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Si nosotros tenemos el mate, los marroquíes tienen el té.

(Por Cecilia Lastiri)

Marruecos es un país de grupos multiétnicos con una rica cultura y civilización. A lo largo de su historia, ha recibido visitantes tanto del este (feniciosjudíos y árabes), del sur (Moros y habitantes de África Subsahariana) y del norte (romanos y vándalos), quienes han impactado la estructura social de Marruecos. En el país conviven, además, distintos tipos de religiones, tales como el paganismo, el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.

Cada región posee sus propias características, contribuyendo a la cultura nacional. Marruecos ha establecido entre sus principales prioridades la protección de su diversidad y la preservación de su patrimonio cultural.

Políticamente, Marruecos es denominado en ocasiones como un estado árabe y en otras como un estado africano. El 70% de los marroquies son de etnia árabe y el 30 % son de etnia bereber . Al menos la tercera parte de la población habla en lengua bereber. Durante la expansión islámica, algunos árabes se establecieron en las regiones marroquíes de Tadla y Doukkala. Por ejemplo, existen grupos llamados Charkawa y Arbawa que llegaron al país desde Arabia. Los Charkawa dicen descender de Omar Ibn Al Khatab.

 

Una tradición que sigue teniendo vigencia hasta estos días en Marruecos es el: té. Si entrás a una casa, si vas a comprar (o a regatear) en una tienda y hasta en los restaurantes, los marroquíes acostumbran a ofrecer un humeante, dulce  y aromático té de menta, el famoso té moruno.  

 

Siempre es un momento apropiado para servirlo, a toda hora,  antes y después de la comida, de día y de noche, cualquier excusa es buena para compartir esta bebida.
A pesar de beberse bien caliente, la sensación de calor pasa rápidamente. 

        

Hay todo un ritual, que va desde la elección de las hojas hasta la forma de volcar el agua caliente en el vaso.
El secreto para un buen té está en caramelizar primero el azúcar y luego volcar el agua fría, agregar té verde y ya con el fuego apagado,  abundantes ramas de menta (algunos usan hierbabuena). Se sirve en pequeños vasos decorados.

 

Es creencia de los investigadores que el té se introdujo en Marruecos a comienzos del siglo XIX. A pesar de ello hay noticias anteriores de Ismaíl de Marruecos que pidió como rescate de marineros europeos unas sacas de té. El escritor y viajero Paul Bowles describe los rituales del té marroquí en algunas de sus novelas.
Y tal como nosotros con el mate, beber un vaso de té en buena compañía y una charla agradable, es toda una experiencia. Se dice que los mejores negocios se cierran en Marruecos con un buen vaso de té.

 

 

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