Ente el campo y la Gondola

El precio de los alimentos es un tema cotidiano no solo en cada casa de familia, si no también en los medios de comunicación masivos.

Esta semana los panaderos  instalaron mesas con canastas y 5 mil kilos de pan que comenzaron a repartir gratuitamente a modo de visibilizar la preocupación por la escalada de precios.

Los comentarios entre los presentes  en la cola del reparto y de los medios capitalinos cubriendo la noticia  giraban una y otra vez alrededor de los productores agropecuarios como los responsables de la situación. Se mezclaban temas como las retenciones, los mal llamados agroquímicos (se denominan fitosanitarios, pero será tema de otra editorial) la oligarquía y las políticas de este y todos los gobiernos anteriores en una mezcla ensordecedora de incoherencias que nadie pudo aclarar.  Todo esto bajo la mirada atenta de los periodistas presentes que, micrófono y cámara en mano, parecían regocijarse ante la confusión de la cual sacaban provecho haciendo notas a troche y moche.

A la hora de buscar culpables, algo que a los argentinos nos encanta, el dedo acusador apuntaba con claridad hacia dos lugares, el gobierno y los productores, estos últimos son los que a mí me importan por eso vamos a tratar de aclarar un poco las cosas.

La Fundación FADA viene trabajando desde hace tiempo en clarificar la incidencia de la producción primaria en el precio final de los alimentos. En el mes de Mayo se publicaron los resultados del “Indicador de precios” para carne bovina, leche, queso cremoso y pan, analizando el recorrido de cada producto hasta llegar a la góndola.

 

La única manera de comprender lo que nos pasa y poder solucionarlo es teniendo la información real y el análisis posterior que no requiere conocimientos en macro economía ni en estadísticas, basta solo con sentido común. Nos vemos la semana que viene.