Destinos: Moscú

La famosa Catedral de San Basilio.

(Por cecilia Lastiri – Extramuros)

Sus cúpulas (o merenguitos, como yo les digo) son famosas a nivel mundial. Seguramente la viste en más de una película basada en la capital rusa. Sí, se trata de la célebre Catedral de San Basilio de Moscú. 

Cada cúpula tiene un diseño diferente y único, con patrones de colores bastante rimbombantes si los comparamos con los de las catedrales medievales de otras partes de Europa.

En sus orígenes era toda blanca, en combinación con los muros blancos del Kremlin. Pero a comienzos del siglo XVII, comenzaron a pintar la fachada y las cúpulas, inspirándose en una descripción bíblica encontrada en el Libro de las Revelaciones.

Un poco de historia

Se encuentra en un extremo de la Plaza Roja. Un sitio imperdible para todo turista. Su nombre oficial es “Catedral de la Intercesión de la Virgen junto al foso”, pero es conocida popularmente como la Catedral de San Basilio, en honor a un vidente/curandero llamado Basilio el bendito, que era muy apreciado por el pueblo ruso en su época. La catedral fue nombrada así por quien le consultaba a menudo y le tenía mucho cariño, el zar Iván el Terrible.

Basilio era tan querido que su tumba se encuentra en un costado de la catedral. Se dice que era lo que en la actualidad le dirían un “homeless” (un sin techo) que veía la fortuna de las personas y también las aconsejaba. Era un “iluminado por Cristo”, que vivía despreciando lo material y subsistía gracias a la caridad, cumpliendo con la voluntad de Jesús, según creía.

Este templo ortodoxo ruso fue mandado a construir por el ya mencionado Iván el Terrible, con el fin de celebrar la conquista sobre el Kanato de Kazán, campaña concluida en 1561. No se conserva tal como fue inaugurada ya que tuvo varias ampliaciones con el correr de los siglos.

La catedral se compone de nueve capillas distintas, cada una dedicada a un santo en cuya festividad el zar Iván ganó una batalla. Gracias a la torre central, el complejo parece uno solo. Como verán, el hombre era muy religioso. Pero también era muy sanguinario…

Dice la leyenda que el temido Iván dejó ciego al arquitecto Póstnik Yákovlev, que construyó la Catedral de San Basilio, puesto que no quería que construyera nada de semejante belleza. Sin embargo, es sólo una leyenda y no está comprobado que sea real.

Hoy en día no se sabe si las nueve capillas representan un homenaje a los templos en Jerusalem o si las ocho capillas construidas alrededor de la torre central refieren al símbolo medieval de la estrella de ocho puntas.

Curiosidades

Antes de llegar a la fachada de la catedral vas a ver una estatua de dos hombres: uno de pie y alzando la mano, y el otro sentado y sosteniendo un escudo. Se trata del príncipe Dmitry Pozharsky y el comerciante Kuzmá Minin, quienes juntaron un ejército de voluntarios para echar de Moscú a los soldados de la República de las Dos Naciones, que actuaban bajo el comando del rey polaco Segismundo III. El suceso ocurrió en 1612 y exta estatua es la primera escultura monumental construida en Rusia.

 

La construcción de la estatua estuvo financiada por donaciones públicas. Por orden del zar Alejandro I, la estatua fue colocada en la Plaza Roja e inagurada en 1818, diez años después de ganada la licitación por el arquitecto Iván Martos.

El 28 de mayo de 1987 (hace 29 años, recién cumplidos) un inexperto piloto alemán occidental de 19 años, llamado Mathias Rust, aterrizó detrás de la Catedral de San Basilio (y junto al Kremlin) en un avión Cessna alquilado, con el fin de “tender un puente hacia el Este”, burlando a la Fuerza Aérea soviética y causando conmoción a nivel mundial. Fue arrestado dos horas luego del aterrizaje y pasó más de un año en prisión, hasta que Rusia y Alemania Occidental llegasen a un acuerdo y le brindasen la libertad condicional.