El paraíso perdido

INSEGURIDAD – NUEVE DE JULIO

La ola de inseguridad parece ir in crescendo en el interior de la provincia de Buenos Aires y Nueve de Julio no es ajeno a este flagelo. Los delitos parecen ser moneda común en estos tiempos e incluso, la modalidad ha mutado en formas cada vez más violentas.

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Lejos quedaron los extraños casos de robo en ausencia de los moradores. Durante los últimos años, la delincuencia apuesta por más: en plena luz del día, a cara descubierta y portando armas arremete en todas partes e incluso llega a la agresión física para reducir a sus víctimas.

Durante las últimas dos semanas dos nuevos casos corroboran estas afirmaciones. El 22 de enero, por ejemplo, pasadas las 8 de la mañana, Vicente Rogelio Scalise, de 79 años de edad y a su empleada doméstica María Fernanda Amado fueron reducidos en su hogar de San Martín Nº 1082 por dos hombres vestidos con ropa de grafa color clara. Los delincuentes no solo sustrajeron dinero en efectivo sino que golpearon al propietario de la vivienda que debió ser trasladado a una clínica local.
Otro ejemplo reciente fue el robo perpetrado el 25 de enero pasado cuando Roberto Rubén Scandizzo de 62 años fue sorprendido en su domicilio de Juan XXIII Nº 946 por dos delincuentes a mano armada. La lista continúa con robos a mano armada cuyos protagonistas son, generalmente, jóvenes de entre 19 y 30 años …
Los municipios del interior de la provincia siempre tuvieron el orgullo de describirse como “paraísos de puertas abiertas”, donde todos se conocían, dejaban casas abiertas y autos con las llaves puestas. Pero hoy se siente que la “sensación de inseguridad” tocó también a sus puertas. En algunas ciudades del interior de la provincia, como la nuestra, las sospechas apuntas muchas veces a quienes vienen de otros lugares –especialmente, el Conurbano– como responsables de hechos delictivos. Sin embargo, esta xenofobia a veces extrema que se genera no siempre refleja la realidad.
La respuesta a esta sensación creciente de inseguridad es disímil en los distintos puntos del territorio bonaerense: algunos apuestan por sacar mayor cantidad de policías a la calle, otros por mayor cantidad de patrullaje o por instalar cámaras de seguridad en puntos estratégicos de la ciudad (que en nuestro caso es una promesa que aún se espera).
Desde los organismos públicos provinciales aseguran que hay menos delitos. Aunque reconocen que crece la violencia hacia las víctimas. Las poblaciones del interior pueden dar fe de ello. Y ver como sus pequeños paraísos, como castillos de arenas, se derrumban…