Desopilante retraso: Provincia impulsó los retiros voluntarios

Con una multitud de inscriptos, las autoridades provinciales no saben cómo continuar el trámite, por lo que decidieron dejar los expedientes abandonados, repartidos entre organismos, dependencias y la dirección de Capital Humano bonaerense.

El programa de Retiros Voluntarios propuesto por la gobernadora María Eugenia Vidal ocupará, desde el día de hoy, su merecido lugar en el podio de los furcios políticos bonaerenses.

La iniciativa, rubricada a través del decreto 465/2018 y firmado por la propia gobernadora, beneficiaría a todos los agentes de planta permanente con estabilidad del Poder Ejecutivo Provincial, Organismos de la Administración Centralizada, Desconcentrada y Descentralizada. Sin embargo, los errores más insólitos de las autoridades hicieron que, en la práctica, aun no haya beneficiado a nadie.

Durante meses, y a través de una costosa campaña publicitaria, el gobierno bonaerense empapeló edificios ministeriales, organismos y dependencias estatales con el objetivo de comunicar los atributos del decreto. En las pancartas se explicaban, con detalles y dibujos alusivos, las instrucciones, pasos a seguir y los pagos correspondientes. Los pros y los contras. Incluso, el portal SIAPE de la administración pública amaneció con una plantilla especialmente dedicada a los retiros voluntarios, en la que el empleado podía llenar la planilla de solicitud de forma online.

El proceso fue caótico desde el propio inicio. Apresurados, los trabajadores interesados llenaron la planilla online y concurrieron a las correspondientes oficinas de Personal y Recursos Humanos menos de 24 horas después. Lo que encontraron allí fue poco más que un atado de trabajadores inmersos en la más absoluta confusión. Nadie sabía lo que tenía que hacer o cómo continuaba el trámite. La situación era de absoluta improvisación. Incluso, algún que otro empleado desprevenido del ministerio de Salud bonaerense se animó a enviar una carta documento desde las oficinas del Correo Argentino.

Poco más de un mes después del trámite online, la enorme mayoría de los inscriptos fueron llamados por sus respectivas dependencias a firmar el convenio, consistente en dos carillas muy escuetas en las que la provincia hace “la propuesta”. En la misma, detalla los montos a cobrar y las formas de pago. Para todos corre la misma suerte: el gobierno de María Eugenia Vidal hace un depósito en efectivo equivalente a una determinada cantidad de sueldos brutos en función de la antigüedad del trabajador y el resto en 18 cuotas consecutivas equivalentes a igual cantidad de salarios netos.

En el momento de la firma del convenio, la totalidad de los trabajadores fueron informados que en “aproximadamente una semana” serían comunicados del acto administrativo, que oficializaría la operación y la correspondiente desvinculación con el organismo contratante. A los 40 días de ello, recibirían el primer pago.

Esto nunca ocurrió.

Al día de la fecha, prácticamente todos los expedientes de retiros voluntarios de ministerios, organismos y dependencias estatales se encuentran paralizados. Las razones para ello son tan variadas como insólitas. “Francamente no sabemos cómo seguir el trámite. No estamos seguros de quién tiene que firmar esto”, confesaron a REALPOLITIK trabajadores del ministerio de Salud bonaerense. Mientras tanto, los papeles aguardan allí y numerosos empleados quedaron envueltos en una suerte de limbo laboral.

Confiados en el proceso tan publicitado por la gobernadora, muchos notificaron de su decisión a sus superiores y éstos, igualmente seguros de la rapidez del proceso, tomaron medidas para reemplazarlos. Ahora, la mayoría de los que firmaron el retiro voluntario no tienen un espacio físico en el que desarrollar sus tareas o simplemente ya no tienen más tareas, dado que los jefes les dejaron de otorgar ocupaciones a sabiendas que, en apenas unos días, se irían de allí.

La improvisación es total. El desconcierto es absoluto. Desde la gobernadora Vidal para abajo, incluyendo ministros, directores y subdirectores, nadie sabe a ciencia cierta qué hacer con los retiros voluntarios. Todo hace pensar que, a este paso, se transformará en un nuevo fiasco de la administración bonaerense.

(realpolitik)