En el norte no tenemos un norte

(Por Huberto Bourlon / Productor Salteño)

No les voy a contar nada nuevo pero estas últimas semanas se aceleró la crisis cambiaria y pasó lo que todos en el campo teníamos miedo que pase, volvieron las retenciones. Ahora como economista podría ponerme a analizar cómo fue que llegamos hasta acá y tratar de hacer un poco de futurología, pero la verdad es que antes que nada soy un pequeño productor agrícola-ganadero a 1700 km. del puerto que encima justo este año decidió ponerse a producir hortalizas.

El campo en la provincia de Salta es una actividad dividida en varias economías regionales, somos ante todo productores de tabaco, caña de azúcar, hortalizas en invierno, poroto, ganadería, lechería, vid, especialities, aromaticas, limón, soja y cereales; como que soja una economía regional? se estarán preguntando, si la soja cuando uno está tan lejos del puerto y con un rinde histórico de  25 QQ. sirve para tener algo de ingresos en mayo y poder aguantar otras producciones que se comercializan de forma más lenta y con pagos diferidos, además de regular las hectáreas que van a poroto o especialities y evitar una sobre oferta de estos cultivos con su consiguiente baja del precio, esto la transforma en un componente vital de las otras producciones regionales.

Hecha esta pequeña introducción podemos dividir la producción de la provincia en dos grandes categorías, los productos de exportación y los destinados al mercado interno. Uno a priori pensaría que los productos de exportación se vieron muy favorecidos por la reciente devaluación y por lo pronto el impacto de los nuevos derechos de exportación debería ser ínfimo, el problema es que los costos son en dólares y ajustan automáticamente, salvo la mano de obra  pero no en todos tiene un gran incidencia. Un ejemplo diferente es el tabaco pero el aumento de los servicios lo compensan ampliamente y el aumento de costos de industrialización jugará para bajar el precio. La otra gran interrogante son los fletes, subirán lo mismo que la devaluación, se mantendrán atrasados, esto en gran medida dependerá de la cosecha en el sur y la disponibilidad de camiones. La única certeza es que los exportadores trasladará el total de los nuevos impuestos al productor.

Por otro lado los productos destinados al mercado interno como las hortalizas sus costos también son en dólares, con un alto componente de mano de obra que seguramente se verá encarecida por las paritarias y sus ventas en pesos atadas directamente a la demanda y oferta, en un escenario de baja de consumo salvo que ocurra algún incidente climático medio catastrófico es de esperar que los precios vayan a la baja, los costos suban y por ende se acoten las rentabilidades, de ocurrir una suba muy fuerte de precio no hay que olvidar que nuestra economía está abierta y puede entrar tomate de Brasil como ocurrió este año. Si hablamos de ganadería Salta es un importador de carne, pese al notable crecimiento de la producción estos últimos años, los altos fletes y las retenciones fueron un impulsor de la transformación de los granos en proteína, una buena se dirán, capaz, aunque dependerá mucho de la oferta de gordo en el sur cuyo precio bajará por las retenciones.

Por eso el titulo de esta nota hoy tenemos más dudas que certidumbres, un año para hacer muy bien los números, ser lo más eficiente posible y prender muchas velas para que no se manifieste el niño en la zona siendo optimistas frente a un escenario recesivo, con baja de precios y aumento de costos que golpeará aún más una región que ya viene golpeada hace mucho tiempo y donde los beneficios del plan belgrano todavía no son visibles.