Editorial

UN ERROR

 (Por Juan Manuel Jara)

 

                Seguramente fue un error. Uno de esos que cualquiera comete “en caliente”. Las presiones de la política, según dicen, son estresantes, más cuando se combinan gestión y campaña. En ese contexto  puede entenderse  como “un error”. De otra manera, lo que ocurrió sería un hecho grave. Gravísimo.

                 ¿A qué me refiero? La semana pasada publicamos en este Semanario la nota “Temporada de caza”. En ella contamos algunos pormenores del detrás de escena del momento electoral que estamos transitando. Ya lo habíamos hecho semanas atrás con otra nota titulada “Listas lástima”. Notas sobre temas  de los políticos en campaña, que incluyen sus arreglos y “rosqueos”, o sea todo lo que se “cocina” detrás de los slogans, las selfies y las recorridas de campaña y que nunca cuentan. Obvio. Ambas tuvieron gran impacto a nivel de los lectores y, al parecer, algunas incomodidades entre algunos políticos, sobre todo del oficialismo a nivel local, incluso con llamados desde más allá de las fronteras de 9 de Julio.         

                Eso motivó que el viernes por la mañana la concejal Valeria Sendoya (que además es, en simultáneo, precandidata a senadora provincial + encargada de Prensa de la campaña Cambiemos + la encargada del  manejo del  Facebook oficial de la Municipalidad de 9 de Julio y el del Intendente Barroso) llamara, ofuscada,  pidiendo explicaciones (¡!) tanto al Director de este medio, Guillermo Merlino, como a mí (vía whatsapp) y  decidiera bajar automáticamente la pauta de campaña de Cambiemos acordada con este Semanario y también en FM Forty 106.9 donde diariamente hago el programa UN PLAN PERFECTO. Y , además, suspendió las notas  pautadas en ambos medios con el concejal Paolo Barbieri. En un  mensaje dijo, textual: “Necesito q(sic) antes de publicar se consulte para q(sic) no se escriban cosas sin sentidos(sic)”. O sea, básicamente, cualquier publicación referida a la gestión o campaña debería  pasar por su filtro para ser publicada. Un error, sin dudas. Además  de una exhibición de falta de cintura, capacidad y sentido común.

                Llamativa actitud para alguien que es funcionaria de un espacio político que se jacta de ser ante todo republicano, y respetuoso de la Prensa. Un espacio político que vivió condenando los avasallamientos del gobierno Kirchnerista contra el periodismo y contra todo aquel que pensara distinto. Un espacio político que se mostró contrario al uso de la pauta oficial como método de disciplinar los medios. Extraña reacción de una funcionaria de una  gestión cuyo  Intendente, Mariano Barroso, me dijo en marzo de este año en forma personal que el ”jamás le diría a un medio que publicar y que no. Que publiquen lo que quieran”. Por los hechos, ahora no piensan lo mismo. Una actitud muy kirchnerista para una gestión amarillo PRO. Paradójico.

                Quizás, cuando estás arriba, en el poder, las cosas se ven distintas. Hay que estar preparado para eso. Está claro que no es para cualquiera. Es evidente que la Prensa y la Comunicación no es el fuerte de esta gestión municipal. Hecho también reconocido por el Intendente. De hecho, hoy no hay un responsable oficial del área. Tampoco es para cualquiera, menos la comunicación de una gestión o campaña. Quizás este sea el motivo de la reacción de Sendoya.

                Cada medio elige por el sendero informativo que transita. Este Semanario prioriza la opinión, el análisis. La de todos. No hacemos “periodismo de gacetillas”. Preferimos la discusión, el intercambio, el mano a mano en vez de transmitir la información pre-fabricada.  Evidentemente hay personajes públicos que no están acostumbrados a esto. Se sienten mas cómodos cuando desde un medio “les tiran centros”. O entienden que la pauta es sinónimo de controlar lo que se publica. Esas actitudes no hablan muy bien de ellos.    

                Igual todos tienen las páginas de Extra abiertas para expresarse. Lo mismo en el programa radial “Un Plan Perfecto”. Esto incluye a la gente de la gestión Cambiemos, aunque esta vez la puerta la cerraron ellos mismos. Un error, desafortunado y, a todas luces, gravísimo.