Día Mundial de Lucha Contra la Obesidad

El 12 de noviembre de cada año se celebra el Día Mundial de Lucha Contra la Obesidad, una fecha instaurada con el fin de informar y sensibilizar a la población sobre esta enfermedad que año tras año crece en todo el mundo, quitándonos calidad de vida y en muchos casos llevándonos incluso a consecuencias que pueden ser fatales.

El crecimiento de las cifras de sobrepeso y obesidad genera cada vez mayor preocupación, ya que esta enfermedad va mucho más allá de lo estético y de la salud personal, puesto que además genera grandes perjuicios económicos al sector público (sistema de salud) y al sector privado (pérdidas en las empresas por presentismo, falta de rendimiento de los empleados, etc.).

Para tomar dimensión del problema, estadísticas publicadas recientemente en Brasil advierten que en ese país 2 millones de personas pasan cada año a la categoría de “obesos”. Esta cifra es terrible, y no se ha visto antes en la historia de la humanidad. En Argentina no disponemos de estadísticas recientes pero la última, que data de 2013, arrojaba que un 58% de la población estaba excedida de peso por entonces. Estimamos que en la actualidad dicho porcentaje está claramente por encima del 60%. En otras palabras, al menos 6 de cada 10 argentinos tienen sobrepeso.

Pero, ¿por qué ocurre esto? Las explicaciones son varias y ya todos las conocemos: sedentarismo, aumento de consumo de “comida chatarra”, stress que desemboca en adicción a la comida; mal descanso, que produce mayor ingesta calórica posterior, y muchas otras”.

El peligro de los alimentos “ultraprocesados”.

Pero, sin dudas, uno de los principales causantes de esta epidemia de obesidad es el consumo desmedido de alimentos ultraprocesados, y sobre este tema queremos hablarte hoy.

Los alimentos ultraprocesados son fórmulas industriales que incluyen 5 a 6 ingredientes para su producción. Según cifras oficiales, el 60% de las calorías diarias que se consumen en Estados Unidos provienen de alimentos ultraprocesados. En Inglaterra, se estima que su impacto es del 50,4% y en Alemania el porcentaje de consumo es del 46,2%.

Cabe destacar que en el año 1980, cuando la obesidad no era aún una epidemia, los alimentos ultraprocesados representaban el 20% de la ingesta de las calorías diarias de las personas. “Sospechamos que estas mismas cifras se están replicando en Argentina, es decir que en los últimos cuarenta años probablemente se ha triplicado prácticamente el consumo de alimentos ultraprocesados en nuestro país, según las estimaciones y la tendencia mundial”, afirma el Dr. Rubén Salcedo (MP: 17.181), Director Médico de Clínica Diquecito.

Cambio en la clasificación de alimentos

Para entender un poco más este tema, debemos hablar acerca de la “Pirámide Nutricional”, y conocer también los cambios que se han producido recientemente en cuanto a este tema.

Todos conocemos esta clásica pirámide, cuya base apunta a que la persona debe consumir mucha fruta y verduras, en un segundo escalón cereales, productos panificados y pastas; luego las carnes y por último alcohol, postres y demás. Pero en Brasil se ha desarrollado una nueva pirámide, llamada “Clasificación NOVA”, la cual está recomendada por la OMS y la OPS. La misma está formulada desde otra óptica muy interesante. Esta nueva clasificación se enfoca principalmente en el grado de procesamiento de los alimentos que consumimos a diario, y establece nuevos escalones ideales, los cuales van de mayor a menor en cantidad de consumo, de la siguiente manera:

PRIMER ESCALÓN (BASE). La base de la alimentación debe ser ahora aquella comida sin procesar, sin añadir ni quitar nada, la que nos da la naturaleza directamente. Entre estos alimentos se destacan frutas, verduras, hongos, hortalizas, carnes magras, pescado, frutos de mar, aves de corral, semillas, raíces, tubérculos, huevo y leche en su estado natural y mínimamente procesada. Tengamos en cuenta que la carne de feed lot, que es la que estamos consumiendo generalmente, no es natural, es procesada porque se obtiene por engordar al animal en forma artificial, con alimento balanceado.

SEGUNDO ESCALÓN. En un segundo escalón, y en menor medida, podemos agregarles a nuestros alimentos pequeñas cantidades de los “Ingredientes Culinarios Habituales”, como sal de mesa, aliños, azúcar, miel, vinagre y aceite, hierbas aromáticas, nuez moscada, etc.

TERCER ESCALÓN. En un tercer escalón, continuando con una menor proporción de consumo, podemos recién pasar a los alimentos procesados. Estos son aquellos originalmente naturales pero que han sido sometidos a procesos sencillos de preparación, que incluyen el uso de dos o tres ingredientes. Aquí encontramos, como ejemplo, las conservas de vegetales, legumbres o pescados; los quesos, manteca, yogurt, fideos integrales, arroz integral, panes integrales y otros productos con procesamiento mínimo.

CUARTO ESCALÓN. Ese es el escalón de los alimentos ultraprocesados, cuya imagen va en el vértice de la pirámide indicando que su consumo debe ser mínimo y que los debemos evitar en lo posible. Se trata de alimentos muy elaborados con fórmulas industriales que incluyen 5 a 6 ingredientes, los cuales son preparados industrialmente con componentes extraídos de harinas, azúcares, aceites refinados, grasas, etc, y a los que se les agrega algún tipo de conservante para que tengan una mayor duración en su exposición al público, y en especial, productos químicos para mejorar su “palatibilidad”, es decir, para que sean más apetecibles. Aquí encontramos, por ejemplo, los cereales azucarados para el desayuno, productos de bollería de las panaderías, los jugos concentrados y los yogures de fruta o cereales, entre otros. También salsas (de tomate, mayonesa, mostaza, salsa golf), sopas espesadas, pizzas, postres en polvo, tortas y pastelería, gaseosas en general, solo por mencionar algunos.