El crack humilde

(Por  Juan Manuel Jara)

 

Vive el fútbol desde la cuna.Tuvo una carrera envidiable. Sus días en La Candela. La incómoda cena con el dictador Stroessner. Modelo publicitario. Jugar con su ídolo. La gloria agridulce en Lincoln. Jorge Mazzola y las vivencias de una buena persona.

 

            Siempre supo que quería ser futbolista.Lo llevaba en la sangre. Su padre jugaba en “El Fortín” y era allí donde pasaba sus días de chiquito, en el vestuario, en un corner sentado sobre una pelota mirando el partido, empilchado con la camiseta, pantalón y medias.Nació con hambre futbolera. Hoy, promediando los cincuenta, y después de haber vivido una linda carrera futbolística, a Jorge Mazzola le cuesta hablar de sí mismo. Pero lo presionamos, lo apretamos contra la raya y, a diferencia del talento natural que siempre lo destacó, no pudo zafar de nuestra marca pegajosa. Amable, humilde, se prestó al diálogo. El fútbol aun lo puede.      

            “Aprendimos bajo el foco del medio de la callefrente a la vieja usina. Dejábamos el guardapolvo y nos íbamos a patear la pelota. Donde hoy está la escuela técnica había una canchita y ya con 8, 9 o 10 años nos metíamos con los grandes y ahí aprendimos. Estábamos todo el día con una pelota. De chico, no sépor qué, ya sabía que quería ser jugador de fútbol.Nací para eso. Y hoy te digo que por mas que tengamos la edad que tengamos nos seguimos sintiendo jugadores de fútbol”, cuenta Mazzola. Siempre con humildad, casi con pudor, relata lo que fue el puntapié inicial de su recorrido por el fútbol profesional.

            En ese potrero donde hoy está la Escuela Técnicaempezó su camino: “Un día vino un hombre, el viejo Signorio, y nos miraba. Todos los de ese barrio terminamos en Atlético 9 de Julio. Nos llevó a la Liga y nos fichó con 8,9 años. No había fútbol infantil, era Séptima, Sexta, Quinta y Cuarta. Yo me inicié en Atléticohasta los 15 años”, recuerda empezando a entusiasmarse en el relato.

            SEMANARIO EXTRA: ¿Quién fue tu primer maestro futbolero?

            JORGE MAZZOLA: Lindo recuerdo para Oscar Carranza, que me enseñó un montón y lo “putéabamos” de lo lindo. SIgnorio me fichó, pero el viejo Carranza fue el que me marcó. El me fue haciendo desde la Cuarta para que yo jugase en Primera, pero quería que fuera un 8 mas metido en la cancha, y para eso me ponía de 4,porqueasí tenía que tocarla para salir jugando. En cambio de 8 me gambeteaba hasta la gente de afuera. Me decía: “¿Viste que de 4 jugás mejor?(con respeto imita el tono de hablar de su formador)“¿Y por qué no lo hacés cuando jugás de 8 si en el medio es más fácil?” Para que no me ponga de 4 le hice caso.

            Fue Osvaldo Ostolaza, que había agarrado la dirección técnica del club, quien lo puso en Primera. No recuerda el partido, aunque sí que jugó de volante por derecha todo el partido. Luis Lúquez, amigo suyo, hablaba maravillas de Jorge. El se había ido a probar a “La Candela” (por entonces, lugar de entrenamiento y concentración de Boca Juniors).Cierto día, Jorge Román,DT de las inferiores de Boca, llegó a 9 de Julio para hacer una prueba de jugadores en la cancha de Once Tigres. A Mazzola no lo dejaron participar. No fue problema: “Tanto le hablaron de mí queRomán fue a mi casa y les dijo a mis viejos si no me dejaban ir una semana a La Candela, que me quería hacer unas pruebas. Mi mamá no quería saber nada y mi viejo hasta ahí nomás. El se había ido a probar a San Lorenzo y se volvió, pero yo sabía que no quería hacer eso. Yo quería quedarme”.

            Y se fue. El mítico Juan Carlos Lorenzo era el DT xeneize y, a la vez, Asesor Técnico de Tigre. Llegó un martes y esa misma mañana lo hicieron jugar para Tigre frente a la Primera de Boca. “Imaginate el susto que tenía”, cuenta Jorge con una sonrisa tímida, “Yo con 16 años y enfrente estaban Gatti, Benítez, Salinas, Mouzo, Pancho Sa, Brindisi,Mastrangelo,Gareca, Randazzo, Feldman… ¡¡unos nenes!!. Y no entiendo porqué quedé. Era tan grande el susto que tenía que quería volverme. Cuando terminé le dije a Luis que me quería ir. El me dijo que no, que me quedase. El jueves hicimos fútbol con mi división, la Quinta, y ya me sentía un poco mejor, pero igual seguía con ganas de volver. Me probaron en otras posiciones. El sábado jugamos un amistoso contra Racing, enel cual el DT me dijo que no importaba lo que hiciera, que me quería ver los 90 minutos. Casi ni la toqué pero hice un gol de otro partido que creo que eso me abrió la puerta.Jugué de media punta. Al final del partido me dijeron que después de bañarme vaya a hablar con el DT. En el vestuario le dije a Luis que me iba y él, que ya sabía, me dijo que fuera a hablar. Jorge Román me dijo:“váyase a 9 de Julio y el martes vuelva con el pase libre que ya es jugador de Boca”. Yo no lo podía creer. En el tren de vuelta le pregunté a Lúquezporqueyo no entendía por qué me habían elegido y él me dijo: “quedate bien tranquilo que algo te vieron”.

            Fue con 60 kilos. Estuvo tresmeses sin ir ni al banco de suplentes y, con un trabajo físico intenso, 90 días después ya estaba para dar pelea. Entre sus compañeros figuraban nombres como Dykstra, Stafuzza, Sánchez, Matusich, el hijo de Macaya Márquez.Fue en un partido frente a Independiente en donde de cabeza hizo un gol y, de ahí en más, fue titular.

             A partir de ahí leenseñaron técnica, a saltar, como ir al choque, cabecear, pararla de pecho y a jugar con ambas piernas (dos horas cada mañana pateando una pelota a una pared con la zurda y con una suerte de almohadón atado a la pierna derecha). “Románveía en mi cosas naturales que tenía que desarrollar. Y yo quería aprender, no me quejaba” cuenta Jorge. Aumentó 14 kilos en un año. La Candela lo formó y perfeccionó.

            Jugóun año en Quinta y,cuando el DTDamiánlo pasó ala Tercera, se lo llevó y jugó otroaño en esa división, compartiendo equipo con aquellos jugadores que bajaban de la Primera. Pero Mazolla no jugó en Primera por un hecho singular.

            JM: Después de un año de titular en Tercera me tenía que hacer el primer contrato sí o sí.El DTde esa categoría, AméricoPérez,tenía un amorío con la mamá de otro jugador que jugaba en mi mismo puesto. Es la única persona que odio en mi vida. No me llegó el telegrama para reincorporarme. Cuando se reincorporaron miscompañeros y los dirigentes me llamaron para saber porque no había vuelto, yo dije que no sabía nada. Cuando fuí, Pérez me dijo que no me iba a tener en cuenta, que no me necesitaba, que yo no reunía las condiciones para vestir esa camiseta.  En eso tenía la chance de ir a Gimnasia y Esgrima de Jujuy y, ya medio rebelde, me volví a 9 deJulio y me fuí a Jujuy donde el DT era “Pelusa”Bedoni. Me dijo que iba a ser titular. Volví a Boca a buscar el pase y no querían dármelo. Mi viejo fue, insistimos y me lo dieron. Cuando me fuí, lo encontré a AméricoPérez y le dije lo que le tenía que decir.

            SE: ¿Cómo viviste esa etapa en Jujuy?

            JM: Fue muy linda. Jugábamos los Nacionales. En uno nos dejó afuera el Ferro de Griguol. Me dieron la 10, y ahí tuve la suerte de jugar junto al“Toti” Veglio, mi ídolo de chico.       La historia es uno de esos clásicos guiños que tiene la vida. Años antes, veraneando en Mar del Plata, su padre le sacó una foto al pequeño Jorge con Veglio que estaba caminando con “Pancho” Sá y el “Chino”Benítez. Cuando el destino juntó a Jorge con su ídolo Veglio en el primer equipo de Gimnasia de Jujuy, le mostró esa foto y el Toti no lo podía creer. Una vez, en el hotel,Veglio le propuso intercambiar lugares en el campo de juego porque creía que así sefavorecían ambos, pero le dijo que solo si él estaba de acuerdo iba y lo hablaba con el DT. “Si no querés, no digo nada”, le dijo Veglio. Pero Mazolla le dijo que no había problema. “Le dijo al DT Acosta, que fue el mejor que tuve, y así lo hicimos”, recuerda Jorge, “¡¡Lo que me enseñóVeglio!! Me hablaba, me dirigía,me terminó de pulir, futbolísticamente hablando.Todo el tiempo estaba con él. Me marcó su humildad. Me dijo clarito: con humildad llegás lejos, sos joven, tenés condiciones, ojo con las mujeres, empeñate en la carrera. Porque tenés mucho.No me dejaban agrandar, tenía 17 años”.

           

            Después de tres temporadas, de Jujuy pasa a Central Norte de Salta, que “tenía un equipazo para llegar al Nacional y como nos quedaban 4 meses sin competencia me llama el “Negro”Pires para que vaya a jugar esos meses a Rivadavia de Lincoln. Pido permiso y, con la promesa de regresar, me voy a Lincoln yahí se armó ese gran equipo que quedó en la historia y no podía irme, así que volví a Salta, hablé con el técnico, me entendió y regresé a Rivadavia”.

            El viernes pasado se hizo una cena homenaje a aquel equipo en la sede del club. Emoción en el reencuentro y en los recuerdos de un gran equipo muy unido en lo afectivo y en lo deportivo y con un vínculo muy fuerte con la ciudad. Si bien aún persiste un sabor agridulce.       

            SE: Contame lo que pasó en esa definición

            JM: Quedamos afuera por esas cosas raras del fútbol. Que antes estaban y hoy también.Jugábamos por una clasificación al Nacional. Alguien muy cercano a mí me fue a buscar y me dijo que Corradina iba a ser el árbitro, que si queríamos pasar había que juntar una cifra de pesos, y asíclasificábamos. Además que esa plata la recuperábamos a la semana siguiente porque iba a ir Independiente con todas sus figuras a Lincoln. Ganando clasificábamos, y si perdíamos, Olimpo tenía que hacer 9 goles en su partido. Fuimos con Pires a ver a los directivos y se negaron porque consideraban, con razón,que Rivadavia era el mejor de la región. Fuimos a jugar a Tandil, a los 5 minutos ganábamos uno a cero y desde ahí la cancha se inclinóhacia nuestro arco. En una jugada confusa nos empatan y lo termina.  En el otro partido, Olimpo iba 1 a 1 y en el segundo tiempo ganó 11 a 1. A Corradina lo corrimos por toda la cancha. Fue una gran amargura.

            Para cambiar de aire, Mazolla se va una temporada a Deportivo Italiano. Y de ahí a la etapa internacional de su carrera en el fútbol. Lo ficha Deportivo Luqueño de Paraguay. Al principio la cosa fue mal. Le hablaban en guaraní, no le pasaban la pelota, le hacían el vacío. Hasta que pidió una reunión frente a todo el plantel, aclaró lo que pasaba y con el tiempo se abrieron, se ganó un lugar en el grupo.Futbolísticamente estaba brillando, incluso tenía un pre-contrato con el Morelia de México. Pero en unpartido tiene una lesión grave: rotura de ligamentos.Sin embargo, lesionado y con varios meses de recuperación,lo contrata Libertad, el

Club de Alfredo Stroessner, en ese entonces presidente y dictador paraguayo.

            SE: Imagino una situación complicada. ¿Se metía con el equipo?

            JM: No, no se metía en el equipo, iba muy poco a la cancha pero el Gerente le respondía a él. Hay una anécdota pintoresca. Un día el Preparador Físico me dice que el presidente Stroessner me quiere invitar a comer. Al rato, dos señores de traje me dicen que cuando estuviera listo ellos me llevaban. Me subo a una limusina y estaba él. Yo, duro. Vamos a su casa, un palacio, con custodia en todos lados. Mesa grande, me presenta a toda la familia. Era distinto a como se veía por tv. Más amable. Me siento a la mesa y tenía nosécuántos platos,cubiertos, vasos, servilletas y me empecé a poner nervioso. Comí poco y nada. Cuando terminamos, le dice al custodio que me lleve de vuelta que no me invitaba nunca más a comer. Al otro día el PF me dice:¿qué hiciste? ¡Elviejo esta recaliente con vos y te quiere echar! El no invita a nadie, lo hace con vos y no comiste nada. Y que voy a comer, le digo, si yo estoy acostumbrado a un plato, un vaso, cuchillo, tenedor y unaservilleta para limpiarme la boca. ¡Nosabía que agarrar! Me daba vergüenza…Ponete en mi lugar. Tenés razón, medijo. Y creo que fue y le contó.  A los veintedías vuelven los custodios y me dicen que el Presidente quiere que vaya comer a su casa. No entendía nada. Cuando llego, Stroessner me dice:“ahí tiene, un plato un vaso y un par de cubiertos”. Ahí síque comí, no mucho, pero comí. Fue todo mejor, con él y con la familia. Cuando íbamos saliendo me agarra y me dice: “le doy un consejo para la vida. Si invito una persona a comer y no me come, lo tomo como un desprecio.Y eso sentí yo la vez anterior. Pero hoy me quedo conforme”. Mazzola respiró aliviado y siguió siendo un reconocido futbolista en ese país. Incluso allí tenia status de estrella. Tanto que, muy a su pesar, llegó a ser la cara de una publicidad de perfumes.

            Después de Paraguay, el destino lo trajo de vuelta a Argentina, aprovechando que por entonces se jugabanlos torneos nacionales de enero a junio. “Si no clasificabas te quedabas medio año libre o parado, por eso uno jugaba quizás en dos equipos en un mismo año”, explica Mazzola. En su hoja de ruta figura Olimpo de Bahía Blanca, seis meses en el Blooming de Bolivia (una mala experiencia desde lo económico). Después, un tiempo jugando regionalesen San Román de La Rioja, San Martín de Tucumán, Talleres de Perico, cuatro meses a 9 de Julio de Rafaela. De ahí a Alsina de Los Toldos con un campeonato inolvidable después de 18 años y la vuelta al pago: Atlético 9 de Julio con el peor año futbolístico de su carrera. “No estaba preparado para volver a casa a los 33 años. Porque no había sido una decisión muy convincente. De ahí fuí a Morea, Libertad, El Fortín, y terminé en French, una de las cosas más lindas que me pasó. Ahí recuperé la alegría, las ganas de jugar, tuve un buen rendimiento. Me quedaban cosas para dar. Fuí Feliz. Me dejaban jugar, ser suplente, corrían por mí, era másel cariño que lo que podía”.

            SE: ¿Quédía dijiste no va más?

            JM: Hacia dos años que quería dejar. Pero en French no me dejaban. Y me convencían. Jugando un Torneo Mayor en San Martín, estaba en el banco, perdíamos uno a cero frente a Atlético, y el “Gallego” Asenjo, el DT, me pidió que entrase. Lo empatamos y casi lo ganamos. Pita el réferi, y ahí dije que era el momento para retirarme. Si jugaba el último partido no me iba más. Lavé la ropa. Lo pensé bien domingo, lunes y el martes le llevé la ropa a Fabio Fantini y le dije: No juego más. No jugué ese partido y al día siguiente hice una conferencia de prensa y anuncié mi retiro. No había vuelta atrás.Tenía 42 años. Era feliz jugando el domingo, pero el lunes me dolía todo, el martes también.

            A pesar del retiro, con el fútbol en su ADN, aparece el Mazzola Director Técnico.         

Ocho añosdirigiendo Morea fue unalinda etapa con buenos logros. A punto de ascender varias veces pero, indirectamente, el mensaje de no ascender llegaba. Se dio el gusto de dirigir a su hermano y a su primo. Hubo otra etapa en San Agustín y, después de una campaña mediocre, pasó lo mejor que, según recuerda, le podía pasar: lo echaron.“Ahí una persona me traicionó. Fue alguien que estaba todo el día conmigo,hablábamos, y en la confianza le contaba cosas, y esa persona después iba y lo contaba a la CD del club. Fue uno de los que insistió para que me echaran. Y conmigo se fueron varios porque agarré el club que estaba peleando el descenso, no tenía plata, traje a varios jugadores de Morea, y este tipo hablaba por atrás. Me echaron. ¿Y quién agarro mi puesto? Esa persona”.Tranquilo, respetuoso y humilde como es, Mazzola nunca se queda con un “entripado”. Y así como aquel mocoso de 18 años encaró al DT AméricoPérez y le dijo todo lo que pensaba de él frente a frente, lo mismo hizo con esta persona que le jugó por atrás.

            SE: ¿Qué te dejó el fútbol?

            JM: El fútbol me educó. Me dejó la satisfacción y la alegría que pude ser profesional. De que estuve a la altura jugando de los 16 hasta los 33 en un gran nivel profesional. También me ensenó el respeto. Me educó con los horarios y el compromiso. Si te agrandabas estaba aquel que te bajaba a la tierra. El “Toti” Veglio una vez me dijo: nunca hables de vos, deja que lo hagan los otros.

            Hace poco, Omar Labruna visitó nuestra ciudad y cuando lo vio a Mazzola le tiró un “que hacés, pendejo!!!” y se fundieron en un abrazo ante la sorpresa de los presentes en esa conferencia de prensa. Fueron compañeros en Deportivo Italiano hace más de 25 años y aun así el hijo del míticoÁngel se acordaba de “Jorgito”. Recorriendo la última edición de la expo rural de nuestra ciudad, Mazzola no paraba de saludar gente. Y no solo aquellos de su edad, sino jóvenes , mujeres, chicos. Hoy es la cabeza del equipo deportivo de Fm Forty. El fútbol sigue presente en su vida. Y la gente, con su cariño y reconocimiento, habla por él y deja bien claro quién es Jorge Mazzola: un crack.

 

(Foto de tapa gentileza de Nancy Galván)