El sector ganadero busca ganar protagonismo

ARGENTINA/ – Cows feed inside a cattle pen at a feedlot in Santa Lucia, some 200 km (124 miles) northeast of Buenos Aires, November 13, 2008. The image of thousands of animals kept in pens, eating balanced feed instead of grazing in green pastures famous in the Pampas, was unthinkable 10 years ago in Argentina. But plots for fattening cattle are experiencing a dizzying growth, and although they improved the efficiency of livestock production, many believe they are changing the flavor of the famous Argentine barbecue. Picture taken on November 13, 2008. REUTERS/Marcos Brindicci (ARGENTINA)

Las expectativas del sector ganadero argentino están por encima de las ecuaciones actuales. Este año anticipa que las vacas tomarán la pista, para alcanzar una mayor productividad. El analista ganadero Roberto Guercetti aseguró que la gran oportunidad de la actividad pecuaria de nuestro país va asociada al grado de responsabilidad de los productores, ya que en poco tiempo permitirá ver si se está gestando una verdadera consolidación del sistema.

Por ahora, este experto reconoce que el corral es el gran perdedor en el corto plazo, aunque a futuro se prepara para ser el protagonista de la carne.

-¿Cuál es el escenario actual de la ganadería este año?

-En un mundo demandante de proteínas, Argentina se encuentra en el lugar indicado y momento justo, con gran capacidad de producir de forma eficiente y sustentable. Podríamos decir que después de una década de retroceso y aislamiento, el potencial de rebote y consolidación es exponencial.

-¿Ya se puede hablar de un crecimiento firme y progresivo?

-Es probable. La ganadería tiene un amplio margen de crecimiento y en ese proceso genera un círculo virtuoso que involucra al agro en la producción primaria, la industria en el proceso de generar subproductos para la alimentación animal y nuevamente la industria en el proceso que va desde la faena hasta el consumidor. Mucho más aún si a esto le agregamos investigación y desarrollo.

-¿El productor entiende que para mejorar la productividad no basta sólo con aumentar el peso de su hacienda?

-Hay mucha información y profesionales que asesoran. Es obvio, que pensar en mayor productividad, no sólo significa aumentar el rodeo de madres, que tendrá crecimiento inercial atento a expectativas futuras y al precio actual del ternero que se mantiene sostenido, sino que es necesario mejorar la tasa de extracción en un 20 a 30 % y aumentar el peso de faena en el consumo interno entre 30 a 40 kilogramos por animal (pesados), lo cual significa entre un 10 a 15% de mayor oferta interna. Es decir, más vientres por hectárea, planificando pasturas, riego, utilizando forrajes conservados y una suplementación estratégica. El productor busca capacitación y está consciente que la ganadería de precisión está transitando ese camino de eficiencia que pasó hace unas décadas por la agricultura.

-¿Estamos en un momento clave para la ganadería?

-Sin dudas. Es la gran oportunidad de nuestro país para volver a jugar en primera. Demanda una responsabilidad mayor en los productores. En este marco, la apertura de mercados internacionales, liderados por China, obliga a pensar en duplicar la oferta de carne en el mediano plazo. Para eso, hay que realizar ajustes de alta importancia en toda la cadena productiva.

-¿Qué hace falta en este 2018?

-La ganadería necesita realizar inversiones en todos los frentes. La financiación será fundamental para el desarrollo, además del aporte que pueden y deben ofrecer las empresas privadas y entidades públicas en cuanto a transferencia de conocimientos hacia el productor. Hay nuevos compromisos que se generan por la certidumbre de la política internacional. Esto resuelve el 80% del problema que tenía el segmento, ya que sin exportación no hay proyecto posible. El 20% restante es trabajar tranqueras adentro.

-Mucho se habla de procesos. Se centraliza toda la importancia en la cría, la recría y el engorde. El feedlot como protagonista. ¿Podría resumir el estado actual de cada una de estas etapas?

-El criador está hoy en el mejor de los escenarios. Hay un precio firme previo a la zafra, que continuará atento a la expectativa positiva generada por la apertura de nuevos mercados internacionales. Este actor sabe que ahora el corral compite con la exportación por sus terneros, lo que lo posiciona en una situación inmejorable. Es bueno que así sea. Es la forma correcta de incentivar la fábrica de terneros. Los demás eslabones tendrán que generar la estrategia y condiciones para hacer rentable el negocio partiendo de una “producción primaria sostenible”. Por su parte, la recría se ha transformado en un nuevo eslabón en la cadena de ganados y carnes. Se presenta en virtud de la nueva etapa que inició nuestro país en el contexto internacional. La exportación demanda animales pesados, de modo que el sistema de cría, engorde y faena de terneros de 1 año, le da paso a una lógica cadena de cría/recría/engorde y faena. Esto significa invertir en instalaciones, genética, sanidad, suplementación y, sobre todo, poner especial énfasis en adquirir conocimiento empresarial y capacitación del personal. La recría de esta época no es la misma que aquel viejo sistema a campo natural. Hoy se necesita trazabilidad, cumplimientos ambientales, generar esquemas que permitan acortar tiempos y profesionalidad. Al igual que todos los eslabones de esta nueva ganadería, la recría puede ser el complementario para el criador, el engordador o ambos actores de la actividad pecuaria. Algo es seguro: quien lo haga tendrá que realizarlo profesionalmente.

-¿Hay una profesionalización del sistema?

-Por supuesto. Y esto alcanza al engorde, el feedlot. Todo tendrá que ser más eficiente, agregando el eslabón de recría o la comercialización de la carne. Una alternativa puede pasar por la idea de engordar con subproductos regionales para economizar la conversión de cada kilo producido. En consumo interno, será necesario agregar unos 40 a 50 kilos más en el engorde a corral, en función de amortizar la brecha negativa que tiene con la reposición. Hasta ahora, el corral es el gran perdedor del corto plazo; aunque sin lugar a dudas será el gran protagonista de la carne del futuro. Hay que comprender que se está gestando la consolidación y sustentabilidad del sistema. El gobierno nacional hace los deberes, mostrando las nuevas credenciales al mundo. El agricultor se vio beneficiado por los precios de los cereales, especialmente en el maíz donde se quitaron retenciones. En ganadería, aunque el criador percibe precios firmes, la visión proyecta un horizonte más alentador, que nuclea a su vez a la industria frigorífica.

Por Leonardo Stringaro