DESTINOS

El encanto de Cataluña.

 

Las espectaculares playas de zonas como la Costa Brava, una gastronomía conocida a nivel mundial y obras de famosos artistas como Gaudí o Dalí hacen de esta Comunidad uno de los destinos más visitados de España.En Cataluña encontrarás tantos ejemplos culturales interesantes que no sabrás por dónde empezar: edificios de ensueño en Barcelona (conocida como “la capital del modernismo”) como La Sagrada Familia o el Palau de la Música Catalana, el impresionante conjunto arqueológico de Tarraco, el Monasterio de Poblet en Tarragona, las iglesias del Vall de Boí en Lleida… Todos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además, podrás acudir a cualquier tipo de evento gracias a la agenda que ofrecen museos tan importantes como el Museo Nacional de Arte de Cataluña o el Teatro-Museo Dalí de Figueres.Tampoco puede faltar en esta zona del noreste de España una visita a las singulares playas de la Costa Dorada, Costa Barcelona y la Costa Brava, con localidades de fama internacional como Salou, Sitges, Tossa de Mar, Cadaqués, Lloret de Mar o Roses. Aprovecha que Cataluña cuenta con múltiples Estaciones Náuticas para practicar actividades en el mar. Y para paisajes de montaña, nada mejor que hacer una excursión al Pirineo catalán (sus estaciones de esquí son perfectas para el turismo de nieve) o al Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.También es muy fácil irse con un buen sabor de boca de esta Comunidad gracias a que posee algunos de los mejores restaurantes del mundo. No te olvides de pedir recetas tan tradicionales como el “pa amb tomàquet” (pan con tomate).

 

Cataluña, máxima expresión de personalidad gastronómica:

Como en casi todas las expresiones culturales, Cataluña muestra en el terreno gastronómico una gran personalidad, que se deja ver tanto en sus arraigadas tradiciones como en su cocina de vanguardia, que a menudo busca en la historia su fuente de inspiración. Mediterránea por excelencia, Cataluña ha vivido a lo largo de los siglos diversas influencias: el paso de los griegos, romanos y las posteriores influencias italiana –ya en el siglo XVIII– y francesa han dado lugar a una cocina de raíces complejas que ha sabido absorber lo mejor de cada una y crear un bagaje culinario que forma parte de la sabiduría popular.

En la cocina catalana aparecen ingredientes que son comunes a otras cocinas mediterráneas: tomates, ajo, hierbas frescas, aceite de oliva (particularmente los de las D.O. Garrigues y Siurana, elaborados con la frutal aceituna arbequina), cebolla o bacalao, que a veces recuerda a la cocina de la Provenza y del Rosellón, de Nápoles o Sicilia, que también integraron el Reino de Aragón, del que formaba parte la actual Cataluña.

Cocina variada

En cualquier caso, para entender la gastronomía de esta región, hay que tener en cuenta que en Cataluña no existe una sola cocina, sino varias. Una cocina marinera en la Costa Brava, otra de “mar y montaña” en el Ampurdán, una cocina montañesa en el Pirineo leridano, la cocina singular de los valles de Arán y la Cerdanya en el Pirineo de Girona y otra del litoral en Tarragona e incluso algunas otras bien diferenciadas. A cada región corresponden, como es lógico, sus propias recetas e ingredientes. Si los erizos de mar, los pescados de roca y los guisos marineros –suquets– son la tentación de cualquiera que visite los puertos de la Costa Brava, las setas son la pasión de toda Cataluña que durante el otoño – sobre todo en las zonas boscosas de Lleida– presentan una diversidad enorme. Las combinaciones entre marisco y productos de tierra adentro (conejo con bogavante y caracoles, pollo con langosta o cigalas, etc.) sorprenden a quien visita las excelentes mesas de Girona, el ritual de unos calçots (suerte de cebollas tiernas asadas en fuego de sarmientos) y la intensidad de un buen alioli no decepcionarán tampoco al que llegue a una villa tarraconense. Los arroces son también habituales en toda Cataluña, al igual que una receta marinera de fuerte arraigo popular pero de invención relativamente reciente, la fideuá (con fideos, es decir, con pasta), los diversos embutidos catalanes (fuet, llonganisa, butifarra) o platos emblemáticos como la esqueixada o la escalivada.