir, de expresarse y de buscarse.

 

 

I-E: ¿Qué hay y que quedó del Leo que se inició en Clave de Sol, que hoy está sentado en frente y a está haciendo “No te olvides de mi”?

LS: Mucho y nada. Me parece que la vida tan larga que uno vive muchas vidas, en una misma. Por eso la gente cree que uno se reencarno. Creo que en una vida, algo muere y sigue. Hay una identidad que va quedando en el camino, para que después nazca otra.

Lo queda es que en ese momento ya era un actor apasionado, lo que quería lo hacía y quería hacerlo muy bien, quizás demasiado bien. Tenía 17 años y quizás debía habérmelo tomado con sopa.

 

I-E Pero… finalmente si no lo hacia ¿Tal vez no hubiese llegado hasta donde llegó?

LS:Quizas… Toda mi vida me he roto el alma. Y en ese esfuerzo, probablemente, tuve un montón de errores, pero también grandes aciertos.

La vida es un constante aprendizaje y, a medida que voy creciendo, puedo verme cada vez mejor.

 

EN TERAPIA

Por último y como el telón de fondo que va bajándose lentamente luego de una gran actuación, sellada con los sonoros aplausos de un público emocionado y generoso de lo que vivió. Sin importar los tiempos que transcurrieron desde que Leo Sbaraglia se inició en el recordado programa televisivo argentino de “Clave de Sol”, esta cronista puede asegurarles que ni el actor más profesional resiste a ser “psicoanalizado”, mostrando todo los lados como la luna y más al relatar su propia historia. Una gran historia que, seguramente, algún día será filmada, producida, contada por un actor que encarnará su rol mediante un personaje, para todo el mundo y que será proyectada en una película de cine, el mismo cine que alguna vez crearon aquellos allá por 1865, aquellos visionarios hermanos Lumière.