El mundo del freestyle

(Por Matias Irigoin)

El rap y el freestyle son dos cosas similares, pero no iguales, el primero se trata de un estilo musical y el segundo de personas que improvisan sobre una base, ya sea de rap o de trap.

 

Si bien su crecimiento es cada vez más grande, hay cierto rechazo todavía a esto en Argentina y básicamente en toda Latinoamérica. Es tal vez un poco ese miedo a lo desconocido lo que impide que muchos lo descubran y termine de ser reconocido como se debe.

 

Hay mucha gente que ni siquiera se ha sentado a escuchar, aunque sea 5 minutos de una batalla de freestyle, pero que opina que eso está mal, que son sólo chicos insultándose, que acerca a los jóvenes a la droga o muchas otras barbaridades. En su mayoría, y no quiero meter a todos en la misma bolsa, suele ser la gente mayor, que no comprende cómo sus hijos o nietos pueden dedicarle tanto tiempo a algo “inservible”.

 

Pero es ahí donde se equivocan, estas dos ramas ayudan a mucha gente en su vida cotidiana, no discriminan por edad, género, ni status social. Mantienen las mentes ocupadas de niños en situación de calle o con problemas en sus casas, les brindan la posibilidad de sentirse parte de un grupo, se utilizan para generar conciencia, criticar, o simplemente como una forma de entretenimiento.

 

En una batalla de Freestyle se puede llegar a ver el alma de un gran poeta, de una persona con el suficiente ingenio para enlazar improvisando, palabras que generen un sentido al mismo tiempo que hacen que rimen y encajen en una pista musical.

 

En 9 de Julio existen varias competencias públicas, que reúnen tanto a jóvenes como a adultos de muchas localidades que se juntan en una plaza a freestylear, pasarla bien, y por qué no, a competir por algún premio.

 

“Gold Skills” (habilidades de oro) es una competencia que se realiza en la plazoleta independencia (Plaza Luján), es totalmente gratis, tanto para los espectadores como para los participantes, dura 8 fechas en la que los competidores suman puntos para intentar salir campeones. Además reúnen gente de Chivilcoy, 25 de Mayo, Junín, Bragado, Riestra, Los Toldos, Chacabuco y más localidades.

 

Ésta es sólo una de las tantas competencias que hay en la ciudad, también están: Termi Free, que se realiza en la Terminal; Liga de Freestyle y Rap kings, en la Plaza Luján; y Spain Swing, en la Plaza España; entre otras.

 

Si bien nunca tuvieron algún tipo de barrera, tampoco recibieron ayuda ni difusión de parte de la Municipalidad. No es obligatorio, pero sí sería un buen ejemplo que de parte de ellos salga una iniciativa para incentivar a los jóvenes a participar, o seguir participando, en este tipo de actividades que, así como los deportes, los mantienen activos y sanos mentalmente.

 

Sé por experiencia cómo la improvisación asombra a propios y extraños, cómo gente que no conoce el freestyle queda boquiabierto cuando lo vive en carne propia. Me he tomado el tiempo de observarlo. Muchas veces que asistí a estos encuentros ví gente que de lejos miraba las batallas con cierto desprecio, o rechazo, pero que al acercarse y escuchar, quedaban sorprendidos moviendo la cabeza para arriba y para abajo al ritmo del beatbox, la base musical creada por alguien sólo con la boca.

 

Es comprensible que sea extraño, que no se acepte del tirón, pero creo que la cultura, tanto del rap como del freestyle, crecieron e hicieron lo suficiente para merecerse el respeto de parte de la sociedad. Por eso desde mi lugar trato de darle ese reconocimiento y aunque sea tratar de que logre así la importancia que se merece, recomendando a quienes no lo conozcan que se acerquen a una plaza o simplemente naveguen en internet desde su casa e intenten sin prejuicios, sumergirse un instante en el mundo del freestyle.