De Siria a 9 de Julio

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Mohammad Deeb

Historias de vida: Mohammad  Deeb tiene 30 años y es sirio. Desde hace casi cuatro meses reside en Nueve de Julio. Es uno de los tantos de miles que deciden desarraigarse huyendo  de la ignominioso azares de la guerra. Mamet, así es su abreviatura del nombre que para nosotros se traduce como Mahoma, habla tres idiomas: inglés, turco y el árabe, por supuesto, su lengua natal. Prefiere continuar la entrevista con un idioma en el que se siente más cómodo y apela , entonces al inglés.

Asegura que no hay tantas diferencias entre su lengua materna y el español y que incluso muchos vocablos son comunes. Son justamente algunos términos que provienen de la región española de Andalucía.  Y claro, recurriendo a la historia entonces uno lo relaciona: los moros, árabes del norte de África, conquistaron la península ibérica en el siglo VIII y se mantuvieron allí durante ocho siglos. Siglos en donde la asimilación cultural fue extremadamente intensa. Los árabes así marcaron su influencia, llevaron entre otras cosas el concepto del “cero”, el álgebra y su idioma que influyó fuertemente en el español.  Esa asimilación cultural se ve en numerosas palabras que Mamet enumera: aceituna, azúcar, aceite, acelga, acequia,  algodón, alhaja, alcohol, sobre todo palabras que tienen la h en la mitad…”Esta es parte del legado que los árabes dejamos en la península. Todo idioma tiene la influencia de algún otro idioma, y este es un ejemplo de esto”, asegura.

Nació en Latakia, una importante ciudad portuaria de un millón de habitantes próxima al Mediterráneo y que queda a cuatro horas de Damasco, la capital Siria. Allí aún están sus padres. Eran ocho hermanos: cuatro mujeres y cuatro varones. Pero hace muy poco tiempo, se enteró a través de sus padres que uno de sus hermanos, fue víctima de un ataque terrorista en Damasco, cuando iba a realizar un trámite.

Mamet considera a la guerra una inmensa enfermedad y duda que se solucione en el corto tiempo. “De lo que puedo hablar es de “Su Siria”, la que el conocía, la anterior de la guerra”.

Suecia  m y alemania v

Hoy dos de sus hermanos también viven en el extranjero. Una desus hermanas en Suecia y un hermano en Alemania. “Esta es una situación muy común que se da no solo por los efectos de la guerra sino, porque también en los sitios en donde no se la padece directamente se hace muy difícil la supervivencia”.

En su ciudad natal obtuvo un título de grado en Lengua y Literatura inglesa de la Universidad y se dedicó a dar ingles. Luego se mudó a Estambul donde vivió dos años y trabajó en una mega fábrica de ropas en donde realizaba los despachos de la mercadería a distintas partes del mundo. Justamente allí fue donde conoció a un grupo de turistas nuevejulienses del que se hizo amigo  y quienes lo ayudaron a llegar hasta aquí. Ahora sus esfuerzos se enfocan en estudiar español para luego buscar trabajo en tierra nuevejuliense.

Pero ¿cómo es el impacto que genera nuestra cultura en su mundo interno? ¿Cómo se siente en una sociedad cuya religión y costumbres son totalmente distintas?. Mamet, no teme a la pregunta y responde sin dubitaciones. Asegura que si bien hay diferencias muy notorias también existen muchas similitudes culturales. Por ejemplo, el valor de  reunirse con los allegados y la familia así como también muchas celebraciones. Y lo ejemplifica con nuestra celebración de la Navidad que, asegura, es muy similar a cómo la festejan los cristianos en Siria.

Mamet no encuentra grandes diferencias en cuanto a la afectividad en las relaciones humanas. Pero sí quizás en otras costumbres que hacen a la vida cotidiana. Lo ejemplifica con la cultura culinaria, y lo dice con conocimiento de causa, puesto a que es una de sus pasiones. Ve a nuestra cocina como muy dependiente de las canes, y aunque consumen todas menos la de cerdo, asegura que la cocina arábiga  existen muchas más opciones para evitarlas.

Pero hay una costumbre bien criolla que sí encuentra en común en lo que hace al mundo culinario y, aunque parezca extraño, es la del mate. Los sirios son los primeros consumidores mundiales de yerba mate argentina. Es una infusión común también en El Líbano pero la toman, a diferencia de nosotros, con mates individuales.  Hierven el agua y le agregan hierbas y también té verde a modo de saborizarlo.

También encuentra grandes similitudes entre las religiones  Islámica y la católica. “Los musulmanes también creemos en Jesús como un profeta y a la Virgen María, como su madre y como la mujer más pura de toda la humanidad. También creen a otros profetas del cristianismo como a Moisés, Abraham, Noé, David… “Nosotros no consideramos que Mohammad (Mahoma) sea mejor o superior a los profetas del judaísmo o cristianismo, lo consideramos como un profeta más”, explica.

Gran parte de occidente a la hora de hablar de los árabes presupone que la mujer está en desigualdad de condiciones. Mamet destierra el mito y lo adjudica a que “los medios de comunicación muchas veces reflejan una mirada sesgada o incorrecta de lo que es el mundo árabe. En Siria tienen los mismos derechos que los hombres: hay abogadas, ingenieras, médicas y de hecho, la persona más importante del Parlamento de nuestro país es una mujer”.

En esta visión sesgada que tiene occidente  del mundo árabe, también se mezcla muchas veces al islamismo con el terrorismo. Y también surgen las estigmatizaciones. Pero no es el caso de Mamet. No siente que lo miren en Argentina y, particularmente en Nueve de Julio, con el peso de esos prejuicios. “Las actividades terroristas uno las encuentra en cualquier parte del mundo. Solemos asociarlo con lo que es el Medio Oriente, pero en todos lados se mata gente, se atacan sitios y es por diferentes ideas… Los terroristas no tienen nada que ver con el mundo musulman ni con la religión del Islam”, reitera para que quede claro. Y primero tímidamente para luego hacerlo en forma más abierta, reconoce que en estos conflictos existen trasfondos muchos más profundos que hacen  los que motivan las acciones terroristas y que lamentablemente usan a la gente para que se inmolen en nombre de una religión.  “Hace unos años atrás estaba el grupo terrorista Al Kaeda, ahora está Isis. Y en Siria se padecieron y padecen a los dos. Pero hay que tener en claro que detrás de todos estos grupos hay intereses muy grandes, que tienen que ver con el control estratégico de determinadas áreas ricas en petróleo y los enormes intereses que tienen algunos países muy poderosos”, agrega.

Ante la pregunta si lo han relacionado desde su llegada con el terrorismo, Mamet da como respuesta un rotundo “No”. Asegura que en Argentina no ha sentido para ningún tipo de discriminación. “Por el contrario, siento que la gente es muy amable y muy simpática y que se esfuerza continuamente para que yo me sienta lo mejor posible. Creo que eso se debe a que precisamente este es un país formado por inmigrantes y que las personas no tienen a hacer diferenciaciones en cuanto a la nacionalidad o al aspecto físico.  Es un país que está acostumbrado a la diferencia”.

Ahora está aprendiendo poco a poco el español y sus avances son muy notorios.  “No es un idioma muy difícil pero es de mucho aprender”, asegura muy lentamente en castellano. En cuanto a la acomodación en Nueve de Julio asegura que está muy bien y aunque extraña un poco la vida de las grandes urbes como en las que vivió va acostumbrándose a las gentilezas de las costumbres y hábitos de pueblo chico. Resalta , entre ellos dos,: que la gente es mucho más familiar y más cálida.

Por supuesto, lo hace extrañando a su familia en Siria, a sus amigos  y un poco también al entorno de Estambul. Hasta hace cuatro meses era dos personas asegura: turco y sirio. Y ahora está adoptando su tercera nacionalidad: la argentina. Por eso ahora se aboca a mejorar el español. ¿Su sueño inmediato? Tener la posibilidad de realizar un documental sobre las migraciones, algo que conoce en carne propia.

Mientras tanto, a diario, recorre las calles de nuestra ciudad mientras reconoce e intenta comunicarse en una nueva cultura para él que parece abrirle de a poco las puertas. Un inmigrante más, en este suelo que fue netamente también cuna de inmigrantes.

¿Qué más decir? Bienvenido, hermano del mundo, a nuestra ciudad.

 

 

 

 

 

 

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