EL PIBE DE PLATA

Nicanor Crotto, platero por herencia y tradición, hace gala de su talento en un oficio reservado para artistas del metal precioso y la paciencia.

(Por Juan Manuel Jara)

 

        Amanece y es el momento en que se instala en su taller allí en su casa, en el campo de la familia, en El Provincial. En ese espacio es donde piensa, crea y dibuja cada uno de sus trabajos. No está  frente a una pantalla, y su tarea la hace solo, con alguna visita ocasional. Nicanor Crotto tiene 35 años y es platero,  muy talentoso por cierto. Un oficio que le viene de familia, mas precisamente de su tío, premio Konex 1982 al mejor artesano viviente, que fue quien lo inició en el arte de trabajar la plata.

        Nacido fortuitamente en Buenos Aires  un 1º de enero solo porque sus padres habían ido a pasar el año nuevo en la gran ciudad. Pero el es de Naón, donde vivió hasta los 11 años y desde entonces reside en El Provincial. Allí despliega su talento para un oficio que hoy parece difícil encontrar seguidores.

        “Antiguamente se transmitía sí o sí de generación en generación o algún empleado que terminaba siendo un discípulo”, explica Nicanor, “pero hoy hay escuelas, hay gente que se dedica a enseñar, con todo el avance de la tecnología  están las técnicas al alcance de cualquiera que se meta en internet, pero sí es cierto que los plateros más  reconocidos vienen de familia”.

       

Platero Pampa

 

        Su página de Facebook se denomina “Platero Pampa” y no es casual ni arbitraria esta denominación porque, justamente, le gusta mucho la platería Pampa, que es la de los indios de la llanura, del sur. Un tío abuelo la coleccionaba y de chico la fue conociendo: “Es una platería lisa, sencilla pero con mucha personalidad, auténtica, de líneas simples y símbolos”, así la define Nicanor, “pero me gusta ir explorando otros estilos, otras técnicas. Uno las quiere dominar para crecer. Pero el estilo Pampa es el que me identifica, es con el que empecé”. Y “Pampa” también porque su taller está  en el campo, en la Pampa húmeda. Sobre esa base va creando y delineando su estilo propio.

 

SEMANARIO EXTRA: ¿Cómo es el trabajo, cual es el proceso corriente?

NICANOR CROTTO: El metal viene en granalla, que son unas piedritas de plata. Eso es plata pura 1000, que se mezcla con cobre. Si en 1 kilo de plata  mezclás 100 gramos de cobre tenés plata 900. De ahí se derrite, se hace una chapa y con esa chapa empezás a calar, a soldar, a  martillar. Ese es el proceso.

SE: ¿Cuáles son tus piezas favoritas?

NC: Hago muchos cuchillos, siempre me gustaron. Creo que no hay hombre al que no le gusten los cuchillos. Hago mates, bombillas, hebillas, rastras, espuelas, cabezadas, estribos, no es mi fuerte lo que es la platería femenina pero hice algunas pulseras, anillos colgantes, así que es muy amplia la gama. Lo que se te ocurra.

SE: ¿Son todas piezas únicas?

NC: Si, claro, hechas una por una. Hay una pieza que es muy conocida, que me dio muchas satisfacciones: un mate que es una mulita. Estoy haciendo una serie, ya hice seis,  voy a hacer ocho y  ahí corto porque no me quiero repetir. Pero cada trabajo es único. Esas seis están todas hechas a mano y no es ninguna copia en serie o matrizada. Dentro de la temática Pampa se ven muchos animales como puma, lechuza o guanaco, o  símbolos como la cruz pampa o símbolos parecidos.

SE: El que te llama para encargarte una pieza… ¿trae su propia idea o te deja la libertad de decidir?

NC: La mayoría de los trabajos son a pedido. Vienen con una idea preestablecida, o con una foto. Solo aquellos que ya te conocen te dan la libertad de crear. Igual trato de medir los pedidos porque a mí me gusta lo que hago por el hecho de crear algo que se me ocurre. Cuando  te hago un cuchillo y después vienen cuatro más a los que les gustó ese trabajo y te piden uno igual ahí es donde  le pierdo el gusto a este trabajo, porque hago la pieza muchas veces. Me gusta crear. De hecho, lo que es pedido lo hago por la mañana. Por las tardes hago lo mío.

SE: ¿Qué fue lo más extraño  que te han pedido?

NC: La verdad, no tengo una anécdota de algo así raro o impresionante.

SE: Te cambio la pregunta: ¿Cual fue un desafío?

NC: Eso sí. Por ejemplo, vino una persona que había visto  el mate de la mulita y me dice: “quiero uno así, que se desarme, pero que sea un tero”. Y eso es un desafío, hay que diseñarlo. Cuando hacés cosas rebuscadas la gente te pide cosas rebuscadas.

        En el catálogo de Nicanor hay varios trabajos notables y destacables. Pero su marca registrada, hasta ahora su pieza maestra, es el mate de la mulita. Y la describe así: “A primera vista es una mulita sobre una base de plata. No te das cuenta que es un mate. La cola y la cabeza tienen bisagras y aparece un mate galleta. Es un adorno lindo que se convierte en un mate. A veces la gente lo ve y no se da cuenta como se convierte en un mate. Entonces hice un video en donde se ve todo  el proceso, lo subí al Facebook y para mi sorpresa tuvo 180.000 reproducciones… ¡Un éxito!”.  A raíz de esta mulita “ transformer”, devenida en pieza top de su catálogo, el Platero de Naón tiene en carpeta hacer algo similar con el mencionado tero y con una lechuza.

 

Al Filo

 

        Si hay algo que le gusta al joven platero son los cuchillos. Ornamentarlos es una debilidad, pero hacerlos de cabo a la punta de la hoja es un desafío. “A la mayoría de los plateros les llevás una hoja de un cuchillo y ellos le hacen la ornamentación. Algo que está bueno, pero a mí me faltaba hacer algo más: la hoja, que es el alma del cuchillo’, cuenta Crotto con una luz especial en sus ojos, “así que comencé a aprender  y  hace tres años empecé a forjar en acero damasco, que es un multilaminado, varias capas de acero, y las vas plegando hasta tener un pedazo de acero homogéneo que después lo revelás y te da colores distintos”.

SE: ¿Cuánto te lleva hacer una pieza?

NC: Un mate sencillo lo puedo sacar en 4 o 5 días. Ahora, cuando es algo que hay que crear, dibujar  diseñar, probar,  he tardado hasta 3 meses.

SE: ¿Hiciste piezas grandes como un apero completo?

NC: Si, he hecho un apero completo. También un juego de espuelas nazarenas que pesaban un kilo cada una, esas piezas llevaron mucho tiempo. A veces,  cuando alguno me dice “voy a tu taller, quiero ver lo que hacés”, yo les aviso que es eso, un taller y no un lugar de exhibición. No es un local. Cada pieza lleva tanto tiempo y trabajo que es muy difícil llevar un stock. Cuando la terminás, la entregás.

SE: ¿Y los diseños?

NC: Yo dibujo, imagino bastante y luego voy derecho al metal. Y a partir de ahí elijo la técnica que quiera usar. Empezás  a cincelar, que es llenar de lacre una vaina de plata, y con unos fierritos y un martillo vas dándole forma, dibujando sobre el metal. Eso es cincelar.

SE: ¿Cuáles son las herramientas básicas?

NC: Martillos, soplete para soldar y fundir, cinceles…casi todas las arma uno… El lacre es, por ejemplo,  para poder trabajar sobre un cabo hueco de placa, que se lo rellena de lacre para que no se hunda todo el cabo. Lijas, limas…es el equipo básico….

SE: Y la imaginación y el talento.

NC: Y amansarse y quedarse sentado. La gente te dice “ que lindo, haces lo que te gusta”, pero a mí me gusta crear pero no me gusta tanto estar 30 horas sentado… así que ahí es donde tenés que ponerle el cariño para que salga bien.

SE: ¿Qué mantenimiento le dás a una pieza de platería?

NC: Lo del agua caliente y el cuchillo es un mito. Para templarlo lo metés en 900 grados y después lo revenís, o sea, lo ablandas  a unos 200 grados aproximadamente, según el acero. El agua hirviendo alcanza los 100 grados, o sea que nunca llegas a la temperatura como para dañarlo o modificarlo, nunca le sacás el revenido. La plata la mantenes con el uso, cada tanto lustrala un poco. Lo mejor es usarla y que se ponga blanca opaca. Así es como me gusta.  Así es mejor. Otro mito: el cuchillo hay que limpiarlo, no dejarlo con grasa. Solo un poco de grasa, lo suficiente para crear una capa que lo protege.

        Sus piezas, sin duda obras maestras, llevan  la impronta de alguien con un talento que le corre por las venas. Está en su sangre, en su ADN. Trabaja la plata con el golpe preciso de un orfebre que conoce el paño. En sus jóvenes 35 años, su ya extenso catálogo dice que Nicanor Crotto es un artista con letras de molde cinceladas en plata.